eldiario.es

Menú

INTERNACIONAL

Una exministra de Interior es la única alternativa real a la reelección de Erdoğan en Turquía

Meral Akşener ha prometido desmantelar el nuevo sistema presidencial, mejorar las relaciones con la UE y restaurar el Estado de derecho en Turquía

La candidata deberá luchar contra el pasado racista y ultranacionalista de su partido

- PUBLICIDAD -
Meral Aksener, líder del partido IYI, recibe el aplauso de la gente durante un congreso de su partido celebrado en Ankara el 1 de abril de 2018.

Meral Aksener, líder del partido IYI, recibe el aplauso de la gente durante un congreso de su partido celebrado en Ankara el 1 de abril de 2018. EFE / EPA / TUMAY BERKIN

A principios de este año, Meral Akşener estaba de pie cerca de la estatua del fundador de la república turca, Mustafa Kemal Atatürk, en Giresun, un pueblo en el Mar Negro, arremetiendo contra el Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdoğan.

Sus esbirros se han hecho daño en las manos contando los millones de euros con los que se han enriquecido estando en el poder, dijo a los agricultores que la escuchaban. Al otro lado de la plaza, un póster gigante imploraba: "Sálvanos, dama de hierro".

Todo lo que el presidente toca, se convierte en polvo, afirmó. Akşener recordó también que Erdoğan una vez llamó "hermano Asad" a Bashar al Asad, el dictador sirio que pasó de aliado a enemigo. "Espero que nunca me llame "hermana Meral a mí", concluyó haciendo estallar carcajadas.

Desde que el mes pasado Erdoğan convocó elecciones anticipadas para el 24 de junio, un año y medio antes de lo previsto, Akşener –de 61 años y apodada Asena o Loba por sus seguidores– ha emergido como la única contendiente creíble frente al presidente, la figura política dominante en los últimos 16 años.

El ganador asumirá la presidencia ejecutiva con poderes extraordinarios que los votantes aprobaron en un referéndum el año pasado. Los sondeos anticipan una victoria fácil de Erdoğan en la primera vuelta, pero una segunda vuelta muy disputada si debe enfrentarse a Akşener.

"Cuando las cosas todavía estaban en el aire, fui la primera en anunciar mi candidatura contra Erdoğan", recuerda a the Guardian Akşener, líder del partido İyi (del Bien). "Lo he dicho desde que comenzó el proceso: en la primera vuelta, todo el mundo debería votar por su candidato. En la segunda vuelta, por el bien de nuestra democracia, por nuestro país, la oposición debe dejar de lado sus diferencias y apoyar al candidato de la oposición, sea quien sea". "Estas elecciones son unas de las más importantes de la historia de nuestro país", añade.

Hace una década y media que el Partido Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco), el partido de Erdoğan orientado al islamismo, no deja de acumular poder. Tras una alianza con el Partido del Movimiento Nacionalista Turco (MHP) de Devlet Bahçeli, gracias al cual logró ganar en el referéndum, la formación de Erdogan domina la derecha conservadora y nacionalista.

Akşener –musulmana devota y nieta de inmigrantes que llegaron desde Grecia en los años 20 durante los traumáticos intercambios de población tras la guerra de independencia turca– era una veterana del partido de Bahçeli, del que fue ministra de Interior en los años 90 hasta que un desafío interno contra su líder la obligó a dejar el puesto.

Ahora en su campaña electoral, Akşener busca atraer tanto a los disidentes del AKP, votantes conservadores de la zona central del país que no están contentos con el rumbo del país y con los escándalos de corrupción del partido gobernante, como a miembros de la oposición que están hartos de que su partido fracase al intentar vencer a Erdoğan en alguna elección desde 2002.

"En Turquía no está funcionando la democracia"

Akşener ha prometido desmantelar el nuevo sistema presidencial, mejorar las relaciones con la UE y restaurar el Estado de derecho en Turquía, donde las libertades han sido recortadas bajo un estado de emergencia declarado en julio de 2016 tras un intento fallido de golpe de Estado.

"Tener una sola persona al mando costará mucho a Turquía a medio y largo plazo. En Turquía no está funcionando la democracia y debemos establecerla de nuevo, restaurar el Estado de derecho y el poder judicial", afirma.

"Soy musulmana practicante, he hecho la peregrinación (a La Meca), pero la mente que nos gobierne debe basarse en las leyes. El laicismo del Estado posibilita cambiar leyes que están hechas para las personas y modificarlas según las necesidades de los ciudadanos a lo largo del tiempo".

Akşener surgió como la candidata principal de la oposición cuando Abdullah Gül, expresidente y miembro fundador del AKP de Erdoğan que se enemistó con el líder turco, decidió no presentarse. Por su parte, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP, por sus siglas en turco), un partido prokurdo, ha elegido a su líder Selahattin Demirtaş a pesar de que está en prisión desde noviembre de 2016.

El Partido Republicano del Pueblo (CHP, por sus siglas en turco), un partido laico de línea dura que atrae poco a los religiosos conservadores y que no ha ganado una elección desde 2002, probablemente acabe apoyando a Akşener como una candidata que puede lograr consenso.

"Turquía es un país mayormente de derechas. Desde que el país se convirtió en una democracia multipartidista en 1950, la izquierda ha gobernado sólo 17 meses", explica Soner Cagaptay, director del programa turco de investigación del Washington Institute y autor de una biografía de Erdoğan. "El partido de Akşener será un rival serio, al menos un dolor de cabeza proveniente de su flanco débil, la derecha".

Pero esa inclinación hacia la derecha significa que Akşener también deberá luchar contra la historia racista y ultranacionalista de sus antecesores políticos, un legado que ha llevado a que se compare al partido İyi con el movimiento populista y anti-inmigración europeo, una acusación que ella niega fervientemente.

Los Lobos Grises, que fueron el ala paramilitar del Movimiento Nacionalista Turco, estuvieron implicados en numerosos actos de violencia política en los años 70 y 80, en la masacre de los alevis y en un intento de asesinato del papa Juan Pablo II.

Los votantes kurdos del sudeste del país siempre han desconfiado de los políticos nacionalistas y Akşener fue ministra de Interior durante uno de los períodos donde el Estado más violó los derechos humanos de los kurdos de la región.

Akşener tendrá que esforzarse para convencerles de que la apoyen en una posible segunda vuelta de las elecciones presidenciales y hasta ahora se ha pronunciado poco en relación a la cuestión kurda. Ha hablado en términos generales sobre preservar la identidad nacional con respeto a los derechos de las minorías. Akşener ha dicho que su partido, cuya líder es una nieta de inmigrantes, está abierto a todas las identidades.

Además, en un mundo político dominado por los hombres, ella trae otro mensaje: "Ya es hora de que ellos, los hombres en el poder, tengan miedo" afirma.

Traducido por Lucía Balducci

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha