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Tres libros para llevar al campo (si eres un ratón de ciudad)

Tres recomendaciones ligeras para acompañar el puente de mayo de tres mujeres que retratan el campo desde mundos muy distantes

Más libros para llevar al campo:
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La vida en el campo de Julia Rothman

La vida en el campo, de Julia Rothman (edición original en inglés)

La vida en el campo, de Julia Rothman

La vida en el campo. Saberes y curiosidades para disfrutar fuera de la ciudad
Julia Rothman (errata naturae)

El título original es Farm Anatomy, y es parte de una serie de anatomías singulares en las que la ilustradora neoyorquina  Julia Rothman deconstruye aspectos cotidianos de vidas ajenas en imágenes exquisitas. Hay una Anatomía de la Naturaleza, una Anatomía de la Comida. Y, en castellano, este manual ilustrado para la vida en el campo incluye todo lo necesario para emprender con éxito la cosecha del heno, una galería de crestas de gallo, instrucciones para envasar tomates, plantar un huerto de árboles frutales, apilar tacos de leña sin que se despeñen, despiezar una vaca o construir una despensa subterránea.

No hace falta necesitar estos conocimientos para disfrutar del manual; al fin y al cabo, es la obra de una artista. Criada en el Bronx y residente de Park Slope, donde tiene su pequeño estudio, Rothman encontró su inspiración en los viejos libros escolares para hijos de granjeros y en los recuerdos de su marido, que creció en una pequeña granja de Iowa. Un libro para regalar a los amantes de la ilustración y a los jóvenes curiosos que visitan el campo por primera vez.

Elizabeth y su jardín alemán

Elizabeth y su jardín alemán
Elizabeth von Armin (Lumen)

La escritora australiana Mary Annette Beauchamp se casó a los 24 años con un aristócrata prusiano, violento y propenso a las deudas llamado Henning August von Arnim-Schlagenthin. Con la boda le tocaron un título de condesa y una casa en Nassenheide, Pomerania, el feudo de los Arnims. Cinco hijos más tarde, le dejó para irse a Londres y después a Suiza, donde abrió el Chalet Soleil y lo llenó de amigos como E. M. Forster y Hugh Walpole. Y de flores. Compartió a H.G. Wells con Rebecca West durante tres años. Cuando Rebecca quedó embarazada se casó con John Francis Stanley Russell, hermano de Bertrand, al que dejó para escapar a EEUU.

Empezó a escribir libros para comprar su libertad de maridos, amigos y amantes. Su primer libro es un diario de sus intentos de practicar la jardinería fina, de encajar en la aristocracia alemana y un comentario venenoso y desopilante sobre la Europa de fin de siglo, por una mujer que consideraba "coser y hacer vestiditos un complot diabólico diseñado para que las chicas no pudieran estudiar". Se publicó por primera vez en 1898.

Su prima neozelandesa Katherine Mansfield le dijo "hay un giro en nuestras frases que se parece mucho, pero porque somos gusanos del mismo árbol". Una pequeña joya para pasar el fin de semana en retiro rural, lejos de todo. Evidentemente, en una casa con jardín.

El Cuaderno de Campo de María Sánchez

Cuaderno de campo
María Sánchez (La Bella Varsovia)

El perfil de  María Sánchez AKA  @MariaMercromina dice: Veterinaria. A veces escribo. Mi libro Cuaderno de campo en @labellavarsovia 🌿Ganadería ecológica en @catedrageuco, cabritas en @acriflor. En el Cuaderno dice: Soy un organismo como cualquier otro, infinidad de posibilidades, de células chocándose las unas con las otras, una multitud de impulsos.

Su primer poemario habla del cuerpo, del campo, del cuerpo de los animales de campo y también del nudo de la familia, la tierra y la sangre, que nos afianza y nos entierra a la vez. También está inspirado en viejos libros de instrucción. Concretamente, la extraordinaria Guía De Campo De Las Aves de España y de Europa de Roger Tory Peterson.

Para llevar en el bolsillo cuando subes al monte. Compañía imprescindible, silencio y la ausencia de humanos. Perros, gatos, cerdos, halcones y vacas, sí.

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