eldiario.es

Menú

ConsumoClaro ConsumoClaro

Hay una función oculta en tu móvil que puede asegurar el futuro de 8,5 millones de niñas y niños. Entérate de cuál es

Oro, wolframio, estaño y tantalio (extraído del coltán) son los llamados minerales de sangre, extraídos de zonas en guerra.

Se trata de cuatro minerales que abundan en los yacimientos de Kivu Norte, una región minera del este de la República Democrática del Congo.

Son muy demandados por la industria, especialmente para la fabricación de tecnología móvil y de nuestros ordenadores. De ellos depende que un teléfono suene y vibre, entre otras muchas cosas.

El Parlamento Europeo enmendó el pasado 20 de mayo una propuesta de ley, para exigir un mayor control sobre las empresas que comercian con ellos.

- PUBLICIDAD -
Foto; Susanne Nilsson

Foto; Susanne Nilsson

Un contenido realizado gracias a Alboan Leer más

Cada vez que te haces un selfie, recibes una llamada, que envías un whatsapp o un sms a tus hijos, tus amigas o tu pareja, tu móvil está utilizando alguno de estos minerales. También lo hace cada vez que entras en Twitter o Facebook, o navegas por tus sitios web favoritos.

Ahora bien, que los minerales de tu móvil estén manchados de sangre o no, no ha dependido hasta ahora de ti; ha sido una realidad que se te ha ocultado. Pero hoy sabrás la verdad

Foto: Alboan.

Foto: Alboan.

Ciertamente, no puedes escoger entre móviles con minerales limpios o manchados de sangre, al menos en Europa, porque no hay manera de diferenciarlos. Pero esta elección podría estar en tus manos en el futuro si sabes usar una función de tu móvil que hasta la fecha quizás desconozcas. Entérate de por qué estos minerales están malditos y cómo el que puedas eliminarlos de tu móvil contribuirá a mejorar el futuro de 8,5 millones de niños y niñas en la República Democrática del Congo. 

La maldición de ser un país rico en recursos y pobre en educación

La inmensa riqueza minera de Kivu Norte, que podría constituir una enorme fuente de prosperidad para la República Democrática del Congo, es de momento su principal desgracia. Una de las razones tiene que ver con el recorrido que realizan los minerales de sangre hasta llegar a nuestro móvil: comenzando por el negocio que supone la extracción, procesado y venta de minerales. Los grupos armados enfrentados en el R.D. Congo controlan minas ilegales y se financian con su comercio. Se los venden a empresas ubicadas en su mayoría en Asia, que se encargan de su fundición. 

A través de esta explotación y comercialización ilegal de los minerales se ha financiado uno de los peores conflictos armados desde el fin de la segunda guerra mundial, con alrededor de tres millones de personas desplazadas en R.D. Congo, 100.000 mujeres violadas cada año y más de cinco millones de personas asesinadas desde 1998.

Pero la historia no acaba en las fundiciones de Asia, sino en los bolsillos de los consumidores: el recorrido de los minerales de sangre alcanza a las empresas fabricantes de componentes y productos tecnológicos. Es decir, los fabricantes de tu móvil

Más de 8 millones de infancias robadas

El conflicto tiene además consecuencias tremendas sobre la educación de niños y niñas, adolescentes y jóvenes al dañar el sistema educativo en la región. Crecer sin tener acceso a una educación de calidad es el destino de muchos niños y niñas desplazados como consecuencia de la guerra. Se calcula que 3,5 millones de niños (entre 6 y 11 años) y 5 millones de adolescentes (de 12 a 17 años) están sin escolarizar por culpa de los enfrentamientos. Se trata muchas veces de niños y niñas huérfanas a las que se les está robando la infancia y la oportunidad de un presente y un futuro mejor.

El impacto del conflicto reduce las posibilidades de acceso a la educación por falta de infraestructuras para construir escuelas o siquiera desplazarse a las ya existentes. A ello se suma la falta de recursos para pagar al profesorado o para la compra de materiales educativos. Y no mejora la situación el hecho de que muchos niños y niñas tengan que trabajar para contribuir a la economía familiar. Por no citar el peligro de ataques durante el trayecto hasta la escuela y, en el caso de las niñas y adolescentes, a todos estos factores se le añade la alta tasa de matrimonios concertados que las obliga a abandonar la escuela.

