Este espectáculo de marionetas de más de mil años de tradición se representa con cañas de bambú en un estanque de la capital de Vietnam

El repertorio de las funciones abarca desde escenas nostálgicas de la vida rural hasta leyendas heroicas de la independencia nacional

Alberto Gómez

0

El arte ancestral de las marionetas de agua en Vietnam tiene su origen hace más de un milenio en el delta del río Rojo. Esta tradición nació entre los campesinos que aprovechaban los campos de arroz inundados para representar historias locales durante las estaciones lluviosas. Aquellos antiguos pobladores idearon un sistema ingenioso para mover figuras a distancia, naciendo así el “mua roi nuoc” o danza de títeres. El espectáculo ha evolucionado desde los humildes arrozales hasta los grandes teatros de la capital, manteniendo siempre su esencia histórica intacta. Se cree que la técnica surgió inspirada en los espantapájaros que los aldeanos manipulaban durante las crecidas de los ríos. 

Hoy en día, esta disciplina milenaria es considerada un tesoro nacional único en el mundo que atrae a miles de visitantes. Los relatos transmitidos oralmente durante siglos han encontrado en el agua un escenario perfecto para cautivar a todas las generaciones. Es una experiencia imprescindible para comprender la rica herencia cultural y la identidad del pueblo vietnamita contemporáneo.

Y es que el escenario, situado en Hanói, se transforma en un estanque de agua turbia que oculta secretos técnicos fascinantes. Una estructura que imita la fachada de un templo o pagoda tradicional sirve como telón de fondo para los artistas. Este diseño arquitectónico, decorado con tejados de bambú y madera, recrea la atmósfera de las antiguas fiestas en las aldeas. El público rodea el estanque por tres de sus lados, permitiendo una visión cercana de las figuras que emergen del agua. La superficie líquida no es solo decorativa, sino que actúa como un elemento dinámico que amplifica el movimiento de los títeres. Los reflejos y el chapoteo constante añaden un realismo mágico a las escenas de batallas navales y danzas de dragones. Es en este entorno acuático donde la historia de Vietnam cobra vida cada noche bajo la atenta mirada de los espectadores.

La precisión mecánica requerida es altísima, demandando una coordinación perfecta entre los diferentes miembros de la compañía teatral

La magia detrás del movimiento reside en un complejo sistema de cañas de bambú y varillas ocultas bajo la superficie. Los titiriteros manipulan las figuras utilizando pértigas horizontales que pueden alcanzar los tres o cuatro metros de longitud total. A través de estos mecanismos, y mediante el uso de poleas, ganchos y cables, los artistas logran una fluidez asombrosa. Algunos hilos de seda o plástico pasan por el interior del pedestal de la marioneta para mover partes específicas del cuerpo. Esta técnica permite que los animales muevan sus colas libremente o que los guerreros blandan espadas durante las representaciones épicas. El agua turbia es fundamental, ya que impide que el público divise los soportes y las manos de quienes operan. Gracias a este ingenio, las marionetas parecen deslizarse mágicamente por el estanque, creando una ilusión de autonomía que sorprende. 

La precisión mecánica requerida es altísima, demandando una coordinación perfecta entre los diferentes miembros de la compañía teatral. Detrás de la mampara de bambú, los titiriteros trabajan arduamente sumergidos hasta la cintura en el agua del estanque. Estos profesionales, formados en academias nacionales de arte, deben soportar condiciones físicas exigentes durante cada función diaria. Ocultos a la vista por una cortina de finas tiras de madera, observan el escenario para coordinar sus precisos movimientos. En cada espectáculo suelen participar hasta ocho artistas que manejan simultáneamente diversas figuras de diferentes tamaños y pesos. La comunicación entre ellos es vital, especialmente en escenas complejas que involucran a múltiples personajes o efectos especiales. 

A pesar de estar ocultos, su talento es el alma del show, dotando de personalidad a cada muñeco mediante tirones rítmicos. Al finalizar la obra, los artistas suelen salir al agua para saludar al público, revelando finalmente su presencia física. Su labor preserva un oficio que durante siglos fue guardado como un secreto celoso por sociedades de aldeanos. Las marionetas son verdaderas piezas de artesanía talladas principalmente en madera de higuera por su gran resistencia al agua. Cada figura puede llegar a medir entre 50 centímetros y un metro, con pesos que oscilan entre los 15 y 20 kilos. Para protegerlas de la humedad, se recubren con múltiples capas de barniz y pinturas laqueadas de colores muy vivos. Debido al desgaste constante por el uso en el estanque, estas piezas suelen tener una vida útil de apenas cuatro meses. 

Los diseños representan una amplia gama de personajes, desde campesinos humildes hasta emperadores y seres mitológicos del folclore local. Cada títere cuenta con un pedestal sumergido que actúa como contrapeso y flotador para mantener el equilibrio perfecto. El acabado brillante de la laca resalta bajo la iluminación del teatro, permitiendo que incluso los espectadores de atrás vean los detalles. Estas figuras no solo son herramientas de actuación, sino objetos artísticos que se exhiben en museos tras su retiro.

Escenas de la vida rural

El repertorio de las funciones abarca desde escenas nostálgicas de la vida rural hasta leyendas heroicas de la independencia nacional. Los espectadores pueden presenciar la plantación de arroz, la pesca y las danzas tradicionales de los cuatro animales sagrados. Uno de los personajes más icónicos es Teu, el payaso que presenta el espectáculo y representa el espíritu alegre del pueblo. Las historias suelen tener un componente moral o educativo, diseñado originalmente para transmitir valores en las comunidades campesinas. Se representan batallas épicas contra invasores y momentos históricos como la devolución de la espada sagrada por el rey Le Loi. Los dragones que escupen fuego y las hadas que bailan sobre el agua añaden un toque místico y fantástico a la obra. El dinamismo es constante, con escenas que duran entre uno y siete minutos para mantener el interés del público.

La música en vivo es un componente esencial que acompaña cada gesto de las marionetas con instrumentos tradicionales vietnamitas. Una orquesta situada a un lado del escenario utiliza tambores, campanas de madera, flautas y cítaras de dieciséis cuerdas. Los cantantes interpretan temas de ópera tradicional y melodías folclóricas que narran los acontecimientos de las diferentes escenas. Estos sonidos exóticos ayudan a seguir la trama y guían la atención del espectador hacia los puntos clave del estanque. El ritmo de los instrumentos se sincroniza con el chapoteo del agua, creando una experiencia sensorial completa y envolvente. Esta combinación de artes sonoras y visuales define la autenticidad de un espectáculo que ha resistido el paso del tiempo.

Etiquetas
stats