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Winterthur muda su piel de ciudad industrial a centro cultural de Suiza

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Winterthur muda su piel de ciudad industrial a centro cultural de Suiza

Winterthur muda su piel de ciudad industrial a centro cultural de Suiza

Aunque su nombre suene a compañía de seguros, Winterthur es una ciudad con casi 750 años de historia que vivió todo su esplendor con la Revolución Industrial; una época dorada que revive ahora transformada un centro cultural de Suiza, con más de diecisiete museos municipales para poco más de 100.000 habitantes.

En el paso del siglo XIX al XX, Witerthur experimentó un rápido desarrollo industrial que la convirtió en uno de los motores económicos del país. Y no es para menos, allí nació el UBS, el mayor banco helvético.

Ahora, un siglo después, la sexta ciudad más grande de Suiza reniega del sambenito de ciudad dormitorio de Zúrich, que está a solo 25 kilómetros, y ha cimentado una rica vida cultural y de ocio, que bulle en sus calles y museos, en los que se pueden ver lienzos de Monet, Renoir, Picasso y, por supuesto, del "orgullo" patrio, el escultor Alberto Giacometti.

En el terreno museístico destaca, con más de 500 obras, la colección de Oskar Reinhart -heredero de una dinastía de mercaderes que hizo fortuna con el comercio de algodón en el siglo XIX- que se puede disfrutar en la que fue su casa familiar, donada a la ciudad, junto con unas 800 pinturas y dibujos acumulados desde 1900.

Esta lujosa casa, convertida ahora en la pinacoteca que lleva su nombre, alberga lienzos de 'impresionistas' como Edouard Manet, Paul Cezanne, Auguste Renoir o Vincent van Gogh, junto con los de maestros de los siglos XVII-XVIII como Lukas Cranach, Hans Holbein, Nicolas Poussin o Francisco Goya.

Fundado en 1858 y nutrido en un primer momento de donaciones de Reinhart de lienzos postimpresionistas, el Museo de Bellas Artes de la ciudad ha encontrado en el arte moderno su principal reclamo, con una sólida colección de obras que recorren las vanguardias del siglo XX, con piezas de Paul Klee, Piet Mondrian o de cubistas como Georges Braque y Fernand Leger.

Aunque el orgullo de la ciudad está en su Museo de Fotografía, que cumple ahora diez años como el único museo de Suiza especializado en esta disciplina artística, con más de 30.000 originales de fotógrafos de renombre mundial, como Robert Frank, Richard Avedon, William Eggleston o el dúo Fischli/Weiss.

Más allá del valor artístico de su colección de instantáneas, este museo es el que mejor representa la transformación de la ciudad de centro industrial a centro cultural, ya que se levantó sobre una antigua fábrica textil.

Sin embargo, esta mutación es sobre todo palpable en el distrito de Sulzer, donde se desarrolló el tejido industrial de la ciudad a partir de 1830 con la instalación de un taller de la empresa de fabricación de conglomerado de ese mismo nombre.

Ahora, en pleno siglo XXI, las antiguas factorías y talleres de Sulzer se han transformado en modernos bloques de apartamentos, oficinas, escuelas, espacios culturales, bibliotecas y centros comerciales que, sin embargo, han respetado la arquitectura industrial de la época, dando lugar a barrios funcionales y sencillos que conservan el calor de entonces.

Flanqueada por siete colinas de frondoso bosque, Winterthur es mucho más que museos e industrias reconvertidas. Caminar por su casco antiguo, con una de las zonas peatonales más extensa de Suiza, es un agradable recorrido por calles empedradas y salpicadas de casas de pocas alturas con las fachadas pintadas en tonos pastel, pequeñas tiendas artesanales y coquetos cafés.

¿Todavía suena Winterthur a seguros? La aseguradora del mismo nombre fue creada en 1875 y todavía cuenta con oficinas en la ciudad, pero desde su fusión en 2007 con el grupo francés AXA su sede ha cambiado a París.

Por Sara Gómez Armas.

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