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La Fiscalía Anticorrupción amenaza con destruir definitivamente la leyenda del 'buen chico' de la familia Pujol Ferrusola

El informe del fiscal asignado al caso ITV, Fernando Maldonado, pide la imputación de Oriol Pujol, secretario general de CDC e hijo del expresidente Jordi Pujol

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Oriol Pujol pide prudencia y acusa al PP de no querer entender a Cataluña

Oriol Pujol, junto a su padre, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, el pasado 11 de septiembre. Foto: Efe

Oriol Pujol Ferrusola había conseguido hasta ahora evitar que sus apellidos lastraran sus posibilidades de hacer carrera en política. Desde que tiene uso de razón, ha visto cómo su padre consagraba su vida a su idea de lo que debía ser la reconstrucción nacional de Cataluña. Y Oriol, por herencia o por contagio, comparte la misma pasión que su padre. Con una diferencia, Oriol siempre se ha mostrado abiertamente independentista.

Es un tipo accesible, simpático, directo, inteligente y, aparentemente, sincero. Lo cierto es que antes de que sus amigos de la infancia fueran detenidos el 25 de marzo del año pasado por organizar una supuesta trama para amañar los concursos y las concesiones de las estaciones de Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV) para enriquecerse, Oriol Pujol pasaba por ser uno de los dirigentes de Convergència Democràtica con más proyección y no gracias a sus apellidos. En diversas ocasiones, a pesar de ser hijo de quien es.

Los investigadores del caso Campeón, sin embargo, que se encontraron de rebote con esta derivada catalana, han hallado un cúmulo de indicios que, en otros casos, han provocado la condena al ostracismo de más de un personaje público y, cuando se ha probado que existía riesgo de fuga o de destrucción de pruebas, su ingreso en prisión. Aunque es cierto que, en este caso, se trata del secretario general del primer partido de Cataluña y se impone la prudencia.

Los agentes de la Unidad contra el Crimen Organizado (UCO) de la Policía, bajo la dirección del Servicio de Vigilancia Aduanera, seguían la pista del empresario gallego Jorge Dorribo, que se autoinculpó por presuntos sobornos pagados al exministro de Fomento José Blanco, y dieron con la trama para amañar la concesión de estaciones de ITV en Cataluña.

Durante el verano de 2011, los agentes encargados de las escuchas telefónicas de Dorribo intervinieron una conversación entre el empresario gallego y uno de los miembros de la supuesta trama de amaño de concesiones de ITV, el también empresario Sergio Pastor.

De las afirmaciones de este último se deducía claramente que se vanagloriaba de su capacidad de influencia sobre el Gobierno autonómico de Cataluña que le podía reportar pingües beneficios gracias a la adjudicación fraudulenta de estaciones de ITV. Enseguida quedó claro el vínculo entre Sergio Pastor, el empresario Sergio Alsina y los exaltos cargos nombrados por Convergència Isidre Masalles y Josep Tous. Todos mantenían estrechas relaciones con Oriol Pujol, al menos según las conversaciones intervenidas.

En ese momento, el juez encargó un informe a la Agencia Tributaria, incoó un nuevo sumario por la trama de las ITV y lo remitió a Barcelona. El caso recayó en el Juzgado de Instrucción número 9 de la capital catalana, el de la juez Silvia López Mejías, la misma que instruyó el caso Pallerols, que inmediatamente decretó el secreto de las actuaciones.

Las investigaciones en Barcelona, sin embargo, hicieron que se produjeran las primeras filtraciones durante los primeros meses de ese año, lo que comprometía las escuchas telefónicas. Así que la juez ordenó la detención de Maselles, Tous, Pastor y Alsina el 25 de marzo y levantó el secreto.

Dejó así al descubierto que los conspiradores de las ITV decían contar con el apoyo explícito de Oriol Pujol. La relación de amistad que une al secretario general de CDC con Alsina no es ningún secreto en Barcelona. Además, los técnicos de Hacienda constataron que la esposa de Oriol Pujol, Anna Vidal Maragall, había facturado 200.000 euros al grupo de Alsina, Alta Partners, por una operación que nada tenía que ver con las ITV, sino con la mediación en la venta de la sede de Sony en Viladecavalls a Ficosa.

Como no podía ser de otra manera, los partidos de la oposición han ido aprovechando cada nuevo dato que aparecía sobre la investigación del caso para socavar la credibilidad de Oriol Pujol, especialmente después de la masiva manifestación independentista que se celebró en Barcelona el 11 de septiembre y que llevó al presidente de la Generalitat, Artur Mas, a convocar elecciones anticipadas a medio mandato, convencido de que CiU lograría la mayoría absoluta si prometía un referéndum de autodeterminación.

