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El documento ultimátum de Solbes planteaba un recorte más duro de las pensiones

ElDiario.es ha tenido acceso a partes del documento de 30 páginas que el vicepresidente remitió a Zapatero para emprender reformas en España y que Moncloa rechazó

Solbes planteó hasta tres alternativas para reformar el mercado de trabajo

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Solbes se arrepiente de haberse presentado a las elecciones de 2008

Solbes se arrepiente de haberse presentado a las elecciones de 2008.

437 páginas tiene el libro de memorias de Pedro Solbes, y 30 hojas tenía el documento de la discordia que planteó al entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y que provocó, según el exvicepresidente, su salida del Ejecutivo. De forma casi insospechada, el dossier, uno entre los muchos que circulaban en la época en que se estaba germinando la crisis, ha convertido en polémico el libro del vicepresidente económico socialista, ya que el equipo de colaboradores de Zapatero ha asegurado a eldiario.es que dicho informe nunca existió.

El documento era una compilación bastante pormenorizada, más incluso de lo que el propio Solbes relata en el libro, de las reformas estructurales que habría que acometer para encarar la crisis latente que se percibía en los primeros días de enero de 2009. El conjunto del escrito, sin membrete oficial del Ministerio de Economía, tenía el título de "Una estrategia para la recuperación de la economía española" y fue redactado por el equipo de confianza de Solbes, según confirman fuentes que trabajaban por aquellos días en el gabinete de la calle Alcalá 9.

David Vegara, secretario de Estado de Economía y uno de los economistas con más proyección internacional, tutelaba por entonces este tipo de documentos. El gabinete económico del vicepresidente y de Vegara trabajaban por aquellas fechas a destajo formulando y reformulando medidas para salir de la crisis.

La existencia del dossier, al que tuvieron acceso muchas personas en la época, ha servido para calentar la presentación de las memorias de Solbes, tituladas Recuerdos (Deusto), y también las de Zapatero, que se lanzan la próxima semana. El equipo de colaboradores de Zapatero ha salido en tromba a desmentir la existencia de ese informe. En declaraciones al programa "Al Rojo Vivo", en La Sexta, Angélica Rubio, directora general de Coordinación Informativa con José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que el expresidente ordenó este fin de semana un "rastreo de documentos" y que no había aparecido ninguno de Solbes. "No hay ningún documento de Pedro Solbes, ni oficial ni oficioso, de ningún tipo, en el que pusiera ningún ultimátum al presidente", ha recalcado tajante. Solbes, en cambio, ha dicho que no va a hacerlo público, pero que son numerosos los colaboradores que lo tienen.

En cualquier caso, la discrepancia parece estar en la carga de profundidad que Solbes concedió al documento y que Zapatero pudo no percibir como tal. Que el vicepresidente remitía periódicamente papeles a Moncloa es sabido y acreditado. Que no pasaban por el registro de documentos oficiales, también. Además, en la presentación de su libro, Solbes ha lamentado que Zapatero no le apoyara a él frente al resto de los ministros, como sí hacía Felipe González. De hecho, Solbes da a entender que el presidente se dejaba aconsejar, en materia económica, por muchas otras voces diferentes a las del Consejo de Ministros.

Los puntos clave de la propuesta de Solbes

La propuesta de Solbes recogía una reforma de las pensiones más ambiciosa de lo que finalmente se pactó con los sindicatos. Primero, porque proponía tomar toda la vida laboral para el cálculo de la pensión –para 2017 se cogerán 25 años de vida laboral, que se están aumentado gradualmente con la reforma–. Eso, en la práctica, conlleva un recorte en la cuantía de las pensiones al tomar bases de cotización más bajas en los primeros años de vida.

En su libro, Solbes sólo recoge que pidió "subir el número de años para el cálculo". Además, ya detallaba cómo introducir un factor de sostenibilidad que regulara la edad de jubilación o la cuantía de la prestación en función de la esperanza de vida, muy en la línea con lo que se debate actualmente en el Parlamento.

En perspectiva histórica, la medida más revolucionaria que presentó Economía fue la de una reforma laboral de profundo calado y que con casi toda seguridad fue la que echó atrás al presidente a la hora de dar el visto bueno al paquete de iniciativas firmadas por Solbes. En su libro, Solbes asegura haber propuesto una suerte de contrato único, lo que llama "un nuevo contrato indefinido de fomento del empleo con indemnización creciente en función de la antigüedad del trabajador". Sin embargo, en el documento original, Economía propuso hasta tres fórmulas de contratación indefinida que no correspondían de forma tan exacta al modelo que luego se ha extendido de contrato único y que saltó a la palestra de la mano del grupo de Los Cien, formado por economistas vinculados a la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

En el documento se proponen hasta tres tipos de nuevos contratos, con matices, y dos de ellos responden en parte al espíritu del contrato único. Así, se propone un nuevo contrato "fijo único" con un coste del despido "moderado". En el borrador, según las fuentes consultadas, no se reflejan los 12 días de indemnización que Solbes, en su libro, asegura haber pedido.

Con todo, cabe recordar que el vicepresidente dice que de forma interna se manejaba un borrador de decreto ley mucho más detallado que lo que se le pasó al presidente. Las fuentes reconocen que el documento que llegó a Moncloa era algo más genérico. Como alternativa, Solbes apoyó un "nuevo contrato fijo con despido creciente que no exija para su resolución un Expediente de Regulación de Empleo". 

Por último, el equipo de Solbes apostaba, como última opción, por generalizar el contrato de fomento del empleo, que por aquel entonces implicaba que la indemnización máxima que se podía recibir era de 33 días por año trabajado, si bien sólo en algunos supuestos, como mujeres o colectivos de riesgo. Esta fue finalmente la opción por la que apostó la reforma laboral del Gobierno de Zapatero, que ejecutó la sucesora de Solbes, Elena Salgado, y que profundizó el Gobierno conservador de Rajoy. Esta tercera opción, precisamente, no aparece en el libro de Solbes.

Lo cierto es que Solbes se adelantó con este documento a la propuesta que luego popularizó el grupo de Los Cien y que vio oficialmente la luz en abril de 2009. Quizás por eso, cuatro años después, la forma de trasladar Solbes aquella idea que no se había debatido aún en la esfera pública es la que se ha extendido mediante la Fundación Fedea. El que luego fuera secretario de Estado de Economía de Elena Salgado, José Manuel Campa, firmó aquel manifiesto de Los Cien en apoyo al contrato único.

En el informe de Solbes se recogían otras medidas relacionadas con una rebaja del IRPF para las rentas más bajas y los autónomos, una subida para las rentas altas y un incremento de los tributos a las Sicav.

Relación personal con Zapatero

Aunque en una reciente entrevista en El País, Solbes ha dicho que ya no tiene relación con Zapatero, en rueda de prensa ha declarado que su trato personal era "bueno". También ha reconocido que continúa manteniendo buenas relaciones con su "amigo" Miguel Ángel Fernández Ordóñez, exgobernador del Banco de España y a quien muchos acusan de la crisis de las cajas de ahorro, y con Manuel Pizarro, su contrincante en el debate electoral de 2008, que Solbes ganó. El economista alicantino ha manifestado que intercambiaba SMS con Pizarro, de quien lamenta que no siga en política. En cuanto a Rodrigo Rato y Miguel Sebastián (a quien se le presuponía una relación difícil con Solbes por ser un contrapeso económico para Zapatero), Solbes ha asegurado que no tiene trato porque nunca lo tuvo antes.

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