El Cinturón de Fuego y los volcanes más espectaculares de Centroamérica

El Hunahpú, o volcán de Agua, en Antigua Guatemala.

De norte a sur, de Guatemala a Panamá, Centroamérica está repleta de volcanes. Un territorio donde la actividad sísmica es constante y que forma el Arco Volcánico Centroamericano. Unos 1.500 km de continente americano que surgió al hundirse la placa tectónica de Cocos bajo la placa del Caribe, y donde encontramos más de 100 volcanes, la mayoría de ellos activos.

El Arco Volcánico Centroamericano pertenece al Cinturón de Fuego del Pacífico, un anillo de 40.000 km de longitud que bordea todo el océano Pacífico, bordeando América, Asia y Oceanía, y que deja a su paso más de 450 volcanes, el 75% de los volcanes activos o inactivos que encontramos repartidos por todo el mundo. Por esta razón países como Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá cuentan con una riqueza volcánica fuera de lo normal, con conos, fogatas, calderas y lagunas en los cráteres que nos dejan unos paisajes naturalmente salvajes.

Guatemala, en el cielo de Centroamérica

En Guatemala, además de visitar las ruinas de Tikal y Petén, caminar por Antigua Guatemala y adentrarnos en el lago de Atitlán, es donde más nos acercamos al cielo de Centroamérica. Para conseguirlo no tendremos más que subir hasta lo más alto del volcán Tajumulco, que con sus 4.220 metros de altitud representa el punto más elevado de toda la región centroamericana.

Para realizar la ascensión al Tajumulco se puede partir desde el campamento base, ubicado a 2.500 metros de altura, y tras dedicar cinco horas de subida y otras dos de baja, podremos decir que hemos tocado el techo de Centroamérica. Desde lo más alto, y por encima ya de las nubes, las vistas que tenemos sobre otros volcanes como el Agua, el Acatenango, el Fuego, el Atitlán y el Santa María, bien habrán merecido el esfuerzo para llegar hasta allí. Para estar al tanto de todo te recomendamos consultar el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanologia, Meteorologia e Hidrología de Guatemala.

El Salvador: Parque Nacional de los Volcanes

Un viaje por El Salvador nos llevará por San Salvador, por Suchitoto, por Santa Ana, por el lago Coatepeque, por las ruinas de Chalchuapa y Tazumal, pero también por un buen número de conos volcánicos. El Parque Nacional de los Volcanes cuenta con los volcanes Santa Ana, Izalco y Cerro Verde, tres de los 14 volcanes considerados geológicamente jóvenes de la Cordillera Apaneca-Llamatepec, con edades comprendidas entre los 2 millones y los 250 años.

Las cumbres de estos tres volcanes son accesibles y se convierten en toda una oportunidad para los amantes del senderismo y los paisajes naturales. El volcán Santa Ana es el punto más alto del país con sus 2.381 metros de altura, su última erupción fue en 2005, y por su lado el volcán Izalco ha sido tradicionalmente conocido como el Faro del Pacífico pues ha servido de guía a los marineros a lo largo de la historia. Se estima que la última erupción del Cerro Verde fue hace unos 25.000 años, por lo que su cráter se encuentra erosionado y cubierto por bosque nebuloso. Para saber más sobre sismología en El Salvador siempre puedes consultar el Observatorio de su Ministerio de Medio Ambiente.

Nicaragua, un terreno lunar rodeado de selva

Nicaragua esconde un buen número de sorpresas cuando la recorremos de costa a costa. La isla de Ometepe en el lago Cocibolca, donde también encontraremos un par de conos volcánicos, es de visita imprescindible, así como la espesura selvática de la Reserva Biológica Indio Maíz o la peculiar y paradisiaca Corn Island. Pero si vamos buscando volcanes, en Nicaragua encontraremos ni más ni menos que 58.

Entre todos ellos hay algunos protagonistas indiscutibles que atraen a la mayoría de los turistas que visitan el país centroamericano. Uno de ellos es el volcán Cerro Negro, que además de ser el más joven al ser de 1850, con sus 450 metros de altura sus negras laderas se convierten en el lugar perfecto para la práctica del sandboarding. Un poco más al sur sería un error no visitar el Parque Nacional Volcán Masaya, donde se reúnen hasta seis volcanes y tenemos la oportunidad de ver calderas llenas de humeante lava. El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales recoge la actividad sísmica del país.

Costa Rica, donde descansan los Cinco Grandes

A Costa Rica no le hacían falta más alicientes para justificar cualquier visita, pero a su frondosa y salvaje naturaleza, donde se concentran algunos de los Parques Nacionales con mayor biodiversidad del mundo, se suman algunos de los volcanes más hermosos y espectaculares de Centroamérica.  

En total hay más de 200 formaciones volcánicas identificadas en Costa Rica y cinco de ellas se mantienen activas. El más alto de todos es el volcán Irazú con sus 3.432 metros, pero sin embargo el más visitado de todos es el volcán Poás al ser uno de los más activos. El volcán Tenorio cuenta con la peculiaridad de acoger el llamativo Río Celeste y en el volcán Rincón de la Vieja es posible bañarse en aguas termales naturales a 40 grados. Pero eso sí, si hay un volcán en Costa Rica que se lleva la palma, aunque sea paisajísticamente hablando, ese es el volcán Arenal. Tendrás suerte si lo encuentras despejado, pero tienes una buena red de senderos que lo recorren para disfrutar de algunos de los paisajes más abrumadores del país tico. Junto a estos cinco, y para no dejar en el tintero ningún volcán costarricense digno de visitar, habría que sumar también una visita al Turrialba y al Barva. En la Red Sismológica Nacional de Costa Rica podrás aprender mucho más sobre todos ellos.

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Publicado el
2 de febrero de 2021 - 20:02 h

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