La estatua de Bruselas que tiene más armario que muchas personas: más de mil trajes

El Manneken Pis.

Adrián Roque

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Hay monumentos que impresionan por su tamaño y otros que consiguen convertirse en iconos mundiales pese a medir apenas unos centímetros. Eso es exactamente lo que ocurre con el Manneken Pis, la pequeña estatua de un niño orinando que, desde hace siglos, se ha transformado en uno de los grandes símbolos de Bruselas. Lo curioso es que gran parte de su fama no tiene que ver únicamente con su aspecto irreverente, sino también con una tradición bastante insólita: vestirlo con disfraces y trajes ceremoniales hasta acumular un armario más grande que el de muchísimas personas.

Actualmente, la figura posee más de mil conjuntos distintos, algunos regalados por jefes de Estado, delegaciones internacionales o instituciones culturales, hasta el punto de que parte de su vestuario se expone hoy en un museo específico dedicado únicamente a él.

El Manneken Pis, uno de los emblemas de Bruselas, en una imagen de archivo con un traje elaborado en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, en homenaje a los sanitarios que han estado en primera línea en la lucha contra la COVID-19. EFE/ María Moya

Una fuente medieval convertida en símbolo de Bruselas

Aunque hoy el Manneken-Pis funciona casi como una mascota oficial de la ciudad, originalmente no era más que una decoración colocada sobre una de las muchas fuentes públicas que abastecían de agua a Bruselas durante la Edad Media. La versión actual de la estatua fue creada en 1619 por el escultor Jérôme Duquesnoy l'Ancien y con el tiempo terminó transformándose en algo muchísimo más simbólico que una simple fuente urbana.

De hecho, en la web oficial de Visit Brussels se explica claramente que la figura “embodies the rebellious yet modest spirit that reigns in Brussels”, es decir, que representa ese espíritu rebelde, irreverente y al mismo tiempo humilde que la ciudad asocia a su propia identidad.

Más de mil trajes para una sola estatua

Lo que empezó como una costumbre puntual terminó convirtiéndose en una auténtica tradición oficial. Con el paso de los años, distintas instituciones, países y personalidades comenzaron a regalar trajes al Manneken-Pis para conmemorar visitas, celebraciones o acontecimientos concretos.

Hoy su colección supera ampliamente las mil piezas y sigue creciendo constantemente. Hay uniformes militares, trajes regionales, disfraces tradicionales, equipaciones deportivas e incluso atuendos vinculados a personajes históricos o celebraciones internacionales. El más antiguo conservado fue regalado por el Elector de Baviera en 1698, algo que demuestra hasta qué punto esta tradición lleva siglos viva.

La importancia del vestuario llegó a ser tan grande que en 2017 Bruselas abrió el GardeRobe MannekenPis, un museo donde pueden verse muchos de los trajes históricos de la estatua y entender cómo este pequeño personaje terminó acumulando uno de los armarios más curiosos de Europa.

Pese a su popularidad, el Manneken-Pis no ha tenido una historia precisamente tranquila. A lo largo de los siglos ha sufrido numerosos actos vandálicos y varios robos, algunos especialmente graves. La figura original terminó siendo dañada en distintas ocasiones, motivo por el que actualmente se conserva protegida en el Museo de la Ciudad de Bruselas, situado en la Maison du Roi de la Grand-Place. La estatua que hoy ven los turistas en la calle es, por tanto, una copia colocada para preservar la pieza histórica original.

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