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Qué hay que hacer para viajar en el buque Elcano como el marido de Cospedal

La Armada asegura que es necesario enviar una carta motivada al almirante General del Estado con argumentos para formar parte del crucero

Defensa no aclarara si López del Hierro siguió estos trámites ni qué criterios sigue el jefe de la Armada para aceptar las solicitudes

Cada año se suben al velero 90 civiles, entre los que hay autoridades de todo tipo, pero el Ministerio se niega a dar sus nombres

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El Buque Escuela Juan Sebastián Elcano será agasajado por el Real Club Náutico de Tenerife

El Buque Escuela Juan Sebastián Elcano.

Navega durante cuatro días recorriendo la costa portuguesa, desde Pontevedra hasta Cádiz. El Juan Sebastian Elcano, el histórico buque escuela de la Armada, permite que durante ese trayecto algunos civiles ocupen su camarotes y disfruten del crucero. Cada año, Defensa elige a los afortunados y en esta ocasión Ignacio López del Hierro, marido de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha encontrado un hueco en ese viaje, que este año conmemoraba el 90º aniversario de la botadura del barco.

Ser parte durante unos días de la tripulación del buque insignia está al alcance de todos, o eso es al menos lo que argumenta el Ministerio de Defensa. Pero, ¿qué hay que hacer para subirse a Elcano? ¿Realmente puede hacerlo cualquiera? ¿Cuáles son los trámites? ¿Hay que tener enchufe? Vamos a intentar resolver algunas de esas dudas, para que el próximo año todo aquel que quiera intente sentir lo mismo que López del Hierro a bordo de este bergantín-goleta, o como lo define la Armada, esta “embajada flotante del Reino de España”.

¿Qué tengo que hacer para subirme al Juan Sebastián Elcano?

Hay dos vías para lograr pasearse entre los cuatro mástiles del velero. La primera es enrolarse en la Armada, para lo que hay que ser mayor de 18 años y menor de 29, carecer de antecedentes penales y tener una altura comprendida entre los 1,55 y los 2,03 metros. Además, dependiendo de a qué plaza se quiera optar puede ser necesaria una titulación específica.

La otra vía consiste en subirse al barco durante los días que acoge a civiles. Para ello, según indican fuentes de la Armada, es necesario enviar una carta motivada al almirante General, Teodoro López Calderón. En ella hay que argumentar el interés por ocupar una de esas 90 plazas, es decir, manifestar curiosidad por lo que el Ministerio llama “la cultura de la defensa”, en este caso la marítima.

Fuentes del Ministerio también indican que en ocasiones se cursan invitaciones para algunas personalidades, pero la Armada insiste en que la mejor vía es la carta motivada.

Entonces, ¿el marido de Cospedal envió una carta motivada? ¿Qué ponía en ella?

Hemos preguntado a Defensa qué trámites siguió López del Hierro para ocupar un camarote, si envió una carta y qué motivos dio para pasar el corte de la Armada. Pero no hemos obtenido respuesta. No sabemos si fue iniciativa suya, si le invitaron o si la ministra medió para colar a su marido entre los civiles que subieron al barco en el puerto de Marín (Pontevedra). Desde Defensa no aclaran cómo logró la plaza y tampoco si viajó solo o lo hizo acompañado de algún familiar.

¿Cuanta gente pidió una plaza? ¿Quien más viajó junto a López del Hierro?

Unas preguntas a las que Defensa se niega a dar respuesta. Ni el Ministerio ni la Armada dicen cuántas personas solicitaron una plaza en el crucero y cuántos no tuvieron la misma suerte que el marido de Cospedal

Además, acogiéndose a la Ley de Protección de Datos, tampoco informan de quién integra la lista de 90 civiles. Hablan de autoridades y de ciudadanos de todo tipo, pero aseguran que no pueden desvelar sus identidades. Por esa razón tampoco sabemos quienes viajaron en otras ocasiones, porque Defensa solo explica que siempre se suben al buque familiares de cargos del ministerio y autoridades, además de “abogados, médicos y periodistas”.

¿De quién depende la decisión?

Según explica la Armada, es el almirante General López Calderón el que, personalmente, decide quien participa en este “pequeño crucero”, como lo definen antiguos cargos de Defensa. A él le llegan las cartas y selecciona a los agraciados. Fuentes de Defensa explicaron a eldiario.es que no conocen en qué criterios se basa el jefe de la Armada para hacer la criba entre las solicitudes que recibe y su secretaria no ha devuelto nuestras llamadas.

¿Me costará dinero el viaje?

Defensa corre con los gastos de todos los civiles que se suben al buque. No tienen que pagar nada durante los cuatro días que dura la travesía, el alojamiento y las comidas se cargan al presupuesto de la Armada. Eso sí, depende de cada uno el traslado hasta Pontevedra, de donde parte el barco, y el regreso desde Cádiz, donde tiene su base Elcano.

¿En que consiste la travesía?

Los camarotes que ocupan los civiles son los que dejan libres los alumnos. Defensa explica que para que el barco no haga su última etapa vacío se da la oportunidad de que suba quien lo solicita. Cuando en 2016 el viaje lo hicieron José Manuel García-Margallo y Juan Ignacio Zoido, el ministerio aseguró que dormían en “estrechas literas”, se levantaban a las 7.00 de la mañana y pasaban el día entre charlas sobre meterología o cartografía.

Sin embargo, varias fuentes apuntan a que no se trata precisamente de un viaje incómodo, sino más bien una travesía de placer.

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