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¿Qué coches se aproximan más al consumo que prometen?

La desviación oscila entre el 20% del Mazda CX-5 Skyactiv-G (de gasolina) y el 54% del Seat Ateca

El estudio, realizado por el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA), comprende tres tramos -ciudad, carretera de doble sentido y autopista- de un total de 79,4 kilómetros cubiertos en 102 minutos

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El Mazda CX-5 es el modelo con el consumo real más próximo al homologado.

El Mazda CX-5 es el modelo con el consumo real más próximo al homologado.

Un estudio del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) establece que el Mazda CX-5 con motor Skyactiv de gasolina es el todocamino o SUV de tamaño medio con consumos y emisiones reales más cercanos a los homologados, dentro de una selección de vehículos de gasolina y diésel y que incluye un vehículo híbrido, el Toyota RAV-4.

Con 7,68 litros/100 km de consumo medio, el CX-5 es el modelo que menos se desvía de la cifra homologada en el ciclo de emisiones NEDC, vigente hasta el pasado 1 de septiembre, que era de 6,4 litros/100 km, y supera a los Honda CR-V, Audi Q3, Toyota RAV-4, Renault Kadjar, Hyundai Tucson y Seat Ateca.

En términos absolutos, el que menos combustible gasta es el Honda, con 5,45 litros/100 km (4,5 en el ciclo NEDC), seguido de los CX-5, Q3 y Tucson con motor diésel y del híbrido de Toyota, que acredita 6,8 litros cada 100 kilómetros. Entre los modelos de gasolina, el CX-5 y sus 7,68 litros se imponen a los 8,11 del Kadjar y a los 8,33 del Ateca.

La desviación del consumo real obtenido por el INSIA, entidad adscrita a la Universidad Politécnica de Madrid, con respeto al oficial oscila entre el 20% del CX-5 Skyactiv-G (de gasolina) y el 54% del Ateca con motor 1.4 TSI de 150 caballos, también de gasolina.

El estudio encargado por INSIA se aproxima a las exigencias del nuevo protocolo de homologación europeo.

El estudio encargado por INSIA se aproxima a las exigencias del nuevo protocolo de homologación europeo.

De los diésel, los menos alejados de la realidad son el CR-V, con un 21% de desviación, y el CX-5 Skyactiv-D, con el 23%. A una distancia notable aparece el Audi Q3, que llega a un 40%. El Toyota RAV-4, un híbrido de gasolina, alcanza el 42% de diferencia sobre el consumo homologado por el fabricante.

En el capítulo de emisiones, el estudio establece un ranking con parecidas posiciones. El CX-5 de gasolina se desvía solo un 16% de las cifras oficiales y le siguen, en este orden, los CR-V (20%), CX-5 diésel (23%), RAV-4 (37%), Q3 (42%), Tucson (43%), Kadjar (45%) y Ateca, que en este caso se aleja un 52%.

Es interesante constatar que los coches que salen peor parados en este informe concreto son aquellos que emplean motores de baja cilindrada y dotados de turbo. A más de uno le llamará tal vez la atención que tres de los vehículos diésel analizados consumen menos que el modelo híbrido, al que el ciclo NEDC atribuía un consumo medio de 4,9 litros cada 100 kilómetros.

Los test comprendieron tramos en ciudad, carretera convencional y autopista.

Los test comprendieron tramos en ciudad, carretera convencional y autopista.

El INSIA realizó las pruebas necesarias para elaborar el estudio en los meses de mayo y junio de este año. Las condiciones fueron semejantes a las que exige el nuevo protocolo de homologación europeo (RDE), que aspira también a reflejar consumos y emisiones reales, aunque endurecidas ligeramente por la altitud de la zona donde se realizaron, esto es, Madrid, y sin utilizar la climatización.

Los test comprendieron tres tramos: una zona urbana de 23 kilómetros, recorridos a una velocidad media de 22 km/h, uno de carretera de doble sentido de 28,8 kilómetros, a 66,4 km/h, y otro de autopista de 24,5 km en los que el promedio fue de 104 km/h. En total, 79,4 kilómetros que se cubrían en 102 minutos.

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