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Valdemingómez y la esencia de las basuras

La Comunidad de Madrid ha propiciado el caos de los vertederos de la región, por su total inacción, que se encuentran al límite de su capacidad

El negocio mueve en España 1.500 millones de euros cada año. Un sector donde las cinco primeras empresas detentan el 68 por ciento de la tarta

Se trata de un negocio multimillonario que necesita toneladas de basura y residuos que alimenten la incineradora y el resto de trabajos necesarios para su tratamiento

Vista general de la incineradora madrileña de Valdemingómez.

Vista general de la incineradora madrileña de Valdemingómez.

Puede sorprender el interés del Partido Popular por acoger en Valdemingómez, las basuras procedentes de una administración gobernada por el Partido Socialista. Un afán desmesurado y extraño que ya se hizo evidente cuando en el segundo semestre de 2018, la Comunidad de Madrid solicitó al Ayuntamiento, que los residuos de la Mancomunidad del Sureste se trasladaran a las plantas de Valdemingómez en el distrito de Villa de Vallecas, ante la "inminente" colmatación del vertedero de Alcalá de Henares, algo que dado el tiempo transcurrido se ha demostrado como falso. Una medida que causará un daño irreparable a los intereses de la ciudad de Madrid y pone en riesgo la salud de la ciudadanía de Vallecas y su entorno.

Pero hagamos un breve repaso a los acontecimientos. A mediados de 2018 se aprobó inicialmente la nueva Estrategia Municipal de Residuos que aboga entre otras cosas, por incorporar a Madrid a los objetivos en esta materia de la Unión Europea y caminar hacia una economía circular con nuevos y diferentes actores, la apuesta por la minimización, separación y recogida selectiva de la materia orgánica que haría posible el cierre de la incineradora en 2025.

A continuación, el Gobierno de la Comunidad de Madrid solicitó al Ayuntamiento acoger las basuras de la Mancomunidad del Este. El Gobierno y el Pleno municipal se opusieron, pero tras las elecciones, con la nueva Corporación de PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox, el ejecutivo regional interpuso un recurso contencioso administrativo contra la Estrategia Municipal de Residuos. Paralelamente la Comunidad de Madrid, administración competente en materia de planificación de residuos, ha propiciado el caos de los vertederos de la región por su total inacción no solo en el caso de Alcalá, también en los de Colmenar y Pinto, que se encuentran al límite de su capacidad.

La gestión de las basuras al igual que otros servicios municipales, se ha convertido en un gran negocio para empresas globales que gestionan distintos servicios públicos. Según el Observatorio Sectorial DBK, el negocio mueve en España 1.500 millones de euros cada año con un crecimiento anual del 5 por ciento. Un sector donde las cinco primeras empresas detentan el 68 por ciento de la tarta.

Además, el accionariado de las empresas que gestionan los servicios de limpieza, recogida y tratamiento de residuos coinciden en gran medida, con el de las sociedades concesionarias de los hospitales del sistema público de salud madrileño. Su influencia es máxima. Al día de hoy, la administración regional debe a las concesionarias de los hospitales más de 700 millones de euros.

Dado que el partido de Aguirre, González y Cifuentes, no suele guiarse por la filantropía y mucho menos por la solidaridad universal, es lógico preguntarse por la verdadera razón de un empeño que más de un año después, se va a llevar a cabo en contra de la decisión del Pleno del Ayuntamiento, expresada en dos ocasiones distintas y también de los informes técnicos.

Uno de los principales reparos era la incompatibilidad entre el modelo de tratamiento de los residuos de Madrid con el de la Mancomunidad del Este, donde no se separan los residuos. Ahora, el Alcalde de Alcalá de Henares nos quiere convencer de que unos cuantos operarios, podrán seleccionar manualmente las basuras de 31 municipios.

El señor Rodríguez Palacios, también presidente de la Mancomunidad del Este, ha declarado que las basuras podrían ser tratadas provisionalmente en el vaso finalizado de Loeches, pero que no pueden hacerlo porque la Comunidad de Madrid le ha respondido… que tardaría dos años en tramitarle la autorización.

La situación del vertedero de Alcalá y el retraso en la construcción de la nueva planta de Loeches, imputable a los reiterados desacuerdos internos en la Mancomunidad, son una excusa para enterrar un plan que genera incertidumbre en las empresas que gestionan Valdemingómez, cuyos contratos vencen en 2020, entre ellos el de la incineradora.

Tal como se afirma en el informe elaborado en diciembre de 2018 por los responsables de la planta, el incremento de 220.000 toneladas dificulta la eficacia de las inversiones en ejecución adecuadas a la cantidad de vertidos actual, imposibilita alcanzar los objetivos previstos de reducción de residuos e incrementará las molestias odoríficas que sufre una población de 700.000 personas.

Si la estrategia diseñada por el gobierno de Ahora Madrid se enfrenta al modelo de negocio vigente, el incremento de un 20 por ciento de basuras es un ataque premeditado contra esa medida. Valdemingómez le cuesta al Ayuntamiento de Madrid casi 100 millones de euros al año que van a parar a las concesionarias mediante contratos de larga duración que, en algunos casos, superan los 10 años de vigencia. Se trata de un negocio multimillonario que necesita toneladas de basura y residuos que alimenten la incineradora y el resto de trabajos necesarios para su tratamiento. Esta es la verdadera razón por la que las basuras del Henares, viajan a Vallecas.

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