El pintoresco Teatro Amazonas, el monumento que se erigió durante a la fiebre del caucho y que la Unesco ha declarado Patrimonio Mundial
La Unesco acaba de ampliar su prestigiosa lista de Patrimonio Mundial, un catálogo que reconoce sitios culturales, naturales o mixtos con un valor excepcional. Y en ese grupo ahora hay sitio para los teatros de ópera de la Amazonía brasileña, un conjunto arquitectónico compuesto por el Teatro Amazonas (Manaos) y el Theatro da Paz (Belém).
Estos dos edificios simbolizan la riqueza de la llamada Belle Époque, que también caló en la mayor selva tropical del mundo. Durante este periodo, el país sudamericano vivió un importante proceso de modernización y también una fuerte influencia de la cultura francesa.
No es un reconocimiento cualquiera. El presidente del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil, Deyvesson Israel Alves Gusmão, asegura que se trata de un “logro histórico”, porque habla de la Amazonía como productora de culturas, memorias e identidad y no solo como un tesoro natural y ambiental.
Tanto el Teatro Amazonas como el Theatro da Paz son reconocidos ahora por la Unesco como Patrimonio Mundial, pero su historia se remonta décadas atrás. Los edificios fueron proyectados durante la controvertida fiebre del caucho, un periodo de rápida expansión económica. Sin embargo, esta tuvo efectos devastadores en la región amazónica, dejando una profunda huella de riqueza en ciudades como Manaos y un grave genocidio de pueblos indígenas.
Radiografía del Teatro Amazonas
El Teatro Amazonas está ubicado en Largo de São Sebastião, en el centro de Manaos, capital del extenso estado brasileño de Amazonas. El edificio fue proyectado durante la fiebre del caucho y fue inaugurado, no sin dificultades, el 31 de diciembre de 1896.
Según detalla el ejecutivo brasileño, el estilo arquitectónico es renacentista, con detalles eclécticos. Hay muchos rincones en los que reparar. Sin embargo, destaca su exuberante cúpula, compuesta por 36.000 piezas con los colores de la bandera brasileña, importadas de Alsacia (Francia).
Otra particularidad del Teatro Amazonas: el material empleado. La mayoría fue importado de Europa: las paredes de acero, de Glasgow; y las 198 lámparas de araña, el mármol de Carrara de las escaleras, estatuas y columnas, de Italia. En su interior, se pueden observar cuatro pinturas creadas en París por la prestigiosa Casa Carpezot. No es el único tesoro que guarda en su interior. Otros especialistas destacan su telón, realizado en 1894 por el artista brasileño Crispim do Amaral y que representa la confluencia de los ríos Negro y Solimões.
El auditorio tiene capacidad para 684 personas, distribuidas entre la platea y tres niveles de palcos. Todo un monumento cultural que fue Declarado Monumento Histórico Nacional en 1966 y que ahora recibe un nuevo reconocimiento internacional, esta vez, de manos de la Unesco.
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