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ARAGÓN

Rumanía dificulta el regreso a España de los menores nacidos aquí con doble nacionalidad

La Asociación ProRumanía de Calatayud denuncia que, al menos, tres niños del pueblo han tenido que quedarse en Rumanía después de viajar desde España en sus vacaciones de verano

El Gobierno exige que los menores (aunque sean nacidos en España) viajen con sus dos progenitores. Si no, necesitan una autorización del Consulado Rumano o un poder notarial

“Me dijeron que si estaba divorciada y que podía estar robando a mi hija”, señala Manuela, que tuvo que dejar a su hija en Rumanía y regresar sola

El presidente de la Asociación pide al Gobierno de España que se implique “porque este problema se va a multiplicar en lo que queda de verano”

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Aeropuerto de Bucarest-Băneasa.

Aeropuerto de Bucarest-Băneasa. Bucarest (Rumanía)

Viajan a Rumanía para ver a sus abuelos en verano, y, a la vuelta, son retenidos en el aeropuerto. Es lo que le ha sucedido, al menos, a tres niños (nacidos en España) que viajaron al país de origen de sus padres. La denuncia parte de la Asociación ProRumanía de Calatayud (Zaragoza).

Gheorghe Cocosel es el presidente de esta organización. Explica que estos menores han nacido en España y tienen la doble nacionalidad, “porque hasta los 18 años no tienen que decidirse por una u otra”. Cuando llegan al aeropuerto para volver a España, apunta, la policía fronteriza rumana les deniega el paso si no viajan con los dos progenitores. En ese caso deben presentar una autorización consular liberada por el Consulado Rumano o un poder notarial traducido para poder volar. 

La explicación que reciben es que, desde el mes de enero, hay una nueva ley que exige cumplir con estos requisitos. Gheorge no entiende “por qué deniegan el paso fronterizo a un ciudadano español, que circula plenamente identificado con su pasaporte español, ¿cómo es que no se nos trata como nacionales españoles que somos, como ciudadanos de la Comunidad Europea?”.

El presidente de la Asociación se puso en contacto con el Consulado Rumano en Zaragoza y le dijeron que, si viajaba con el pasaporte, no tendría que haber ningún problema. Pero no es así. También llamó a la Embajada Española en Bucarest, donde le dijeron que la ley rumana había cambiado. Cocosel se pregunta “desde cuándo una ley de un país dicta contra los derechos de otro país”.

Pide al Gobierno español que se implique y trate de hallar una solución. Es algo, dice, que se va a multiplicar en los meses que quedan de verano: “No es un problema de Calatayud, o de Aragón, sino que es un asunto nacional”.

“Dicen que si estoy divorciada puedo estar robando a la niña”

La hija de Manuela ya ha vuelto a España, donde nació. Tiene 10 años y a principios de verano viajó con su madre a Rumanía. A la vuelta, en el aeropuerto, llegaron los problemas: si no viajaba también con el padre, tendrían que presentar la documentación requerida. “Me dijeron que si estaba divorciada y que podía estar robando a mi hija”, apunta Manuela.

Decidió regresar sola a España para hacer todo el papeleo. El cónsul rumano le puso problemas, por lo que tuvo que recurrir a un notario, el poder realizado por este, más la traducción, le supuso un gasto extra de 130 euros. “Yo hago tres o cuatro viajes al año a Rumanía, no puedo pagar eso cada vez que quiera ir. Pueden verificar las veces que he ido con mi hija y comprobar que no la estoy robando”. Manuela lleva 12 años en España.

“Sé que tendrán problemas, así que ya estoy preparando la documentación”

Mirela tiene dos hijos de 7 y 12 años. Ambos han nacidos en Calatayud, donde esta mujer de origen rumano reside desde hace 20 años. El pasado 24 de junio, los niños viajaron con el padre de uno de ellos (la primera pareja de Mirela) para ver a su familia en Rumanía. "Todavía no han intentado volver, pero saben que tendrán problemas”.

“He pedido a familiares que fueran a preguntar al aeropuerto y les han confirmado que solo podrán viajar si van con su madre y con su padre o si presentan la documentación. Les han dicho que es para evitar el robo de niños”. Por tanto, Mirela ya se ha puesto manos a la obra para obtener la autorización notarial. “Cuando se fueron yo no sabía que había problemas. Ya viajaron los dos últimos años y todo fue bien”, concluye.

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