En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días
Hay inviernos que se llevan mejor que otros. Y no siempre por el frío, sino por esa sensación de días grises encadenados, de lluvia persistente y de ganas de salir, aunque sea unos días, a un lugar distinto. Entran ganas de lanzarse a una escapada con la que cambiar de aires, ver otros paisajes, caminar por calles nuevas, probar nuevos sabores y, si el tiempo lo permite, sentarse a disfrutar del sol.
Para plantear esta escapada invernal nos hemos puesto un límite realista y hemos seleccionado destinos a menos de cuatro horas de avión. Ciudades relativamente cercanas, bien conectadas y fáciles de encajar en unos pocos días libres. Eso sí, conviene dejar claro que la cercanía tiene sus límites y que no hay fórmulas mágicas. No estamos hablando de calor garantizado ni de cielos despejados todos los días, pero sí de lugares donde el invierno suele ser más llevadero que en la España peninsular.
En este recorrido proponemos seis ciudades que funcionan bien en esta época del año y que ofrecen distintos atractivos: Agadir, Funchal, Las Palmas de Gran Canaria, La Valeta, Palermo y Sidi Bou Said. Algunas invitan al paseo junto al mar, otras a perderse entre historia, mercados y barrios con vida propia, y todas comparten algo importante: son destinos agradables para viajar en invierno si lo que buscamos es escapar de la rutina sin irnos demasiado lejos.
Agadir (Marruecos)
Entre febrero y marzo, Agadir registra temperaturas máximas medias de entre 22 y 23 grados. Según la Organización Meteorológica Mundial (WMO), durante estos meses suele haber entre cuatro y cinco días de lluvia al mes.
Agadir es una ciudad costera de perfil claramente vacacional, pensada para disfrutar del exterior. Su principal atractivo es la larga playa urbana y el paseo marítimo, que se extiende a lo largo de 10 kilómetros y concentra buena parte de la actividad, con restaurantes, cafeterías y zonas para caminar junto al océano. Es un destino cómodo, llano y fácil de recorrer, muy orientado al descanso y a los planes tranquilos.
Aunque no tiene una medina tradicional, sí cuenta con algunos puntos de interés que merecen una visita. El zoco de El Had es uno de los más grandes del país y un buen lugar para conocer el ambiente local y comprar artesanía. En lo alto de la ciudad, la antigua kasbah ofrece vistas amplias sobre la bahía y el puerto. Además, Agadir funciona bien como base para escapadas cortas, como el pueblo pesquero de Taghazout, o a zonas de interior, más desérticas, muy distintas al entorno urbano.
Funchal (Madeira, Portugal)
Entre febrero y marzo, Funchal registra temperaturas máximas medias en torno a los 19 grados. Según la WMO, durante estos meses se contabilizan unos diez días de lluvia al mes, por lo que es habitual encontrar nubes de forma intermitente. Es lo que tiene su clima subtropical.
Funchal es una ciudad de tamaño medio, fácil de recorrer y muy vinculada a su entorno natural. Capital de Madeira, combina zonas urbanas con una presencia constante de jardines, parques y miradores. El clima suave permite pasear durante todo el año y disfrutar de espacios al aire libre como el Jardín Botánico, el Jardín Tropical Monte Palace o los numerosos parques repartidos por la ciudad.
Además de su vertiente natural, Funchal cuenta con un centro histórico animado, con museos, iglesias y mercados, y una oferta gastronómica muy ligada al producto local. Desde la ciudad también parten senderos y excursiones por la isla, lo que la convierte en una buena base para alternar paseos urbanos con naturaleza sin necesidad de grandes desplazamientos.
Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias)
Durante los meses de febrero y marzo, Las Palmas de Gran Canaria registra temperaturas máximas medias de entre 21 y 22 grados. Según datos de la AEMET, suele haber entre dos y tres días de lluvia al mes.
Las Palmas es una ciudad completa y muy equilibrada, donde conviven vida urbana y playa en un mismo espacio. La playa de Las Canteras, larga y bien integrada en la ciudad, es uno de sus grandes atractivos, con un paseo marítimo lleno de restaurantes y terrazas. Quizá no te veas bañándote en invierno, pero lo bueno es que a pocos minutos a pie tienes ambiente de barrio y zonas de interés cultural.
El casco histórico, con Vegueta y Triana, concentra museos, mercados y edificios históricos, mientras que barrios como Ciudad Jardín o la zona del puerto aportan toques totalmente distintos. Es un destino cómodo para una escapada invernal porque permite improvisar planes, combinar cultura y descanso, y moverse sin depender del coche.
La Valeta (Malta)
Entre febrero y marzo, La Valeta registra temperaturas máximas medias de entre 16 y 17 grados. Según la WMO, durante estos meses se contabilizan entre nueve y diez días de lluvia al mes.
La Valeta es una ciudad pequeña, densa y muy monumental, ideal para recorrer a pie. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, concentra una gran cantidad de edificios históricos, museos y miradores en muy poco espacio. Calles estrechas, fachadas de piedra clara y vistas constantes al mar definen su carácter. Eso y sus típicos balcones de madera y colores, claro.
Entre sus visitas imprescindibles están la Concatedral de San Juan, los jardines Upper Barrakka y el Fuerte de San Telmo. Además, su ubicación permite cruzar fácilmente en ferri a las llamadas Tres Ciudades, con un ambiente más residencial. Es un destino especialmente adecuado para una escapada corta centrada en historia, paseos y cultura.
Palermo (Sicilia, Italia)
Durante los meses de febrero y marzo, Palermo registra temperaturas máximas medias de entre 15 y 16 grados. Según datos de la WMO, suele haber entre ocho y nueve días de lluvia al mes. No es el destino más cálido ni más seco de los que aquí recogemos, pero si tienes suerte, ofrece mucho en muy poco espacio.
Palermo es una ciudad intensa y muy marcada por su historia, resultado de siglos de influencias culturales distintas. El centro histórico reúne monumentos clave como el Palacio de los Normandos, la Catedral o la Capilla Palatina, todos a una distancia cómoda para recorrer a pie. Es una ciudad viva, con tráfico, mercados y una actividad constante en la calle.
Uno de sus grandes atractivos son precisamente esos mercados, como Ballarò o la Vucciria, donde la comida callejera y el ambiente local forman parte del viaje. A esto se suma una potente escena cultural, con teatros como el Massimo, y un paseo marítimo que permite cerrar el día junto al mar. Palermo no es un destino tranquilo, pero sí muy estimulante.
Sidi Bou Said (Túnez)
Entre febrero y marzo, la zona de Sidi Bou Said registra temperaturas máximas medias de entre 16 y 18 grados, según datos de la WMO. Y además, los días con precipitaciones son escasos.
Sidi Bou Said es un pequeño pueblo situado a pocos kilómetros de la ciudad de Túnez, conocido por su arquitectura blanca y azul y por sus vistas sobre el golfo. Es un lugar compacto, pensado para recorrer sin prisas (lo acabarías pronto), con calles empedradas, puertas decoradas y numerosos miradores hacia el mar.
Más que acumular un monumento tras otro, aquí el plan pasa por pasear, sentarse en alguno de sus cafés tradicionales y disfrutar del entorno. Su cercanía a Túnez y al sitio arqueológico de Cartago permite combinar la visita con otros puntos de interés cultural, lo que lo convierte en un buen destino para una escapada corta y muy diferente.