A nadie le amarga un dulce por Europa: los 5 postres más reconocidos en toda Noruega
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente, Noruega juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por el clima y el uso de productos locales, explica por qué los postres de Noruega apuestan por recetas sencillas y sabores reconocibles. Entre lácteos, frutas del bosque y masas básicas, estos cinco clásicos abren la puerta a un universo donde el dulce acompaña sin imponerse.
En este recorrido por la repostería noruega asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el kvæfjordkake, el lefse o el krumkake, dulces que han cruzado fronteras sin perder su carácter tradicional. Noruega puede dividirse por fiordos o estaciones muy marcadas, pero hay algo que la mantiene unida: su manera directa de entender el placer dulce.
1. Kvæfjordkake
Conocida como “la mejor tarta del mundo”, combina capas de bizcocho, merengue, almendra y crema. Es un postre muy popular en celebraciones y ocasiones especiales, y uno de los más emblemáticos del país.
2. Lefse
Una especie de torta fina elaborada con patata, harina y mantequilla. En su versión dulce se rellena de azúcar y canela y se sirve enrollada. Es habitual en celebraciones familiares y festividades.
3. Krumkake
Galleta muy fina y crujiente, enrollada mientras aún está caliente. Se prepara especialmente en Navidad y puede rellenarse de nata montada. Es uno de los dulces más tradicionales de la repostería noruega.
4. Riskrem
Postre frío a base de arroz con leche mezclado con nata montada y servido con salsa de frutos rojos. Es típico de la Navidad y muy popular en comidas familiares.
5. Multekrem
Un postre sencillo elaborado con nata montada y moras árticas. Se sirve frío y destaca por el contraste entre la suavidad de la nata y el sabor intenso de la fruta. Es un clásico de ocasiones especiales.
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