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REGIÓN DE MURCIA

Socialista y Obrero, aunque en realidad no lo sea

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Son muchas las teorías que han tratado  de explicar la debacle del PSOE y en todas ellas se ha analizado a Pedro Sánchez con lupa en lo personal y en lo político. En cambio, Susana Díaz ha conseguido mantener su perfil ideológico prácticamente oculto. Ese nihilismo ideológico de la andaluza se ha forjado sobre  atropellados discursos, tan llenos de sudor y decibelios como vacíos de ideas y propuestas.

La oratoria de Susana es chabacana y pretendidamente emocional, con dos únicos registros: el del monólogo del taxista cabreado cuando intenta aseverar, y el del sermón cursi de pastor evangelista cuando intenta seducir. Ambas versiones son siempre in crescendo, y acaban en una vergonzosa sucesión de gritos y jadeos,  acompañados de la ovación sobreactuada del tendido con paguita.

Constantemente Susana se declara “roja y socialista”, pero a la vez habla con torpeza de  préstamos para la educación, de abstención “por responsabilidad”  o de clases medias que vivieron “por encima de sus posibilidades”. Pero esa torpeza es tan evidente  que no puede ser una pose. Susana no te engaña. Ella impone una reinterpretación del socialismo, el suyo, el que toca, que no es más que una suerte de mal disimulado liberalismo “amable”, con unas reminiscencias de ZP por aquí y unas gotitas de pseudofeminismo de todo a 100 por allá.Es muy probable que Susana Díaz crea que Lenin es una silla del IKEA.

Ella es una mezcla de oportunismo e indefinición. Por eso, de haber nacido en León, o Zamora, no cuesta nada imaginársela militando en Ciudadanos o en el PP. Pero nació en Sevilla, “hija de un fontanero” como le gusta recordar, y finge  torpemente ser lo que le tocó ser, aunque en realidad no lo sea.

A nivel político e intelectual, puede que Sánchez sea tan anodino como Susana Díaz

En cambio Pedro, ojo con él.  Hay pocas cosas más peligrosas que un inepto motivado por la sed de venganza. A nivel político e intelectual, puede que Sánchez sea tan anodino como Susana Díaz, pero, una cosa es ser insustancial y otra idiota, y Sánchez ha cometido ya demasiados errores como para no aprender de ellos.

En una transformación tan rauda como impostada, Sánchez ha virado de socioliberal a máximo representante de "la verdadera izquierda en el PSOE", otro gran campo abierto a la indefinición. Pedro te engaña, pero es disculpable, pues en el fondo también se engaña a sí mismo ya que ni tan siquiera él sabe qué será mañana .

Sin éxito, Susana intenta tapar su vacío  intelectual con sudor y gritos. En cambio, Sánchez lo intenta, también sin lograrlo, con una sonrisa sintética, tan inerte como su discurso, un discurso que suele combinar con su vestimenta:  corbatas azules de ultracentrista los lunes,  fulars de troskista los martes,  vaqueros de marxista Surenes los miércoles ,  camisa blanca de neoliberal los jueves…

De haber nacido en Estados Unidos, Peter, con los dientes blanqueados y la piel naranja de solarium, vendería coches de segunda mano en un concesionario al borde de la quiebra.  Pero él nació en un barrio de Tetuán, de familia socialista acomodada, y finge torpemente ser  lo que le tocó ser, aunque en realidad no lo sea.

Si los militantes del PSOE que dieron su vida durante la guerra y el franquismo, hubiesen podido ver el  bochornoso debate a tres que tuvo lugar hace unos días, se removerían en sus cunetas. A lo largo de dos horas de mediocridad discursiva asistimos, entre bostezos, a la escenificación de una paradoja que muchos militantes socialistas se niegan a aceptar: que se está intentando reflotar al partido con dos candidatos cuya bochornosa carencia de carisma y contenido ideológico ejemplifica a la perfección las razones que han llevado al hundimiento del partido. Al PSOE ya sólo le queda seguir fingiendo lo que le tocó ser, aunque en realidad ya no lo sea.

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