A nadie le amarga un dulce, por Europa: los 5 postres más queridos en todo Estonia
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente, Estonia juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por el clima del norte y una cocina de base sencilla, explica por qué los postres de Estonia apuestan por recetas honestas y sabores reconocibles. Entre lácteos, cereales y frutas del bosque, estos cinco clásicos abren la puerta a un universo donde el dulce acompaña sin imponerse.
En este recorrido por la repostería estonia asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el kama, el kringel o los vastlakukkel, dulces que han cruzado fronteras sin perder su carácter cotidiano. Estonia puede dividirse por regiones o estaciones muy marcadas, pero hay algo que la mantiene unida: su manera tranquila de entender el postre como parte del día a día.
1. Kama
Uno de los productos más representativos del país. Es una mezcla de harinas tostadas de distintos cereales que se consume mezclada con yogur, leche o kéfir. Más que un postre elaborado, es una preparación tradicional muy presente en hogares estonios.
2. Vastlakukkel
Un bollo relleno de nata, típico del carnaval. Se consume antes del inicio de la Cuaresma y es uno de los dulces más esperados del año. Su textura esponjosa y su relleno sencillo lo hacen muy popular.
3. Kringel
Un pan dulce trenzado, aromatizado con canela y, a veces, relleno de frutos secos o pasas. Se sirve en celebraciones y reuniones familiares y es uno de los dulces más reconocibles de la repostería estonia.
4. Kohuke
Un pequeño dulce elaborado con requesón cubierto de chocolate. Se consume frío y es muy habitual como postre rápido o tentempié. Forma parte del día a día, especialmente entre los más jóvenes.
5. Kissell
Un postre espeso elaborado a partir de frutas del bosque, agua y almidón. Se sirve frío o templado y tiene una textura entre bebida y crema. Es tradicional y muy ligado a la cocina casera.
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