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DESALAMBRE

Los controles de identificación racistas en España llegan al Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Zeshan Muhammad ha demandado al Estado Español por "no tomar medidas efectivas" contra los controles de identificación por perfil étnico, ilegales según la ONU

Según su relato, sufrió un control racista en 2013 en el que la policía reconoció que le pedían la documentación "por ser negro, y punto"

Tras agotar la vía jurídica en España, busca que el Tribunal de Estrasburgo empuje al Gobierno español a "poner fin a esta práctica policial discriminatoria"

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Tariq conversa con Rosalind Williams. Ambos sufreron un control discriminatorio. Ambos buscan justicia/ Alejandro Navarro Bustamante

Tariq conversa con Rosalind Williams. Ambos sufreron un control discriminatorio. Ambos buscan justicia/ Alejandro Navarro Bustamante

Tras el último palo de la justicia española,  Zeshan Muhammad vuelve a intentarlo. El joven pakistaní lleva dos años luchando en los tribunales por una sentencia que empuje al Gobierno de España a acabar con las identificaciones policiales racistas, como la que, denuncia, sufrió en 2013 cuando paseaba por las calles de Barcelona. Con este fin, acaba de presentar una demanda contra el Estado español ante la Corte Europea de Derechos Humanos (TEDH) "por no tomar medidas efectivas" contra estas prácticas.

Muhammad, de origen paquistaní con residencia en España desde hace diez años, caminaba por Barcelona junto a un amigo de su misma nacionalidad cuando un coche patrulla frenó a su lado. Los agentes solicitaron su documentación. Según el relato del joven, tras entregársela sin reticencias, preguntó el motivo del control policial. El agente, apunta Zeshan, respondió: "Hombre, a un alemán no le voy a identificar. Porque eres negro. Y punto".

"Poder ser parado e identificado por la policía en cualquier momento, lugar y situación, simplemente por tu aspecto físico, no sólo es ilegal por constituir una discriminación, sino que también atenta gravemente a la autonomía personal y el sentido de identidad de la persona", afirma la abogada de Zeshan, Mercedes Melón.

La demanda ante el Tribunal Europeo llega tras agotar la vía judicial en España, después de la inadmisión del recurso presentado ante el Constitucional, que consideró el caso "no relevante", según informa la defensa de Zashan, apoyada por Sos Racisme Catalunya y Open Society Justice Iniciative.

El rechazo del Alto Tribunal frenó lo que Zeshan y las organizaciones que respaldan el caso consideraban como una "oportunidad histórica" para responder a la última sentencia emitida por el Constitucional sobre las identificaciones policiales por perfil étnico, que en 2001 las consideró legítimas en el marco de la Ley de Extranjería.

Según argumentó el Tribunal, "determinadas características físicas o étnicas pueden ser tomadas en consideración" a la hora de hacer un control de Extranjería porque este hecho era "razonablemente indiciario del origen no nacional". Detrás de la demanda se encontraba Rosalind Williams. La mujer sufrió un control racista en 1992 tras bajar de un tren en Zaragoza. Su marido viajaba con ella, pero solose dirigieron a Williams. La razón se la proporcionó el agente policial que frenó su paso: "Tenemos instrucciones de identificar a gente como ella". Como ella, negra.

Tras denunciar su caso ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la ONU le dio la razón: estas prácticas eran discriminatorias, por lo que instaba al Gobierno español a eliminarlas.

A pesar de que los controles de identificación "indiscriminados basados únicamente en criterios étnicos" no están permitidos según una circular de la Policía emitida en 2012 por el Ministerio de Interior, el ordenamiento jurídico español por el momento no recoge de forma explícita la prohibición estas prácticas policiales.

Zeshan continúa la batalla en los tribunales para que, como explicó a eldiario.es en una entrevista, conseguir que "lo que he pasado no lo tenga que vivir nadie más". La rabia es la sensación que, describía, le empuja a seguir "hasta el final".

"Cuando llegué en 2005 a Barcelona, no salí de mi casa durante tres meses. Era el miedo a sentirte extraño o a no tener gente aquí. Tardas 8 años en adaptarte del todo, en sentar la cabeza, en revivir de nuevo y, de pronto, viene un cualquiera y te lo intenta echar todo por la borda, te hace volver a sentir diferente de nuevo", se sinceraba el chico de 24 años.

El caso de Zeshan Muhammad

 

9 de mayo de 2013. Zeshan, paquistaní, paseaba de camino a casa con un amigo de su misma nacionalidad cuando un coche patrulla se detuvo muy cerca de ellos, según describe el relato de los hechos descrito en su demanda, a la que ha tenido acceso eldiario.es. "La documentación", exigió a ambos un agente de la Policía Nacional. Se la mostró: cuenta con residencia regular en el Estado español desde que llegó por reagrupación familiar hace 8 años. Afirma que cumplió las órdenes policiales y, después de identificarse, no pudo resistirse. "¿Por qué?", preguntó. El motivo que intuía apareció sin disimulo. El policía, cuenta el joven, admitió que su color de piel le había impulsado a pedir su documentación. Este medio se ha puesto en contacto con el Ministerio del Interior y con la Policía Nacional pero ambas instituciones declinan hacer declaraciones al respecto por "ser un caso judicializado".

"En ese momento, le dije que no abusase de su autoridad. Salió del coche, me dio una bofetada y me metió en el coche", explica a eldiario.es. "De ahí me llevaron a la comisaría". Zeshan describe la impotencia sentida durante un trayecto caracterizado por los insultos y las intimidaciones: "Pregunté que si podía hacer una llamada, y no me dejaron. Yo respondía a lo que me decían. El mismo agente que me pidió la documentación me dijo: 'Bueno, cuando vayas a renovar papeles, te enterarás'... Y me insultó: 'Mono que eres un mono". El detenido fue llevado a dependencias policiales por "negativa a identificarse, falta de respeto a la autoridad y actitud chulesca", según expone el acta-denuncia por infracción que le fue entregada a Zeshan.

Cuando le dejaron en libertad, se dirigió a dos comisarías diferentes pero no le permitieron efectuar la denuncia, asegura. Finalmente, se puso en contacto con la ONG SOS Racismo donde le asesoraron para efectuar una reclamación al Ministerio del Interior. Una vez desestimada, su defensa, a cargo de la Fundación Open Society, interpuso un recurso por lo contencioso administrativo. Después de haber sido también denegada, abre la vía del Constitucional, a la espera de su admisión a trámite. 

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