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ENTREVISTA

Pepe Viyuela: "En España, el enemigo lo tenemos dentro"

El actor asegura que "hay un ataque, un desinterés y un intento por torpedear todo lo que tiene que ver con la cultura por parte del Gobierno"

Subraya que "no debería de haber restricciones al humor por parte de los gobiernos, de las instituciones y de ningún tipo de grupo"

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Pepe Viyuela echa de menos a sus compañeros de 'Aída"

El actor y humorista Pepe Viyuela. | EFE

El célebre actor, poeta, payaso y humorista Pepe Viyuela recalará este viernes en el espacio teatral de La Redonda, en Vioño de Piélagos. Allí presentará su último trabajo, 'Encerrona', cuyo objetivo es "que la gente se ría, que disfrute durante el tiempo que dura la función y que se vayan a casa con una sonrisa". Ante el actual panorama, denuncia "la falta de interés por potenciar, por facilitar y por estimular la cultura por parte del Gobierno", y manifiesta que en España "el enemigo lo tenemos dentro". Considera, además, que "el humor sirve como válvula de escape de las tensiones a las que estamos sometidos todos los días".

Empezaría preguntándole cómo se autodefine, pero sé que en varias ocasiones lo ha hecho como "payaso", por su pasión por el humor y porque "engloba un poco todo, filósofo, poeta y actor". Entonces, ¿cómo es Pepe Viyuela fuera de los escenarios y fuera de las pantallas?

Creo que soy una persona bastante normal, no tengo ninguna particularidad que me defina de una forma muy específica. Madrugo e intento hacer a lo largo del día aquello que más me gusta. Trabajo mucho, quizá demasiado, no tengo casi tiempo destinado al ocio. El propio trabajo lo considero como ocio porque me lo paso muy bien. Además, leo mucho, tanto periódicos como libros… Llevo una vida bastante normal.

Durante diez años encarnó el personaje de Chema en la serie 'Aída'. ¿Cómo fue la convivencia y la relación durante tantos años con los mismos actores, con los mismos compañeros, viéndoles crecer y evolucionar a sus personajes? 

En nuestro caso fue una experiencia muy buena y muy agradable. No sé si es muy normal que a  lo largo de tantos años no surja ningún tipo de enfrentamiento, que no haya roces y que todo vaya como la seda. Supongo que tuvimos suerte de que confluyeran allí un montón de factores que hicieron que el grupo se entendiera muy bien desde el primer día hasta el último.

Fue creciente el placer porque cada vez lo íbamos pasando mejor e iba resultando todo más fácil. Nos conocíamos muy bien e íbamos conociendo también muy bien a los personajes. Desde que hemos terminado, yo creo que todos guardamos un grandísimo recuerdo de esta década de trabajo juntos en la que hemos podido conocer a gente tan maja y que ha marcado tanto nuestra vida.

¿Le gustaría retomar la serie en algún momento?

Considero que eso es imposible, por lo que ni me lo planteo. No creo que eso vaya a ocurrir, sería como pensar en volver a nacer. En el caso de que ocurriera dependería de muchas circunstancias y, además, se tendrían que dar tantos factores como que todo el mundo volviera… En fin, es una quimera, no lo contemplo. Probablemente fuera una mala idea volver a repetir una cosa que fue bien, ¿para qué? Ya se terminó y que quede en el recuerdo como está, para el público y para nosotros mismos.

¿Qué supuso para usted interpretar el personaje de Filemón, del ilustre Francisco Ibáñez?

Fue un personaje totalmente inesperado. Me había imaginado cualquier otro, pero nunca un personaje de papel, de cómic, y menos a alguien como Filemón con quien había tenido contacto desde que nací, porque desde muy pequeño leía tebeos que me traía mi padre. Era un personaje que, como la mayoría de los españoles de mi edad, lo tenía muy integrado en su historia y en su memoria. Primero fue una gran ilusión y después pasé mucho miedo, porque antes de empezar a rodar me di cuenta de que me había metido en un lío.

