Majestad, ¿puedo poner un tuit?
Ya lo dijo Tarradellas: “En política 'es pot fer tot, menys el ridícul'” (“En política se puede hacer todo, menos el ridículo”). Avisaba así el molt honorable de esa tendencia de algunos políticos a ser el hazmerreír del respetable. Una y otra vez. Una y otra vez. Alberto Núñez Feijóo es uno de ellos. No pierde ocasión para retratarse y dejar al descubierto sus contradicciones y su inconsistencia.
Resulta que cuando el Gobierno anunció que tenía intención de desclasificar los papeles del 23F lo que pretendía Pedro Sánchez, a juicio del líder de la oposición era extender una cortina de humo sobre otros asuntos y, ahora, se trata de una operación muy útil. Aclárese, señor Feijóo: una cosa o la otra.
El líder del PP se ha aferrado a la lectura más interesada de todas, que es la que sostiene que Juan Carlos I salvó la democracia en 1981 y que no tuvo nada que ver con el golpe. Una versión a la que se han abonado la inmensa mayoría de los medios de comunicación y que, en absoluto, certifican los papeles que se han hecho públicos. De hecho, algunos documentos fueron redactados por el Ejército, el ministerio del Interior y los servicios secretos después de la intentona golpista con un evidente propósito de eximir de toda responsabilidad al hoy emérito.
La desclasificación de los documentos que quedaban bajo custodia del Estado sobre el intento del golpe de Estado han venido muy bien al relato oficial -“El rey paró el 23F”-, pero es sabido que hubo informes que los servicios secretos hicieron desaparecer después del golpe y nunca se hicieron públicos. Sin embargo, Feijóo ha aprovechado la ocasión para reclamar que el emérito vuelva a España. Algo que, por otra parte, no le impide el Gobierno, sino quizá la obligación de tributar su patrimonio en España y el deseo de su sucesor y consorte de que no cause más daño con su comportamiento y su presencia a la institución que representó durante 40 años.
“La desclasificación de los documentos del 23F debe reconciliar a los españoles con quien paró el golpe de Estado. Creo que sería deseable que el Rey Emérito regresara a España”, ha escrito Feijóo en su perfil en X, donde añade que Juan Carlos I “ha cometido errores innegables en su trayectoria, pero quien contribuyó a sostener nuestra democracia y nuestras libertades en un momento clave debiera pasar la última etapa de su vida con dignidad y en su país”.
No parece que en Zarzuela anhelen el regreso de quien más daño ha hecho a la institución que hoy representa Felipe VI, pero en su escaso sentido del ridículo Feijóo, según versión de la calle Génova publicada por la periodista Pilar Santos, el líder del PP habría informado con anterioridad a Zarzuela de se disponía este jueves a defender la vuelta de Juan Carlos I España.
Imaginen la escena:
-¿Está el rey o el jefe de la Casa?, que se ponga. Le habla el hombre que no quiso ser presidente del Gobierno.
-Dígame, señor Feijóo.
-Majestad, ¿puedo poner un tuit sobre su padre, el hombre que salvó la democracia que ahora quiere destruir Pedro Sánchez?
-Ponga usted lo que le venga en gana. Le recuerdo que el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, que arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones y asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, pero que no debe inmiscuirse en decisiones políticas. Y lo que usted me pide es que refrende su estrategia partidista.
Lo dicho: una escena extravagante, absurda , pasto de befa y mofa, por más que el líder de la oposición pretenda revestirse de institucionalidad y guardián de los Borbones que, dicho sea de paso, habitan hoy en la Zarzuela y ostentan la jefatura del Estado porque entre su alma republicana y su compromiso con la Constitución, el PSOE siempre antepuso lo segundo a lo primero. Así que si tan útil ha resultado, como dice Feijóo, la desclasificación de los papeles del 23F para Juan Carlos I, en algún momento tendrá que admitir que Sánchez haya contribuido a resarcir el honor del emérito. ¿O no?
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