La prohibición de redes sociales en menores se embarra en Francia y Australia y pone sobre aviso al Gobierno
Apartar de los efectos más perniciosos de las redes sociales a los menores de 16 años, cuyo cerebro es muy sensible al cóctel de dopamina, ansiedad y sobreestimulación que desencadenan sus algoritmos. Sobre el papel, la idea es sencilla y ha generado consenso internacional. En la práctica, las experiencias de Francia intentando adaptarla a las leyes europeas y los primeros meses de aplicación práctica en Australia han mostrado que la iniciativa representa uno de los mayores retos en la regulación de Internet de los últimos años.
En Francia, Emmanuel Macron emuló a su homólogo español Pedro Sánchez y convirtió la prohibición de redes sociales para adolescentes en una prioridad de su gobierno. En enero, mientras la Fiscalía gala abría una investigación contra X por presunto abuso infantil, Macron pidió a la Asamblea Nacional que tramitara por “el procedimiento de urgencia” el proyecto para establecer una edad mínima de 15 años para el uso de redes sociales en Francia. Hasta ahora el país no había definido por ley este extremo, dejando la decisión a las propias redes.
“El cerebro de nuestros niños y adolescentes no está en venta. Sus emociones no están en venta, ni por plataformas estadounidenses ni por algoritmos chinos”, afirmó el presidente francés. Pese a ello, la tramitación está resultando más ardua de lo esperado. Tras una negociación que llegó hasta la medianoche, la Asamblea Nacional aprobó en marzo un texto con enmiendas a la propuesta del Gobierno que, en su paso por el Senado, ha recibido también cambios sustanciales y eliminado la prohibición total.
El cerebro de nuestros niños y adolescentes no está en venta. Sus emociones no están en venta, ni por plataformas estadounidenses ni por algoritmos chinos
La cámara alta gala ha sustituido ese veto completo para los menores de 15 por dos categorías de riesgo. Ahora, la ley distingue entre las plataformas “perjudiciales”, que quedarían prohibidas, y las “menos dañinas”, que serían accesibles con autorización familiar. La encargada de decidir la categoría de cada red social sería la Arcom, la autoridad reguladora audiovisual, un ente administrativo.
El Senado, con mayoría de la coalición de partidos de derecha y centro-derecha, asegura que la propuesta inicial violaba las libertades fundamentales. El Gobierno y sus apoyos en la Asamblea Nacional, sin embargo, han criticado los cambios. “Ponen en peligro el texto entero”, ha afirmado la diputada Laure Miller, ponente del texto inicial; mientras que la ministra de Inteligencia Artificial y Asuntos Digitales, Anne Le Hénanff, ha afirmado que la reformulación entra en conflicto con las leyes europeas y abre la puerta a que las redes calificadas como “perjudiciales” lo impugnen en los tribunales.
Ahora, una comisión mixta de diputados y senadores intentará llegar a un acuerdo para un texto conjunto. “Lo que decimos es simple: las redes sociales no son inofensivas”, ha insistido ante esas negociaciones Miller.
Entre la prohibición completa y el “control blando”
Desde que Australia lo pusiera en marcha a finales de 2025, más de una docena de Gobiernos de todo el mundo han anunciado sus propios planes para controlar el uso de redes sociales por parte de los adolescentes. En Europa, Francia es el país que ha avanzado más en su tramitación parlamentaria. Grecia, donde el Gobierno de Nueva Democracia tiene mayoría absoluta, ha anunciado que aprobará en verano un veto completo de las cuentas de menores de 15 años que se activará el 1 de enero de 2027.
Los debates que se están dando en el país galo entre la prohibición dura y una ley con excepciones para los menores que cuenten con aprobación familiar se repiten en todos los casos. En el Reino Unido, donde el primer ministro Keir Starmer ha anunciado su intención de ejecutar una norma de este estilo, se han rechazado ya dos proposiciones realizadas por la Cámara de los Lores que trataban de imponer una prohibición total para los menores de 16 años.
