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10 cosas que hizo Alfonso Alonso y que tú no deberías hacer

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Alfonso Alonso

Algún día Alfonso Alonso será ministro. Esto no lo digo ahora que Alonso se ha coronado en una de las figuras del Partido Popular. Esto lo comentábamos los periodistas encargados de la información local en Vitoria al poco tiempo de que Alonso empezara a gobernar la ciudad (1999-2007). Algunos incluso le han puesto a Alonso el manido título de "animal político". Una forma de expresar la ambición de un político que no sólo quería ser alcalde. Y que lo ha conseguido. 

Visto que tiene muchas bazas para ser ministro en el futuro (y me apuesto unas cañas o una cena, que a más no me llega) y visto que muchos tirarán de Wikipedia para hablar de sus años mozos como alcalde en Vitoria, me he decidido a levantar acta de aquellos tiempos y, en concreto, de los errores que Alonso cometió y en los que un cargo público no debería incurrir. Porque si de los errores se aprende, hoy vamos a aprender mucho.

Ahí van. 10 cosas que hizo Alfonso Alonso y tú no deberías hacer.

1. No intentarás construir una pirámide para pasar a la Historia.

Como muchos alcaldes de la época, Alfonso Alonso no escapó al embrujo del "efecto Guggenheim" y quiso levantar en Vitoria un edificio emblemático con la firma de arquitectos de la talla de Isozaki o Jean Nouvel. Hubo un intento con la nueva Plaza de Toros y también con el Auditorio de la Senda de Navarro Baldeweg, pero Alonso no consiguió su pirámide. Por el camino han quedado 2,6 millones de euros tirados a la basura en los estudios previos del Auditorio. Y la obra de la Plaza de Toros, mucho más sobria de lo previsto, se encargó finalmente a FCC pero todavía seguimos gastándonos dinero en solucionar deficiencias. Unos 700.000 euros hasta el momento.

2. No patrocinarás pelotazos urbanísticos.

Comprar una cosa por un precio y venderla por un precio muy superior. Es lo que se conoce como pelotazo. Y es lo que ocurrió en Vitoria con el Centro Comercial Boulevard por mediación del Ayuntamiento de Vitoria. El Gobierno de Alonso impulsó, a través de un convenio, el mayor centro comercial del norte de España sobre los terrenos de una antigua factoría y con el argumento de que los comerciantes locales formaban parte del proyecto. Poco después esos propietarios vendieron por 166 millones de euros un centro que les había costado 81 millones ponerlo en pie. El Gobierno de Alonso fue el impulsor de la operación inicial pero la ciudad no vio ni un euro de este pelotazo. El Tribunal Vasco de Cuentas concluyó que Alfonso Alonso no había preservado “el interés público de la ciudad en el proceso de gestación y venta” del centro.

3. No permitirás que se levanten pisos de lujo en propiedades que son en parte de tu familia.

Esta es una de las historias tabú de Vitoria. El Ayuntamiento autorizó el derribo de un edificio (que sus propietarios habían dejado languidecer durante años) para que se construyeran pisos de lujo en una de las zonas nobles de la ciudad. El propio alcalde reconoció que su familia materna era una de las propietarias. Los técnicos municipales lo avalaron y la oposición no levantó la voz. Sí, todo fue legal pero estas cosas, con la familia de por medio, no son muy edificantes.

4. No inaugurarás en campaña electoral obras que no estén terminadas.

9 de junio de 2004. Quedan 5 días para la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo. Alfonso Alonso no puede esperar más e inaugura en plena campaña electoral unos nuevos viales, los de Sidenor, diseñados para mejorar la circulación en la ciudad. No hay más que echar un vistazo a la carretera inaugurada para darse cuenta de que las obras no están terminadas del todo. La empresa, que venía enfrentándose al Ayuntamiento por los costes de los viales, no desaprovecha la torpeza del alcalde y anuncia que si la obra ha sido inaugurada, eso significa que está culminada. Es decir, todo lo que se haga a partir de ese momento lo tendrá que pagar el Ayuntamiento como si fuera una nueva obra. Y así nos hemos tirado casi una década en litigios hasta que este año el Ayuntamiento ha acordado pagar 2,4 millones de euros a la empresa para cerrar el culebrón. 

5.  No darás un trato de favor a expresidentes de clubes de fútbol.

En 2007 el expresidente del Deportivo Alavés Gonzalo Antón alquiló al Ayuntamiento de Vitoria unos locales de su propiedad en pleno centro de Vitoria y en unas condiciones muy favorables. Para el empresario, claro. Alonso y el empresario acordaron un alquiler por 20 años, pero si el Ayuntamiento quisiera ahora abandonar el local tendría que pagarle al empresario los 20 años de alquiler íntegros, unos 7 millones de euros. Un contrato blindado. Lo que no se ha terminado de saber es por qué el Ayuntamiento decidió a última hora doblar la indemnización. ¿Qué ocurrió entre el 9 de febrero de 2007 cuando el Gobierno aprobó 3,5 millones de euros de indemnización y el 16 de febrero cuando se firmó el acuerdo con el empresario con una indemnización de 7 millones? En fin, esas cosas misteriosas que ocurren en las instituciones que hacen que los números bailen en contra del interés público. 

Por cierto, la actualización anual de los precios del alquiler de los locales tampoco tiene desperdicio: 2009 (IPC + 4%), 2010 (IPC + 7%), 2011 (IPC + 9%), 2012 (IPC + 9%), 2013 (IPC + 6%)... 

Lo peor de todo es que los locales estuvieron durante mucho tiempo vacíos porque el Ayuntamiento no sabía qué uso darles. 

