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CATALUNYA

El voto invisible de las personas sin hogar

Las personas sin hogar han pensado y definido preguntas a los diferentes candidatos de los partidos políticos a través de Twitter, en el marco de una campaña coordinada por la fundación Arrels

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Imatge de la campanya realitzada per la Fundació Arrels

Imagen de la campaña coordinada por la Fundació Arrels Fundació Arrels

Un grupo de usuarios de Twitter han cedido sus perfiles a personas que están viviendo o han vivido en la calle. En el contexto electoral y con la intención de poder dar voz a la red a quien no la tiene, en una hora y media de Tweets han llegado a alcanzar hasta 20 millones y medio de impresiones en todas las pantallas desde donde se hayan leído los mensajes. La red ha llegado a reunir 738 personas durante la acción que han utilizado un hilo de conversación mediante el hashtag #votvisible y #votinvisible. En conjunto, un volumen cercano a los 3000 mensajes escritos.

Las personas sin hogar han pensado y definido preguntas a los diferentes candidatos de los partidos políticos y también han expresado diferentes opiniones sobre esta situación. Los interrogantes iban desde aspectos de políticas generales hasta cosas bien concretas y de carácter más municipal.

Han preocupado especialmente las desigualdades en el país y se ha preguntado sobre cómo se pueden hacer políticas para lograr cierto equilibrio social para que no se dé que cada vez hay más personas ricas y otras cada vez más pobres. En este sentido se ha sugerido tener algún tipo de ayuda económica garantizada para todas las personas que ayude a mantenerse. Las preguntas han ido dirigidas a todos los cabezas de lista con respuestas de la mayoría de partidos.

Pero también ha habido preguntas de carácter más práctico que abordaban cuestiones como de qué manera se podría hacer para que las personas sin domicilio fijo pudieran empadronarse en cualquier población, ya que en estos momentos se centralizan en Barcelona. Alguna persona que ha vivido en la calle ha preguntado también qué medida pueden tomar los ayuntamientos teniendo en cuenta que está prohibido hacer sus necesidades en la calle pero en cambio no tienen dinero para pagar una consumición en un bar.

La cuestión del sinhogarismo y las personas que viven en la calle no son nunca un tema importante en las campañas electorales. Estamos hablando de unas 5433 personas que viven en la calle en Catalunya, según datos de la Agencia Catalana de Vivienda. Ciudadanos de nuestro país que, con la simplificación y repetición de ideas durante la campaña, sufren un estado de invisibilización aunque sean personas en situación de absoluta precariedad económica, social y personal.

Es cierto que en todos los programas electorales ya se han incorporado medidas que tienen que ver con el acceso a la vivienda a pesar de que no aparezca el tema en la mayoría de los discursos públicos electorales. Pero lógicamente cada uno lo hace con un énfasis y perspectivas diferentes donde no hay acuerdo explícito de todos sobre el derecho a la vivienda como lo es la educación o la sanidad.

Visto que en los principales debates no se abordan estos temas, el miércoles previo a las nuevas elecciones del 26 de junio, un grupo de personas se han organizado para tratar de dar voz a ciudadanos que viven en la calle o han estado en esta circunstancia.

Es clásica la reclamación de "nada sobre nosotros sin nosotros" que tantas veces han utilizado especialmente las personas con diversidad funcional. Esta es una demanda histórica de todos los colectivos que no son tenidos en cuenta para el diseño de las políticas sociales por las que ellos mismos estarán como destinatarios.

Como mínimo, en estos momentos, parece absurdo tomar unas medidas sobre unas personas sin haberlas consultado previamente. Sin haber llegado a incorporar este paradigma de manera generalizada, la sospecha de lo absurdo ha sido fruto del avance de las miradas que adoptan los servicios sociales hacia las personas que atienden.

En este sentido, tras la  diagnosis de 2015 sobre personas sin hogar en Barcelona, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un comité de expertos que participan personas que han vivido o viven en la calle. Así lo presentó la teniente de alcalde Laia Ortiz, a principios de año, ubicando la propuesta en el marco del Consell de Benestar Social.

La acción #votinvisible ha sido coordinada por la  Fundació Arrels desde donde se insiste en la importancia de sistematizar recuentos de personas que duermen en la calle en todo el país y no sólo en algunas ciudades como organizó hace unas semanas la Xarxa d'Atenció a les persones sense llar (XAPSLL). Lógicamente son necesarias políticas de carácter estructural y global, pero estos datos sirven para poder planificar y prever los recursos que hay que destinar a este tema. Arrels también sugiere la creación de un observatorio público y dotar de presupuesto al Plan Estatal de lucha contra el sinhogarismo serían algunos de los pasos importantes.

Por otra parte también se indica la necesidad de tener acceso a los medicamentos, ya que, según Arrels, la esperanza de vida de las personas que viven en la calle se reduce de media en 20 años. Además, una vez alguien deja esta situación necesita tener acceso a recursos que le posibiliten tener oportunidades y restablecerse social y personalmente.

Lo que parece claro es que la realidad de un país no se construye a partir de la media de la riqueza que tiene. Hay personas invisibilizadas en estas estadísticas que habitualmente no hacen patente la diferencia entre el grupo privilegiado de los más ricos y los que cada día tienen que buscar en qué lugar pueden conseguir un espacio para estirarse e intentar descansar unas horas en la noche. Y es que mientras hay quien presiona para no cobrar un impuesto de 2 euros por dormir una noche en un hotel de lujo también hay quien este dinero no lo tiene ni para pagarse un agua en un bar para poder tener un aseo para hacer sus necesidades.

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