Jugar, regar, caballito, derribar, rezar
Jugar en la calle
La maravillosa Plaza Asso (Ignacio Jordán de Asso, también firmaba como Melchor de Azagra, naturalista y jurista, es uno de los cuatro representados ante el Paraninfo). Niños jugando en la calle al punto de la mañana. Qué bonito es el verano. La plaza Asso merece una visita.
La manga riega...
Frescor matinal. Perico Fernández y Benito Escriche disfrutaban como críos diciendo a los barrenderos “la manga riega que aquí no llega” y dejando que les regaran, como Carmen Maura en “La ley del deseo” de Almodóvar: “¡Riégueme, riégueme!”
¡Arre Caballito Rallo!
El famoso caballito esculpido por Paco Rallo Lahoz detrás de la Lonja, con el primer sol que sube por el Ebro dándole en la grupa. El año pasado se celebró el centenario del nacimiento del escultor que tantas obras tiene en Zaragoza y su hijo Francisco Rallo va a publicar un libro conmemorativo en septiembre. En la foto aparece un fugaz patinador. El caballito de Rallo Lahoz escondido tras la Lonja es la pura infancia permanente.
El ecritor, traductor y ensayista Ildefonso Manuel Gil, natural de Paniza, exiliado hasta la transición y fallecido en 2012, publicó en Xordica “Un caballito de cartón. Memorias 1915-1925”.
El mallo en el Tubo
Un operario derriba una puerta tabicada en el Tubo de Zaragoza. Que pase el aire… y la clientela. Parecía la caída del muro, de todos los muros. Junto al pasaje de los Giles. Al fondo estaba el Plata. Y aquí estuvo la mítica librería de Inocencio Ruíz.
Tal vez rezar
A las 6,30 de la mañana, la plaza vacía… Parada estratégica de cinco minutos.
Tanto Ignacio de Asso como Ildefonso Manuel Gil están presentes en la memoria de Aragón, y sus obras son tan accesibles como las esculturas de Paco Rallo.
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