En este apartado podemos incluir también el modo en el que se promovió la Ciudad Deportiva del Baskonia. Alfonso Alonso quiso vender los terrenos directamente al club de baloncesto que preside Josean Querejeta. Cuando un informe técnico aclaró que la operación era ilegal, el Ayuntamiento se vio obligado a convocar un concurso público que ganó... ¡el Baskonia!

6. No invitarás a ministros para que prometan cosas que no van a cumplir

La Vitoria institucional lleva años soñando con soterrar las vías del tren que cruzan el centro de la ciudad. Más que años, décadas. Como suele pasar en estos casos, la operación se sustentaba en vender viviendas para financiar la obra. Sólo faltaba que Madrid pusiera un poco de pasta extra y que el Gobierno Vasco se animara a apuntarse a la fiesta.

No hay ministro de Fomento que no se haya dado un garbeo por Vitoria. A prometerlo todo. Y luego no cumplir nada. Alfonso Alonso fue el que empezó con este prescindible cortejo ministerial, aunque en su descargo hay que decir que los alcaldes que le han sucedido no han abandonado esta práctica de agasajar ministros de Fomento a cambio de nada. Y, mientras tanto, el soterramiento, tocado. Por no decir, hundido.

7. No harás cosas que te pongan en ridículo. 

Esto es complicado. ¿Quién no ha hecho el ridículo alguna vez en su vida? Todos metemos la pata, aunque siempre me dio la impresión de que a Alfonso Alonso le molestaba más "el qué dirán" que las críticas a errores como los que he relatado hasta ahora.

Pongo un ejemplo. Después de insistir durante años en la necesidad de que Vitoria tuviera vuelos internacionales en su aeropuerto, las instituciones convencieron, ejem, perdón, las instituciones pagaron a Ryanair para que implantara vuelos a Dublín y Londres. Llegó el día de la inauguración del primer vuelo entre Vitoria y Londres con autoridades y toda la parafernalia oficial y resulta que ese mismo día el alcalde y varios concejales de su gobierno se iban de fin de semana a Londres desde el aeropuerto de... ¡Bilbao! No recuerdo un cabreo mayor del alcalde que el día que contamos esta historia en la Cadena Ser. 

Algo parecido pasó cuando al Ayuntamiento se le ocurrió sustituir las carrozas de los Reyes Magos por dromedarios y uno de ellos le pegó un golpazo a Baltasar y los Reyes Magos decidieron hacer la cabalgata a pie y miles de niños desconcertados, muchos llorando, no supieron distinguir a los Reyes de los pajes. Un desastre navideño que abrió las portadas de los periódicos locales. Y un gran cabreo del alcalde.

En fin, anécdotas. Todos hemos hecho el ridículo en alguna ocasión.

8. No expulsarás a la oposición de los órganos de control de las contrataciones municipales.

En Vitoria todas las semanas se reúne un órgano municipal llamado Mesa de Contratación en el que se trasladan al Gobierno municipal las propuestas para adjudicar los contratos de la ciudad. Es la mesa en la que se abren los sobres con las ofertas de las empresas y se revisan las calificaciones técnicas de las propuestas. Aunque no existe una obligatoriedad legal para que la oposición asista a esas reuniones, tradicionalmente en Vitoria se ha permitido la presencia de concejales de los partidos de la oposición. Hasta que un día lllegó Alfonso Alonso y los expulsó.

9. No construirás viviendas donde no es necesario.

Uno de los grandes logros de Alfonso Alonso (no todo va a ser malo, por supuesto) fue afrontar el problema de la vivienda en Vitoria. Cuando llegó al Gobierno la lista de demandantes de viviendas de protección oficial superaba las 15.000 personas. Vitoria era una de las ciudades con los pisos más caros de España. El alcalde, en un acuerdo con el PSE en el Ayuntamiento y junto a Ezker Batua (sí, ¡los comunistas!) en el Gobierno Vasco, activó la mayor operación de VPO que se ha llevado a cabo en España. Miles de jóvenes pudieron acceder a viviendas baratas. No fue sólo mérito de Alonso, es verdad, porque estaban todos en el ajo pero él era el alcalde. Y eso hay que recordarlo y reconocérselo. Bueno, igual no demasiado. Como se enteren de esto en el PP, lo mismo lo expulsan del partido por intervencionista, keynesiano y amante de los soviets.

Dicho esto, el acierto en impulsar la VPO tuvo consecuencias no deseadas. Una ciudad mal planificada y con edificios desperdigados, cientos de viviendas públicas vacías que no tenemos a quién colocar, miles de chalets proyectados sin sentido en decenas de pueblos de la ciudad para compensar a los constructores, urbanizaciones abandonadas y, lo más grave, el intento de levantar 3.000 pisos frente a los Montes de Vitoria cuando no era en absoluto necesario. Una estrategia a la que se apuntó la Caja Vital comprando suelo (aquí también tenemos cajas jugando a la ruleta rusa). Después de una dura polémica en la ciudad, la iniciativa quedó aparcada.

10. No compatibilizarás la alcaldía con otros cargos institucionales.

Al poco de estrenarse como alcalde, Alfonso Alonso intentó su aventura política en Madrid. Fue diputado en el Congreso durante unos años, pero la compatibilidad se hizo casi imposible. Gobernar una ciudad y bajar a Madrid a votar a los plenos no era tan sencillo como parecía en un principio. Y lo dejó y sólo volvió a la capital del Reino cuando perdió la alcaldía de Vitoria. Los hechos confirman mi hipótesis. Fue dedicarse en exclusiva a su carrera política en el PP y alcanzar la gloria de la portavocía del Grupo Popular en el Congreso.

Insisto. Algún día Alfonso Alonso será ministro. O presidente del Gobierno. Perdón, que el presidente del Gobierno va a ser Jose María Aznar.

ACTUALIZACIÓN: Ministro de Sanidad es poca cosa, Alfonso

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