Por mucho que Oriol Pujol insistiera en pedir amparo a la justicia porque ni siquiera había sido citado como testigo, la juez había recogido en el auto una frase literal del informe de los peritos:  “Existen indicios racionales” de que el secretario general de CDC estaba involucrado en el plan.

Oriol Pujol no es el único dirigente de Convergència supuestamente implicado. De las conversaciones intervenidas también se deduce que los empresarios mantenían puntualmente informado al que hasta noviembre fue mano derecha de Artur Mas, Germà Gordó, ascendido hace una semana a consejero de Justicia.

Finalmente las elecciones se celebraron el 25 de noviembre y, lejos de cumplirse el vaticinio de Mas, CiU perdió 13 diputados a favor de Esquerra. Tras la celebración de los comicios, la investidura del president y el nombramiento de los nuevos consejeros, concluyó el periodo de gracia que habitualmente conceden jueces y fiscales a los partidos.

El 'caso Pallerols'

El pasado lunes debía iniciarse el juicio del caso Pallerols, pero el fiscal decidió inmolarse y ofrecer un pacto a Unió: renunciar al testimonio de Duran Lleida, penas que no implicaran prisión para los acusados del partido y que Unió reconociera la financiación ilegal y devolviera el dinero sustraído, cerca de 400.000 euros. Y Duran aceptó.

Ayer por la noche trascendió que la fiscalía, que ha asignado el caso de las ITV al último letrado que el fiscal general del Estado de Zapatero, Cándido Conde-Pumpido, destinó a Anticorrupción en noviembre de 2011, Fernando Maldonado, presentó hace unas semanas el informe en el que pedía la imputación de Oriol Pujol Ferrusola.

Tanto los informes de Hacienda como la posición de la Fiscalía dan razones a la juez López Mejías para imputar a Oriol Pujol. Como, además, la magistrada ha soportado buena parte de los casi 17 años que ha durado la instrucción del caso Pallerols, es poco probable que esté interesada en retener esta causa.

Si finalmente Oriol Pujol o incluso Germà Gordó resultaran imputados, la juez tendrá que inhibirse en favor de la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) porque ambos están aforados. En medios judiciales resulta evidente que los magistrados del TSJC ya se han resignado a tener que instruir la causa, aunque no muestran un particular entusiasmo.

Las consecuencias de la posible imputación de Oriol Pujol son imprevisibles. En 1984, apenas dos semanas después de que Jordi Pujol obtuviera su primera mayoría absoluta en Catalunya, dos fiscales entonces poco conocidos, Carlos Jiménez Villarejo y José María Mena, presentaron una querella contra Pujol y otros 24 consejeros de Banca Catalana por la quiebra fraudulenta de la entidad.

En 1988, Pujol fue exonerado tras ser presentado como una víctima del jacobinismo del PSOE en 1988. Hasta 1995 no perdió la mayoría absoluta en el Parlament. Y, aun así, se retiró como president en 2003.

La permanente sombra de la sospecha

No cabe duda de que el matrimonio compuesto por Jordi Pujol y Marta Ferrusola ha sido prolífico. Nada menos que siete hijos, nacidos entre 1958 y 1969. Y lo más llamativo: Pujol cumplió condena entre 1960 y 1966 en la prisión aragonesa de Torrero.

Cuando el que más tarde se convertiría en presidente de la Generalitat fue encarcelado por el episodio conocido como Els fets de Palau –el general Franco fue recibido con un multitudinario Cant de la Senyera, himno oficioso de Cataluña, en un acto organizado por Pujol-, el líder nacionalista y su esposa apenas llevaban casados dos años –contrajeron matrimonio el 21 de junio de 1956 en Montserrat, como no podía ser de otra manera- aunque contaba ya con dos hijos: Jordi, nacido en 1958, y Marta, alumbrada sólo un año más tarde.

Josep (1963), Pere (1965) y Oriol (22 de diciembre de 1966) fueron concebidos durante las visitas conyugales de Marta Ferrusola al penal de Torrero. De los cinco primeros vástagos del matrimonio Oriol fue el único que no conoció el cautiverio de su padre por su oposición a la dictadura franquista.

Ya en libertad y como presidente de Banca Catalana, la plataforma que le impulsaría a la presidencia de la Generalitat, aún tuvo dos hijos más, Mireia y Oleguer.

La leyenda siempre ha dado por hecho que la mayoría de los hijos del matrimonio Pujol Ferrusola se han beneficiado de sus apellidos, con la aquiescencia de la madre, la indiferencia del padre y la protección de uno de los primeros compañeros de viaje de Pujol, Lluís Prenafeta.

Hasta hace un año, Oriol era el único al que se le concedía el beneficio de la duda y se daba por hecho que, si alguna vez un Pujol vuelve a presidir la Generalitat sería él. Ahora todo está en el aire.


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