A nadie le amarga un dulce, por Europa: los 5 postres más queridos en todo Rusia
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente, Rusia juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por el clima, las tradiciones rurales y las celebraciones ligadas al calendario, explica por qué los postres de Rusia siguen teniendo un fuerte arraigo popular. Entre miel, masas sencillas y lácteos, estos cinco clásicos abren la puerta a un universo donde el dulce es parte del día a día.
En este recorrido por la repostería rusa asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: los blini, el medovik o el syrniki, dulces que han cruzado fronteras sin perder identidad. Rusia puede dividirse por regiones, culturas o paisajes extremos, pero hay algo que la mantiene unida: su manera de entender el postre como algo cotidiano y compartido.
1. Medovik
La tarta de miel rusa por excelencia. Está compuesta por capas finas de bizcocho con miel y crema suave. Es uno de los postres más populares del país y suele aparecer en celebraciones familiares y restaurantes tradicionales.
2. Blini dulces
Finísimas tortitas que pueden servirse tanto en versión salada como dulce. En su versión dulce se acompañan de mermelada, miel o nata. Son especialmente populares durante la festividad de Maslenitsa, pero se consumen todo el año.
3. Syrniki
Pequeñas tortitas fritas elaboradas con requesón. Se sirven calientes, acompañadas de azúcar, mermelada o nata agria. Son habituales en desayunos y meriendas, pero también funcionan como postre.
4. Pirozhki dulces
Pequeños bollos rellenos de manzana, cereza o frutos del bosque. Se hornean o se fríen y forman parte de la repostería cotidiana, muy presente en panaderías y hogares.
5. Pastila
Un dulce tradicional elaborado con puré de manzana y azúcar, secado lentamente hasta obtener una textura esponjosa. Es uno de los postres más antiguos del recetario ruso y sigue consumiéndose hoy en día.
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