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CATALUNYA

Ellos, su hora....

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 Ha llegado su turno.

 Nosotras hemos puesto el grito en el cielo, hemos protestado, nos hemos asociado, hemos promovido leyes, y hemos logrado que el conjunto de la sociedad y de las Instituciones se pronuncien  y lloren cada asesinato de mujeres  y todo el sufrimiento que  le precede.  Pero  los asesinatos siguen produciéndose con una regularidad, una sistemática que no parece menguar. Cierto que con los malditos recortes han disminuido los recursos para la acogida de mujeres en situación de riesgo. Cierto que se ha hecho más  complicado  y caro llegar a la justicia;  cierto que la precariedad laboral y la vulnerabilidad económica se ha cebado en ellas y  las hace más dependientes. Pero hay algo más, algo mucho más profundo y a la vez estable que tiene que ver  con la cultura cotidiana, con aquello que no se ve  ni se oye de tan habitual y familiar como nos resulta. Algo tan enraizado en nuestros hábitos, en el lenguaje  diario que pasa desapercibido. Pero que sigue estando  y despierta, como un león herido ante situaciones que ponen en peligro aquello que siempre, desde siglos atrás, ha sido considerado el núcleo  de la virilidad y el amor propio.   Y es en este punto donde  aparece una   frontera, un límite a los avances logrados en la conciencia colectiva: se trata de algo subjetivo, interior,  un terreno oscuro e inexplorado que raramente ha  sido estudiado: no ha sido “objeto” de estudio, en la medida que el patriarcado y sus características han sido “sujetos” definitorios de la realidad y de la otra mitad de la humanidad: las  mujeres.

Y es  en esta frontera donde  algunos de ellos han  empezado y deben seguir trabajando. Cada vez hay más grupos de hombres  suficientemente valientes y  honrados como para cuestionar no solo el encargo social que han  recibido por el hecho de nacer varones, sino que hurgan en las entrañas de su psicología para  separar polvo de paja, para comprender qué parte de su humanidad esta enajenada  en un modelo que permite , apoya y estimula la violencia en todas sus formas:  la que se dirige a las mujeres, la que se dirige competitivamente  contra otros hombres y la que, aunque muchos lo ignoren, les daña a ellos  mismos.

En esta línea no solo es importante sino imprescindible el trabajo actual de Hombres para la Igualdad, de grupos  como NO machos  y tantos otros

 Las mujeres hemos realizado   un largo camino  no solo en lo que atañe a la  vida social y política  sino también en la transformación  de nuestra subjetividad. Intentamos desprendernos  de creencias  que nos inducen a la sumisión y dependencia, mandatos recibidos implícita y explícitamente  de la cultura patriarcal  tan antigua como potente. De la misma forma ellos también  están  mirando en su interior, analizando, valorando   y rebelándose contra  unos modelos con los que no quieren identificarse, modelos que dañan a las mujeres y  a ellos mismos en tanto que seres humanos. Los debates, seminarios, intercambios, manifestaciones que se están produciendo  no son solo actos de rechazo a la violencia. Son mucho más: son la expresión  de un profundo malestar y de una seria  reflexión sobre la construcción íntima, subjetiva de su identidad. Sin  abordar los  aspectos internos que estructuran personalidades y conductas, poco más se  puede avanzar colectivamente .Es con  atención y alegría que hay que seguir y apoyar este novedoso proceso que busca construir  identidades   nuevas y fraternas.

 Creo que sus aportaciones van a favorecer una educación y una cultura diferentes    orientadas al desarrollo humano,  al respeto mutuo y en definitiva a la actualización constante  de los Derechos Humanos fundamentales.. 

Es su hora. También. .

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