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¿Por qué unos seguros médicos son más caros que otros? 10 razones que lo explican

El precio de las distintas modalidades de seguro médico se determina en cada mutua de salud en función de una serie de servicios que pueden incluirse o no.

La mayoría de las mutuas juegan con varias tarifas, desde básica a premium, en las que se añaden progresivamente ventajas que aumentan la cuota anual.

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Foto: 401(K) 2012

Foto: 401(K) 2012

Los seguros médicos, o de salud, son una realidad cada vez más pujante en nuestra sociedad. Como botón de muestra, baste decir que entre 2011 y 2015 las aseguradoras aumentaron nada menos que un 24% su cuota de mercado y sumaron 500.000 nuevos clientes. Aunque en los años posteriores la subida de contrataciones se ha moderado, no ha invertido su proceso al alza y el número de asegurados continúa creciendo, ya sea en seguros particulares, de empresa, individuales, colectivos y familiares, etc.

Pero no todos los consumidores de salud privada han adquirido el mismo seguro privado; en función de las compañías y de las necesidades de servicios determinadas por cada cliente, en el mundo de los seguros también hay categorías y precios, que por cierto tampoco han dejado de crecer en los últimos años.

¿Por qué algunos seguros son muy asequibles al bolsillo y otros sensiblemente más caros? A continuación te damos las diez razones que lo explican y te recordamos que la mejor manera de perfilar el seguro acorde con tu perfil es comparar las distintas ofertas mediante la ayuda inestimable de herramientas como los comparadores online.

1. Tener derecho a la hospitalización

Hay seguros muy básicos y asequibles que escatiman a sus clientes el derecho a la hospitalización en caso de que sea necesario y reducen los servicios a consultas médicas y unas pocas pruebas de diagnóstico. No quiere decir que no nos vayan a hospitalizar si nos pasa algo grave, pero deberemos pagar por los días que permanezcamos en el hospital. En general ninguna modalidad de seguro cubre una hospitalización indefinida, sino que tienen un límite de días. A mayor límite, más caro es el seguro.

2. Poder acceder a terapias

Ya sean psicológicas, de recuperación o rehabilitación tras accidentes, lesiones o infartos, las terapias implican acudir con frecuencia regular a un especialista. Muchos seguros limitan el número de sesiones que cubren según la especialidad. Si la cobertura es amplia el seguro es más caro; cuantas menos sean las sesiones cubiertas, más bajará la cuota anual.

3. La existencia de reembolso

El reembolso es un servicio premium por el que podemos contratar un médico que no tiene convenio con nuestra mutua y esta nos lo cubre, si bien debemos pagar primero nosotros y luego se nos reembolsa entre el 70% y el 100% de lo pagado. Incluir esta cláusula en una póliza, sin duda la encarece.

4. La presencia o no del copago

Ante el alza de precios de los seguros, que no los hace asequibles a todos los bolsillos, algunas mutuas han optado por introducir la variable del copago en sus pólizas. La misma consiste en que nosotros pagamos una parte de la minuta del médico que nos trata y el resto lo cubre la aseguradora. También se puede aplicar selectivamente a determinados médicos muy solicitados o de especialidades infrecuentes. Obviamente, un seguro médico que no nos obligue al copago es más caro.

5. La inclusión de servicio a domicilio

El servicio a domicilio implica que en caso de urgencia por enfermedad un médico de guardia acuda a nuestro domicilio a atendernos, curarnos, prescribirnos medicamentos o decidir si debemos ser hospitalizados. Solo los seguros más caros incluyen este servicio y la mayoría de pólizas nos obligan a ir al centro de urgencias más cercano, donde seremos atendidos.

6. La calidad de los centros de urgencias

No es lo mismo que una mutua disponga de un edificio específico dedicado a atender las urgencias de sus clientes noche y día, a que tenga convenios con distintos hospitales a los que deriva a sus asegurados. En el primer caso tendremos un trato prioritario y en el segundo tal vez debamos esperar turno aun estando enfermos. Lógicamente, el primer supuesto sube el precio del seguro médico.

7. Evitar los periodos de carencia

Los periodos de carencia son un tiempo entre el alta de un seguro y la activación de un determinado servicio, durante el cual no podemos acceder a dicho servicio; por ejemplo una prueba diagnóstica cara o un especialista determinado. Se establecen para bloquear clientes que solo contraten el seguro para evitar colas en la Seguridad Social o precios muy altos, pero que luego se den seguidamente de baja. Si queremos una prueba determinada, muy cara por libre o muy demandada en las listas públicas, pero no queremos periodos de carencia, la póliza se nos encarecerá notablemente.

8. La cantidad de especialidades que cubre

Hay pólizas muy asequibles que pueden venir bien a gente joven y sana, que no espera tener más complicaciones que las normales y comunes, para lo cual se ofrecen diversos especialistas. Ahora bien, si padecemos alguna enfermedad o trastorno raro y precisamos de un especialista inusual y caro, con estos seguros no podremos acceder a su consulta. Por contra, otros seguros más caros contemplan un elenco más amplio de especialidades. Cuantas más sean, mayor será el precio.

9. La cobertura de pruebas diagnósticas caras

Las pruebas diagnósticas suelen ser caras de por sí, pero cuando entran las menos comunes, precisaremos de una cobertura extra en el seguro, pues dado el coste y mantenimiento de las máquinas que las realizan, su precio es elevado. Algunas solo tienen cobertura en las modalidades más elevadas.

10. La cobertura dental

La cobertura dental suele ser un seguro en sí mismo aparte, ya que implica servicios caros y específicos. No obstante, algunas pólizas permiten incorporarla al paquete completo a cambio de subir la cuota anual.

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