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El PSOE teme que la confluencia de Podemos e IU le supere si hay nuevas elecciones

Los socialistas prefieren que Pablo Iglesias y Alberto Garzón concurran en candidaturas distintas para evitar que su suma obtenga más votos

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Pedro Sánchez, en su reunión con Cayo Lara y Alberto Garzón

Pedro Sánchez, en su reunión con Cayo Lara y Alberto Garzón, tras recibir el encargo del rey para formar Gobierno

El PSOE mira de reojo los movimientos de Podemos e IU ante la posibilidad de que prospere la confluencia en el caso de que se repitan las elecciones. Los socialistas temen que una suma de siglas se traduzca en el sorpasso por parte de Pablo Iglesias y Alberto Garzón. Las dos formaciones obtuvieron por separado más votos que el PSOE (5,5 millones frente a seis millones de la suma de Podemos y sus confluencias e IU-Unidad Popular). No obstante, la versión oficial es que "ningún partido de izquierdas va a superar el PSOE". 

Lo cierto es que en Ferraz se respiró con cierto alivio antes de las generales cuando Podemos e IU concluyeron sin éxito sus conversaciones para concurrir juntos. Dirigentes socialistas admitían durante aquellas negociaciones que para sus intereses era mejor que los partidos a su izquierda se presentaran por separado para así tener asegurado superarles en votos y beneficiarse del reparto de escaños.

Ahora los ojos han vuelto a posarse sobre las conversaciones que han retomado las fuerzas de izquierdas. Podemos se ha abierto a negociar un pacto estatal con IU si se confirma la repetición de los comicios. Esa era una de las exigencias de Garzón ante la posibilidad de volver a intentar la confluencia. 

En los últimos procesos electorales, la dirección de Sánchez ha puesto el énfasis en que ha conseguido mantenerse como primera fuerza de la izquierda. En número de votos así ha sido, pese a que admiten tener un problema en las grandes ciudades, donde han sido relegados en muchas ocasiones al menos hasta la tercera posición. Ni conseguir "ganar a las encuestas" ni mantenerse como segunda fuerza son argumentos suficientes para el sector más crítico con Pedro Sánchez, que acusa a la actual dirección de haber provocado en este año y medio una sangría de votos. Desde Ferraz se escudan en que el escenario ha cambiado con la aparición de dos nuevos partidos, pero sus críticos sostienen que la subida de Podemos y Ciudadanos se debe a que ni han sabido hacerles frente ni conectar con los electores. 

Pese a haber mantenido el liderazgo de la izquierda, en el PSOE nunca han dejado de mirar a Podemos, de quienes les separan solo 300.000 votos. Ahora en Ferraz echan cálculos y analizan al milímetro las encuestas. Las que maneja la dirección del PSOE pronostican una subida para IU, que lograría hasta once escaños frente a los dos que obtuvo el 20D. El mensaje oficial que lanza la dirección de Sánchez es más alentador para sus intereses: sostienen que buena parte de los votantes tradicionales de la coalición de izquierdas jamás introduciría en la urna una papeleta en la que estuvieran también los de Iglesias y, viceversa, entienden que una parte de los votantes de Podemos rechaza a IU. 

Sin embargo, otras fuentes consultadas admiten que la suma de los de Iglesias y Garzón podría pasar por encima de los socialistas. Desde el PSOE denuncian, además, que Podemos siempre ha perseguido el sorpasso por lo que no ven descabellado que en esta ocasión intenten confluir con IU para tener más posibilidades de conseguirlo. "Pablo Iglesias está muy debilitado. A él le interesa", expresan fuentes del partido, que lamentan que "el anhelo de un partido de izquierdas no tiene que ser superar al PSOE sino ganar a la derecha".

De facto, aunque por separado, y solo en número de votos el sorpasso se produjo el 20D. "Solo con que el 40% de los votantes de Garzón votara [a la confluencia] se produciría", señala un dirigente socialista consultado por eldiario.es. En las generales, IU logró 800.000 votos, aunque solo dos diputados por la distribución que deja el sistema electoral, que penaliza a los partidos pequeños. Ese mismo dirigente reconoce que el trasvase de votos no sería exacto y que algunos se irían incluso al PSOE o a la abstención, pero admite que podría producirse la superación del PSOE en número de votos, aunque lo tendría difícil en número de escaños porque PP y PSOE reciben una "prima" gracias a las provincias más pequeñas, donde Podemos e IU tienen una menor incidencia.

Para el PSOE sería demoledor quedar en tercera posición por detrás de Mariano Rajoy y la confluencia Podemos-IU. La supervivencia de Sánchez sería aún más complicada. Los socialistas asumen que tras el 26J habrá batalla por el liderazgo si el candidato no consigue llegar a Moncloa. A Sánchez se le complicaría aún más el escenario si pierde la hegemonía de la izquierda. Las encuestas también reflejan una bajada para el PSOE tras su firma del acuerdo con Ciudadanos, aunque fuentes parlamentarias del partido confían en que se mejore conforme avance la campaña.

Tras el portazo a las negociaciones de la investidura y de que Iglesias se mostrara abierto a "explorar" las vías del entendimiento con los de Garzón, en el PSOE han estado pendientes de sus movimientos. De hecho, Pedro Sánchez no ocultó el malestar que le produjeron las palabras del secretario general de Podemos y le afeó que pensara ya en la confluencia cuando aún no había terminado el plazo constitucional para formar Gobierno. "Pido al resto de fuerzas que se dejen de pensar en coaliciones electorales y empiecen a trabajar para hacer frente a las urgencias sociales", expresó el líder socialista tras reunirse con los representantes de los sindicatos UGT y CCOO. 

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