Casi nueve millones de niños y niñas van pasando su infancia y su juventud en blanco, es decir, sin ir a la escuela. Así se va lapidando el futuro de los niños y niñas de Kivu Norte y aunque un día cese la guerra, estas generaciones solo habrán conocido la violencia y sus crueles “enseñanzas”, por lo que cabe esperar una población rota y carne de nuevos conflictos.

De la ley Dodd-Frank a la enmienda 155: un puente a la esperanza

La razón por la que se usan minerales de sangre en lugar de minerales que no contribuyan a financiar conflictos armados es puramente económica. Los minerales de sangre salen baratos en términos de costes. Pero en el plano moral los valores se invierten y los minerales de sangre se vuelven tremendamente caros por el coste en vulneración de derechos humanos básicos: explotación laboral, violencia de género, trabajo infantil, accidentes laborales, asesinatos...

Solo las protestas de la ciudadanía pueden sensibilizar a los gobiernos para que regulen el comercio de estos minerales y perjudicar la imagen de los fabricantes. Posiblemente la pérdida de imagen y de ventas les haría replantearse su responsabilidad sobre la cadena de suministros.

Foto: Global Justice Now

Foto: Global Justice Now

En Estados Unidos, la movilización ciudadana ha conseguido que desde julio de 2010 se aprobara una norma, la ley Dodd-Frank, según la cuál se obliga a las empresas a garantizar que en la fabricación de sus dispositivos tecnológicos no hayan intervenido minerales de sangre. Sin esta garantía, ninguna compañía puede vender sus productos en suelo americano. En Europa, en cambio, vamos por detrás, con una ley que no es de obligado cumplimento para los importadores y fabricantes, sino de carácter voluntario, reduciendo así su efecto. 

Sin embargo, hay fundadas esperanzas de que, por fin, la Comisión Europea dicte una ley más justa. En el mes de mayo se celebró una importante victoria en el Parlamento Europeo. La presión de la ciudadanía, y de diversas organizaciones internacionales contribuyó a que se votase a favor de una regulación de los minerales de zonas en conflicto que obligue a las empresas importadoras y los fabricantes que los usan a rendir cuentas del origen de los mismos, la llamada enmienda 155 a la nueva ley propuesta por la Comisión.

Aquí es donde entra en juego la función secreta de tu móvil

Esta votación representa un primer paso fundamental para terminar con el comercio ilegal de minerales en la región y su utilización para financiar la guerra en la República Democrática del Congo. Llegar hasta aquí ha sido posible gracias a la amplia red internacional de organizaciones que han hecho incidencia y a la implicación ciudadana. La ONG Alboan, promotora de la iniciativa en españa, ha conseguido recabar hasta el momento más de 13.000 firmas para solicitar esta regulación.

Ahora los estados miembros de la Unión Europea deben posicionarse respecto a las propuestas de la Comisión y Parlamento y se va a iniciar una fase de diálogo a tres bandas entre el Consejo de Ministros, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, que conducirá a la adopción de la legislación definitiva. Durante esta fase, de nuevo se pondrán en evidencia los intereses de las distintas partes: el de las que promulgan un control exigente, como es el caso de la ONG Alboan, y el de las que promueven un control voluntario

Foto: Japanexperterna.se

Foto: Japanexperterna.se

De todos modos, no hay garantías de que la nueva propuesta vaya a ser satisfactoria en este sentido y, por lo tanto l as presiones que se ejerzan desde los más variados sectores serán cruciales. Para que la iniciativa de la ONG Alboan tenga éxito, es importantísimo que actives esa función de tu móvil que crees desconocer pero que en realidad es muy simple: abre el navegador, ve a la web que Alboan ha realizado sobre el tema y firma la petición expresando tu deseo de una ley que garantice el uso de minerales limpios.

Gracias a tu ayuda, casi nueve millones de niñas y niños podrían tener una oportunidad para acceder a una educación que les libre de la violencia y les enseñe a construir desde la paz. Más de 13.000 personas decimos ¡queremos una tecnología libre de conflicto!

- PUBLICIDAD -