España se encuentra cerca de acercarse al mismo dilema. La última del Gobierno sobre la Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales que se tramita en el Congreso incluye una prohibición total para los menores de 16. El PP no ha aclarado el sentido de su voto, pero cuando el Gobierno hizo su anuncio Feijóo replicó que su partido ya propuso prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 14 años. El PP ha registrado más de medio centenar de enmiendas al proyecto de ley de Protección al Menor en el Entorno Digital y entre ellas proponen que sí se permita que los adolescentes de entre 14 y 16 años las utilicen si tienen consentimiento “expreso y verificable” de sus padres.
“Espero que a ningún grupo se le ocurra votar en contra de esa ley porque algunos se le llena la boca diciendo que ya lo habían dicho ellos”, afirmó el ministro para la Transformación Digital, Óscar López, en una reciente entrevista con elDiario.es. “Espero que nadie sea tan insensato”, recalcó.
Desde Sumar, inciden en que “lo importante es el empoderamiento digital de los jóvenes y la alfabetización mediática para prevenir y evitar usos inadecuados”. “Nuestras vidas son híbridas y la formación de todas las personas también tiene que estar enfocada a cómo desarrollarse como ciudadanas en el espacio digital, al igual que se forman para ello en otros ámbitos de la sociedad”, añaden, pidiendo que el peso regulatorio recaiga “sobre las plataformas y los grandes caudillos digitales. Son ellos quienes tienen que asegurar el cumplimiento de los derechos de todas las personas, también los menores, en el espacio digital”.
Por el momento no se ha fijado un calendario para la votación de la Ley, aunque esta podría llegar en torno a verano u otoño. Mientras, la industria digital también se ha posicionado en contra del “control duro” por el que aboga el Gobierno, proponiendo en su lugar medidas como la concienciación o el control parental.
La aplicación con la que se llevaría a cabo es Cartera Digital Beta, desarrollada por el Gobierno y testada en un proyecto piloto coordinado desde Bruselas. Su uso obligaría a los adultos a demostrar su edad periódicamente para continuar usando estas plataformas, aunque el Ejecutivo asegura que el proceso será privado y seguro.
Las lagunas en la aplicación práctica en Australia
El único país que ha llevado a la práctica una prohibición de este estilo ha sido Australia, convertida ya en un experimento social a gran escala. El país prohibió en diciembre el uso de redes sociales a menores de 16 años, dejando todo el peso del veto sobre las plataformas. Estas deben imponer “medidas razonables”, a través de las tecnologías a su alcance, para bloquear cualquier cuenta que no cumpla el requisito de edad, bajo multas de 49,5 millones de dólares australianos (unos 30 millones de euros).
Sin embargo, a los pocos meses de su entrada en vigor, la iniciativa ha revelado importantes vulnerabilidades y ha demostrado ser fácil de eludir para los adolescentes. Tal y como ha documentado un reportaje de Bloomberg, los menores están utilizando tácticas como el uso de redes privadas virtuales (VPN) o fotografías de sus hermanos mayores para burlar los sistemas de las plataformas, que se basan en selfies, fotografías de carnés de conducir y documentos de identidad.
Los primeros datos oficiales confirman las limitaciones de la norma australiana. Según el informe de marzo de 2026 del regulador eSafety, aunque desde la entrada en vigor de la ley se han eliminado o restringido cerca de 4,7 millones de cuentas de menores, el 70% de los adolescentes que ya usaban plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat antes de diciembre han mantenido su acceso. La principal grieta está en la verificación: el 67% de los padres declara que sus hijos no fueron sometidos a ningún control de edad por parte de las plataformas.
A esto se suma que la ley cuenta con excepciones importantes: plataformas como WhatsApp, Messenger o el popular videojuego Roblox no están vetadas. Esto ha generado que los adolescentes desplacen su consumo hacia estas redes desde otras como Instagram o TikTok, que sí han quedado prohibidas.
Las familias, por su parte, también están divididas. Muchas argumentan que la aprobación de la ley ha facilitado la desconexión de los menores de las plataformas, eliminando parte de la presión de grupo. Otros, en cambio, afirman que ya es tarde para los que ya habían normalizado su uso. “Una vez que se las das, no se las puedes quitar”, dice Megan Russell, madre de un adolescente de 16 años y dos gemelas de 14. “Creo que a los que ya tienen entre 12 y 16 años, simplemente hay que descartarlos. No creo que vaya a funcionar. Esperemos que funcione para los que ahora se acercan a los 12”.
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