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La crisis golpea al sector de la alimentación y también amenaza a los chupa-chups

La empresa de caramelos anuncia un ERE para 57 personas en la única planta que mantiene en España

Muchas empresas del sector que fabrican productos conocidos pasan por dificultades

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Imagen de un chupachups. FOTO: Flickr de Juanedc

Imagen de un chupachups. FOTO: Flickr de Juanedc

Hace pocos días, la empresa que fabrica los caramelos Fiesta anunció que entraba en liquidación. El administrador y la plantilla buscan ahora una salida para salvar las famosas piruletas, los Kojak y los 228 empleos de su planta en Alcalá de Henares (Madrid). No es, sin embargo, la única empresa del sector que ha pasado por apuros: más allá de los casos más conocidos -como Bimbo, Panrico o Coca-Cola- los embates de la crisis han hecho que muchas compañías de alimentación hayan ejecutado despidos colectivos, rebajas salariales o que, incluso, hayan acabado en cierre.

¿Quién no ha tenido un chupa-chups en la mano? Los caramelos con palo parecen ser los siguientes en la lista de empresas del sector con problemas. Hace un par de semanas, la dirección anunció a los representantes de los trabajadores su intención de aplicar un ERE para el 15% de la plantilla, que forman cerca de 430 trabajadores, incluidos los comerciales. Finalmente, la empresa ha anunciado 57 despidos: 37 en la red de ventas y 20 en mano de obra indirecta.

La fábrica de San Esteve Sesrovires (Barcelona) es la única que la empresa dueña de Chupa-Chups –la italiana Perfetti Van Melle– mantiene en España. En 2010 ya aplicó otro despido colectivo en su planta de Villamayor (Asturias) que afectó a todo el personal y que supuso el cierre de la fábrica. En San Esteve se producen chupa-chups y caramelos smint que luego se distribuyen por Europa, Asia y América.

Sin embargo, son las ventas locales las que flojean. "Estamos produciendo como nunca, pero el caramelo va al extranjero y aquí cuentan las ventas en España", dice la presidenta del comité de empresa, Dolores Aguilera, de CCOO, que asegura que la planta registra beneficios. Aguilera manifiesta que su objetivo será mantener el mayor número de empleos posible. La empresa ha alegado causas organizativas y productivas y ha presentado junto al ERE un plan de mejora para aumentar su rentabilidad.

Batidos y magdalenas

Los batidos de Cola Cao y Okey también han sufrido cambios. La planta de Nutrexpa en Palencia que los producía cerró y mandó a la calle a 80 trabajadores, aunque unos pocos fueron recolocados. "Había un problema de rentabilidad, sus productos ya no competían en el mercado y con las marcas blancas", dice el secretario general de Fitag UGT, Sebastián Serena. La empresa decidió externalizar parte de la producción a una planta que Pascual tiene en Aranda de Duero. "No estuvimos de acuerdo con la decisión, igual que se buscaron soluciones para Fontaneda o Reposterías Martínez, se podría haber hecho en este caso", alega Serena.

Tanto Fontaneda como Reposterías Martínez, productoras de conocidas galletas y magdalenas, pasaron por procesos de reestructuración. Finalmente, ambas fueron adquiridas por el grupo Siro. También chocolates Trapa y Elgorriaga, que fueron propiedad de la familia Ruiz Mateos, consiguieron finalmente encontrar un hueco tras ser compradas por empresas navarras y mantener prácticamente íntegras sus plantillas.

"Hay muchas pequeñas y medianas empresas del sector que caen en concuros de acreedores. Muchas no son capaces de superarlo y cierran. La crisis, la reducción del consumo, o la llegada de las marcas blancas han afectado mucho a las pymes", dice Serena, que explica que en muchos casos se aplican reducciones de jornada, salario o suspensiones de contratos, o bien las pymes intentan cambiar su producción para adaptarse a los nuevos hábitos.

Uno de los casos más polémicos fue el de Freiremar, dedicada al congelado de pescado y con base en Las Palmas de Gran Canaria, cuyo ERE llegó a la Audiencia Nacional. La compañía despidió a 322 personas que trabajaban en diferentes centros por causas económicas. Los sindicatos recurrieron ante los tribunales y, finalmente, la Audiencia les dio la razón y anuló el despido colectivo: consideraba que la empresa había ocultado información crucial y que había aportado unas cuentas con "importantes carencias" en las que, además, no estaban incluidas algunas partes del grupo cuya situación económica era favorable.

Foto: Juanedc en Flickr

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