No sabía muy bien cómo podía interpretar a Filemón: cómo andaba, cómo hablaba, cómo se comportaba, cuál era su psicología… Aunque estaba bastante determinado a través de los dibujos de Ibáñez, yo pensaba que cada persona en España tenía un Filemón en su cabeza, y de pronto hacer uno que gustara a la mayoría iba a ser muy difícil. Sin embargo, durante el rodaje todo fue muy fluido y durante la película se notó que lo pasamos muy bien.

¿Pepe Viyuela tiene algún referente en el mundo del espectáculo?

Muchos referentes, es imposible no tenerlos. Todo el mundo los tiene. El que se dedica al mundo de la literatura ha leído, si es al cine ha visto películas, si es al teatro igualmente ha visto actores… Los tengo tanto desde el punto de vista del humor como de la interpretación. Ha habido gente que te ha marcado y ha hecho que decida ser lo que quieres ser y que constantemente los tienes tú en la cabeza y recurres a ellos para pensar como haría esto o aquello determinado actor o actriz.

¿Cuáles son las mayores dificultades que se ha encontrado en su carrera?

Dificultades muchas. Ahora mismo lo que hay es una incomprensión por parte de las instituciones públicas y particularmente desde el Gobierno, de la importancia de la cultura. No es que no haya apoyos, sino que lo que hay yo creo que es un ataque, un desinterés y un intento por torpedear, por dinamitar y por meter palos a las ruedas a todo lo que tiene que ver con la cultura. No solo al cine y al teatro, también a la literatura y a las artes en general. No hay un interés por potenciar, por facilitar, por estimular…

Vivimos en un momento en el que lo que cuenta más bien es lo monetario y el valor práctico material de las cosas y la cultura tiene un valor distinto. No tiene un valor que se pueda cuantificar directamente, aunque yo creo que gran parte del Producto Interior Bruto de un país lo genera su cultura. Por ejemplo, en otros países como en Francia lo tienen muy claro. En España yo creo que el enemigo lo tenemos dentro, tenemos unos dirigentes políticos muy poco conscientes de la importancia y del valor de la cultura. Esa yo creo que es la mayor dificultad.

En 2011 concurrió a las elecciones municipales en la candidatura de Izquierda Independiente, formación de San Sebastián de los Reyes. ¿Qué le motivo a ello?

Aunque yo no tengo una vocación política en el sentido de ocupar un cargo, considero que la política lo impregna todo y como ciudadanos inevitablemente estamos metidos en una sociedad que te fusiona y yo, como cualquier otro ser humano, tengo una ideología. Creo también que aquellos que me representan y con los que tengo que ver ideológicamente merecen mi apoyo.

"El humor es una herramienta de convivencia que permite que flexibilicemos nuestras posturas y ridiculicemos tanto al que tenemos enfrente como a nosotros mismos. Los integrismos carecen de sentido del humor"

Ya me cuidé mucho de tener una posición testimonial en esas listas, sabía que en el puesto que ocupaba era imposible alcanzar una representatividad en el Ayuntamiento. Tenía claro que no quería abandonar mi trabajo para dedicarme profesionalmente a la política.

Cuando me enteré de esto, me vino a la mente ese perfil reivindicativo de Chema en 'Aída' y me acordé de aquel capítulo en el que se presenta a las elecciones de Esperanza Sur frente al partido de Osvaldo, en el que en realidad estaba detrás esa ultraderecha, ese fascismo y ese racismo que encarnaba Mauricio. 

[Ríe] Sí, bueno, hay reflejos en los personajes que interpretas que a veces tienen algo que ver contigo. Otras veces no y son completamente antagónicos. En este caso, sí tenía que ver, no es la primera vez que me lo dicen y sí que hubo varios comentarios en redes sociales al respecto.

Además, una de sus facetas a destacar es su perfil solidario. Es vicepresidente de la ONG Payasos Sin Fronteras y con ella ha visitado zonas en conflicto como Palestina, Irak y Kosovo. ¿Qué se encontró allí?

