A nadie le amarga un dulce por Europa: los 5 postres más reconocidos en toda Chipre
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente, Chipre juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por el Mediterráneo oriental y una fuerte herencia compartida con Grecia y Oriente Próximo, explica por qué los postres de Chipre apuestan por sabores intensos y recetas de raíz popular. Entre miel, frutos secos y masas fritas, estos cinco clásicos son la puerta de entrada a un universo donde el dulce forma parte de la hospitalidad.
En este recorrido por la repostería chipriota asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: los loukoumades, el galaktoboureko o el baklava, dulces que han cruzado fronteras sin perder identidad. Chipre puede dividirse por influencias culturales o regiones, pero hay algo que la mantiene unida: su manera de ofrecer siempre algo dulce al final de la mesa.
1. Loukoumades
Pequeños buñuelos fritos, crujientes por fuera y esponjosos por dentro. Se sirven bañados en miel y espolvoreados con canela o frutos secos. Son habituales en celebraciones, ferias y encuentros familiares.
2. Baklava
Muy presente en la isla, este dulce de capas de masa filo rellenas de frutos secos y almíbar es uno de los más reconocibles. En Chipre suele ser menos empalagoso que en otras versiones y se sirve en porciones pequeñas.
3. Galaktoboureko
Un pastel elaborado con crema de sémola envuelta en masa filo y empapada en almíbar. Cremoso y suave, es un clásico tanto en pastelerías como en celebraciones domésticas.
4. Daktyla
Dulce tradicional con forma de dedo, relleno de almendra y aromatizado con agua de azahar. Es habitual en bodas y fiestas importantes, y destaca por su equilibrio entre dulzor y aroma.
5. Soutzoukos
Un dulce elaborado con mosto de uva y frutos secos ensartados, recubiertos por capas sucesivas hasta formar una textura compacta. Es muy común en zonas rurales y está ligado a la producción tradicional de uva.
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