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La presión política 'aparca' el ERE en Aernnova, pero el problema persiste

Los trabajadores respiran aliviados por la retirada del expediente, pero recelan porque la empresa sigue creyendo que la planta de Berantevilla no reune condiciones de competitividad y tiene un excedente de operarios

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El presidente de Aernnova, Iñaki López Gandásegui (primero por la izquierda) muestra la planta a la consejera Tapia y el lehendakari Urkullu.

El presidente de Aernnova, Iñaki López Gandásegui (primero por la izquierda) muestra la planta a la consejera Tapia y el lehendakari Urkullu. Foto: Irekia

La retirada del expediente de regulación de empleo (ERE) por parte de Aernnova ¿qué supone?: ¿Un intento de ganar tiempo a la espera de una solución o la prolongación de una agonía que inevitablemente terminará con despidos? La presión social, mediática y, especialmente, la política ha llevado al grupo Aernnova a dar marcha atrás a su decisión inicial de aplicar un ERE que iba a suponer el despido de 133 trabajadores de la planta de Berantevilla (Álava). La propia compañía ha reconocido a la plantilla que la intromisión de "diferentes agentes ajenos al ámbito industrial han hecho inviable el avance de la negociación en condiciones normales". Una velada alusión a la presión ejercida en las últimas semanas por el Gobierno vasco, la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria.

Tanto el comité empresa de la planta de Aernnova en Berantevilla como las instituciones consideran que el expediente de regulación de empleo que había presentado la compañía carecía de fundamento porque "el grupo Aernnova tiene carga de trabajo". Esta era la razón esgrimida desde el grupo para lanzar el ERE. Pero el hecho de que pocos días después de aprobar el ERE anunciara una inversión de 18 millones de euros y la creación de 145 empleos en su planta de Illescas (Toledo) en un proyecto para fabricar puertas para el Airbus A-350 hizo que las presiones sobre la compañía se redoblaran. Desde el Gobierno vasco hasta la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria, todas ellas gobernadas por el PNV, cargaron con dureza contra la compañía.

Lo cierto es que esta marcha atrás no resuelve los problemas de fondo, tan solo los aparca. Al menos, eso es lo que asegura la empresa. "La planta en Álava sigue manteniendo dos problemas sustanciales sin solución: sigue sin reunir condiciones de competitividad y sigue contando con un excedente de capacidad productiva". Según el propio grupo, "Aernnova Álava no está capacitada para desarrollar la carga de trabajo que recientemente ha conseguido AZI". Ni las instalaciones [en Berantevilla] ni la maquinaria le permiten trabajar en esos productos, ni se tiene como compañía la experiencia necesaria para ello".

Decisión "sensata"

Los trabajadores respiran aliviados, por el momento. El comité de Aernnova ha decidido desconvocar las movilizaciones previstas, salvo la manifestación del sábado en Vitoria. Sin embargo, ha advertido de que el problema "persiste" y que el grupo debe asignar carga de trabajo a la fábrica alavesa. "Es positivo [la retirada del ERE] en el sentido en que la cuenta atrás administrativa para esos 133 despidos se ha detenido y lo que esto significa en tranquilidad para los trabajadores y sus familias". Pero, "el optimismo no tiene razón de ser" cuando el problema de la planta de Aernnova en Berantevilla "persiste". "La falta de apuesta" de la dirección del grupo Aernnova por esta planta se traduce en falta de trabajo derivada de la no asignación de los nuevos proyectos que el grupo consigue", además de "la salida" a otras plantas del trabajo que se desarrollan en Berantevilla.

En la decisión de la empresa de retirar el ERE, no se recoge "ninguna propuesta ni medida de solución" para este problema que "inexorablemente pasa por la asignación de carga de trabajo. El riesgo sobre los puestos de trabajo y el futuro de Aernnova Aeroestructuras sigue presente".

El Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno vasco ha calificado de "sensata" la decisión de Aernnova de retirar el ERE y ha insistido en que antes de tomar medidas como las de un expediente se deben evaluar posibles "alternativas". La consejera Arantza Tapia es la que más dura se ha mostrado en todo este proceso con la compañía. Hace unos días acusó directamente a la firma de "chantaje" al reclamar en Euskadi ayudas públicas que al parecer sí puede obtener en otros puntos de España. Mientras, el diputado general de Álava, Ramiro González, ha presionado al grupo para que "recapacite" y el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, se ha reunido con los trabajadores para transmitiles su apoyo.

Comunicado de Aernnova

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