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El Supremo avala el acuerdo laboral de Sniace y anula el despido de su plantilla

Queda sin efecto la sentencia de la Audiencia Nacional que validó el despido de más de 500 personas, que volverán al trabajo en los próximos meses

La empresa, que lleva tres años cerrada, ha superado el concurso de acreedores y la ampliación de capital, lo que permitirá su reapertura en septiembre

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Los trabajadores continuarán movilizándose porque "Sniace aún no está muerta"

Los trabajadores de Sniace durante una protesta contra el cierre de la fábrica. EFE

La reapertura de Sniace es prácticamente una realidad al alcance de los dedos. A punto de que se cumplan tres años del cierre de esta emblemática empresa de la comarca del Besaya, que despidió en bloque a sus 533 trabajadores en septiembre de 2013, la compañía está a punto de revertir una situación insólita, tras superar un concurso de acreedores y realizar con éxito una ampliación de capital de más de 15 millones de euros hace unas pocas semanas.

El principal escollo para volver a la actividad, un hecho en el que a lo largo de este periodo solo han creído posible los propios trabajadores, pasaba por la decisión que tomara sobre los despidos el Tribunal Supremo, que ha homologado definitivamente y en su totalidad el acuerdo laboral firmado por el Grupo Sniace y la representación legal de los trabajadores el pasado mes de junio, en un auto con fecha del 6 de julio que ha sido notificado este lunes a las partes y que la empresa ha comunicado a su vez a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Con esta homologación por unanimidad de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo se pone fin al litigio de Sniace y queda sin efecto la sentencia de la Audiencia Nacional que validó el despido de la mayoría de la plantilla -497 trabajadores de un total de 533- hace ahora dos años.

Los representantes de los trabajadores y la dirección de la compañía llegaron a un acuerdo previo en 2014, con un calendario que quedó obsoleto como consecuencia de los continuos retrasos, tanto en el ámbito judicial como en el terreno económico. Este acuerdo, de llevarse a efecto en estos momentos, tendría unos costes para la empresa superior a los 12 millones en concepto de atrasos a la Seguridad Social, lo que ha provocado una renegociación de los términos para hacerlo "viable", según apuntan desde el comité de empresa.

Antonio Pérez Portilla, presidente del comité de empresa y representante de UGT, ha recordado tras conocer la decisión del Supremo que  "sin este auto no se podían hacer los nuevos contratos" y ha mostrado su satisfacción porque este nuevo avance "puede ser la llave" de la reapertura de la fábrica de Torrelavega tras tres años cerrada. "El hecho de que la Sala haya acordado la homologación por unanimidad, sin un solo voto particular, viene a demostrar que la revisión de los despidos era posible y se podía conseguir", ha subrayado el líder sindical.

Ahora, el comité de empresa espera mantener una reunión con la dirección lo antes posible para perfilar los detalles de las nuevas contrataciones que permitirán poner en marcha a primeros de septiembre la fábrica de celulosa (Celltech), tras un proceso de puesta a punto que ya ha comenzado y que va a durar dos meses, y para la próxima primavera la planta de Viscocel.

Acuerdo laboral

El acuerdo supone la reversión de los despidos para 52 trabajadores a través de contratos relevo, y para el grueso de la plantilla, la garantía de una oferta vinculante de un puesto de trabajo indefinido, primero a tiempo parcial, y después a tiempo completo a medida que comiencen a funcionar las diferentes unidades productivas, previo cumplimiento de una serie de condiciones. Esos contratos a tiempo parcial serán de 400 euros netos para los trabajadores de Sniace y Celltech y de 575 para los de Viscocel, por el mayor tiempo que tardará en estar operativa esta última fábrica.

Entre otras condiciones para optar a un puesto de trabajo "garantizado y preferente", los operarios tendrán que aceptar la procedencia de su despido derivado del ERE de 2013, acreditar que no emprenderán ningún litigio contra la empresa y que aceptan el cobro de la indemnización en los plazos acordados en el concurso de acreedores.

Los trabajadores que en 2013 estaban como personal relevista están excluidos de estas ofertas de trabajo preferente y garantizado y lo que se les ofrece es incorporarse a una bolsa de trabajo con derecho a ocupar cualquier vacante con preferencia frente a "terceros de iguales aptitudes y cualificación profesional".

Reducción salarial

El acuerdo también incluye una serie de modificaciones sustanciales que se plasmarán en el nuevo convenio colectivo, que tendrá una vigencia de seis años. Así, se contempla una reducción salarial del 20% para quienes formaban parte en 2013 del comité de dirección, de un 17,5% para los mandos intermedios y de un 15% para el resto de la plantilla.

Dentro de los seis años de vigencia, se establece para todos los trabajadores un subida salarial según el IPC incrementado en un 0,5% a partir del tercer año, así como el quinto y el sexto. Las previsiones de la compañía son que un total de 326 trabajadores se incorporen progresivamente a sus puestos de trabajo, una vez que todos los hitos para la reapertura están superados y no hay siquiera flecos relevantes que impidan que Sniace vuelva a funcionar tres años después.

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