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Los convenios estatales regulan ya al 35% de los trabajadores por el bloqueo sindical y patronal

El modelo de negociación colectiva que ha permitido a los empleados vascos disfrutar de mejores condiciones de trabajo está en peligro.

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El modelo de negociación colectiva que durante muchos años ha permitido a los trabajadores vascos disfrutar de mejores condiciones laborales mediante la firma de convenios específicos del sector corre un serio riesgo de quebrar. Las desavenencias entre los principales sindicatos y con la patronal ha provocado el avance de los convenios de corte estatal. Hasta el punto de que en la actualidad, el 35% de los trabajadores vascos se encuentra regulado por los convenios estatales que, por lo general, ofrecen peores condiciones de las que habitualmente han disfrutado los empleados vascos que han podido suscribir sus propios convenios del sector en la comunidad autónoma.

Históricamente se han dado una serie de factores para que los convenios negociados en Euskadi incorporen mejores condiciones que en el resto del país, como la presión sindical, la mayor productividad y la elevada participación de la industria en la economía vasca (con salarios más altos que en otros sectores).

Los datos del Consejo de Relaciones Laborales (CRL) de Euskadi reflejan que cerca de 75.000 trabajadores vascos renovaron durante 2014 su convenio colectivo. Pero solo 52.000 lo hicieron gracias a los convenios colectivos negociados y suscritos en su territorio. Desde que en julio de 2013 comenzaron a decaer convenios por efecto de la reforma laboral, los convenios estatales no han dejado de crecer en Euskadi, alcanzando el 35% actual.

A la vista de las cifras, el presidente del CRL, Tomás Arrieta, ha advertido de que Euskadi se encuentra ante “un riesgo elevado del desmantelamiento del modelo actual de relaciones laborales”. “Es preciso”, ha añadido, “recuperar los convenios sectoriales propios como marco de referencia. Si no lo conseguimos, la negociación colectiva se hará fuera, se aplicarán convenios negociados para el conjunto del Estado y nuestro modelo quedará debilitado”. Esta circunstancia podría conllevar un riesgo de “pérdida de cobertura y de cohesión social”.

Los cambios introducidos por la reforma laboral junto con el bloqueo que vive la negociación colectiva han propiciado que muchos trabajadores se queden sin cobertura de convenio, lo que genera incertidumbre. La ausencia del sindicato ELA (mayoritario en Euskadi) en la negociación de muchos convenios resta eficacia a los acuerdos, ya que no obtiene el respaldo de una mayoría. En el fondo, lo que late son estrategias sindicales opuestas y la beligerancia más absoluta entre las centrales ELA y LAB y la patronal Confebask.

Jaime Fernández, director gerente de la Federación Vizcaína de Empresasl del Metal (FVEM), recuerda que “aunque algunos sindicatos se empeñen en que no existe reforma laboral, lo cierto es que sí existe”. En opinión de Fernández, aún no se ha dado un “empeoramiento generalizado” de las condiciones laborales de los trabajadores, pero no se atreve a pronosticar cómo será el futuro. “La reforma laboral no tiene tanto tiempo, pero es verdad que si no se pueden cerrar acuerdos en Euskadi al final terminan por llegar los acuerdos estatales”.

Doble escala salarial

Sobre la posibilidad de que se dé una doble escala salarial en las empresas por la imposibilidad de firmar convenios (los trabajadores de plantilla mantienen sus condiciones, pero los nuevos se deben aferrar a condiciones peores), Fernández cree que aún “es una rareza”. “Si no se remedian las cosas podría ocurrir que una parte de la plantilla mantenga unas condiciones y los que entran se regulen por el convenio estatal, que no suele ser tan ventajoso”.

Jokin Cruz, responsable de Acción Sindical de la Federación de Industria de CC OO Euskadi, asegura que la doble escala es una realidad. “Los tribunales han permitido a los trabajadores fijos mantener sus condiciones, excepto la subida salarial, pero a los que entran nuevos se les aplican unas condiciones penosas”.

“Así”, explica, “es imposible salir de la crisis. Si los salarios permanecen congelados y los que empiezan apenas alcanzan el Salario Mínimo Interprofesional no se puede mover la economía. La negociación colectiva y los derechos laborales no restan competitividad a las empresas. El problema no reside en la negociación colectiva. La competitividad se consigue reduciendo el precio de la energía, con inversiones productivas, fluyendo el crédito a las pymes”.

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