Me encontré todo aquello que quieres evitar que exista: dolor, miseria, terror, marginación social… Todo lo que desde Payasos sin Fronteras y otro montón de ONG intenamos evitar y denunciar. Todo lo que nadie quiere que ocurra en su país y en el entorno en el que vive está ocurriendo en esos lugares. Mirar para otro lado es una estupidez por nuestra parte y lo único que se consigue es que el problema se incremente.

Creo que hay que afrontar las cosas. Yo no soy político, soy ciudadano, soy payaso, e intento hacerlo desde donde creo que puedo. Los que hacemos esto, aparte de paliar el dolor en esos ciudadanos, lo que hacemos es denunciar esa situación. Esperamos que gobiernos, instituciones públicas y privadas, aunque sea de carambola, se pongan a trabajar en esta situación. Creo que es tarea de todos intentar mejorar el mundo en el que estamos.

En relación a ello, ¿cuál cree que es el papel que desempeña el humor en esta sociedad afectada por la crisis económica y por la cantidad de problemas a los que los ciudadanos tienen que hacer frente a diario?

El humor es una herramienta de convivencia que permite que flexibilicemos nuestras posturas y ridiculicemos tanto al que tenemos enfrente como a nosotros mismos. Esto hace que sensibilicemos la capacidad de negociación y la capacidad de respeto. Los integrismos carecen de sentido del humor y cuanto más se aleje uno del integrismo más se acerca gracias al humor a posiciones más respetuosas. Aparte de cómo herramienta, el humor sirve como válvula de escape de las tensiones a las que estamos sometidos todos los días, es una salida a vivir y es un alimento grande de esperanza.

¿Considera que el humor tiene límites o debería tenerlos?

Si los límites son los que uno mismo se impone por respeto a una determinada situación me parece bien. Sin embargo, que pretendan venir impuestos desde algún sitio ya no, creo que ahí no debería tener ningún tipo de límites. De hecho, me vienen ahora a la memoria los atentados de Francia en Charlie Hebdo por gente que pretende ponerle límites al humor cuando realmente no son quienes para hacerlo.

Pepe Viyuela: "la risa es una especie de salvavidas que ayuda a flotar"

"Creo que es tarea de todos intentar mejorar el mundo". | EFE

Creo que no debería haber restricciones al humor por parte de los gobiernos, de las instituciones y de ningún tipo de grupo. Considero que debe campar anchamente y luego cada uno poner sus límites, pero desde luego no pueden venir impuestos. El humor tiene su sitio en la sociedad y debemos tener también un lugar los payasos para reírnos de todo.

¿Pepe Viyuela se pone límites?

Sí, claro, yo me pongo límites. Ya tengo una edad, unas convicciones, una vida, una mochila que viene conmigo y que me impide en determinados momentos hacer humor de determinadas cosas. Pero no soy quien para impedir a otros que lo hagan.

¿Es partidario del conocido como 'humor negro'?

Puedo en determinados momentos oír algo, algún comentario, algún monólogo, algún chiste relacionado con esta forma de hacer humor que no me guste, pero reconozco que tiene derecho a estar ahí y que hay veces que me río muchísimo con cosas que a lo mejor solamente te puedes reír a escondidas. Otra cosa es que yo no me sienta capaz de hacerlo, pero defenderé a todo aquel que quiera. Yo tengo mi parcela del humor, trabajo en ella, pero hay otros que trabajan en otras y las respeto.

Trae a La Redonda de Vioño de Piélagos el espectáculo 'Encerrona'. ¿Qué reflexión propone?

En principio no propongo ninguna, hago un ejercicio para que la gente lo pase bien y se divierta. Luego las conclusiones las saca cada uno. Mi objetivo con ‘Encerrona’ es que la gente se ría, que disfrute durante el tiempo que dura la función y que se vayan a casa con una sonrisa. Después, cuando se acuerden de ello, lo tengan como un tesoro para recuperar y seguir divirtiéndose.

¿Qué objetivos se marca para el futuro?

Quiero hacerme viejo, quiero vivir más, quiero seguir haciendo lo que hago, y quiero seguir divirtiéndome.

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