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La caja de Pandora

Esto me plantea muchas preguntas, en qué momento de nuestra vida retrona nos “damos cuenta” de que no podemos gustar a otras personas, es decir ¿cómo funciona ese mecanismo que nos hace llegar a esa falsa conclusión? ¿Cuál es la motivación que hay detrás de eso? ¿Es realmente así o es una ilusión?

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La caja (Foto: Marcelo)

La caja (Foto: Marcelo) Foto: Marcelo

Hace varios años me ocurrió algo que cambiaría mi vida para siempre. Andaba por esa edad en la que uno empieza a desarrollarse, le va cambiando la voz, le aparecen los primeros pelillos en el bigote, uno se empieza a fijar en chicas…

Un día, estaba en misa, creo que era una misa de inicio de curso en el instituto, por aquellos entonces no tenía una ideología clara, y mi abuela, que andaba por ahí me dijo: - ¿Has visto cómo te ha mirado esa chica? Yo estaba muy sorprendido porque no me había dado cuenta y un montón de preguntas se agolparon en mi cabeza. ¿Cómo que una chica me ha mirado? ¿En serio le parezco guapo? ¿Puedo ser guapo?¿Le puedo interesar a la gente? Por aquel entonces andaba sumido en un torbellino trágico de existencialismo, cuestionando mi poca fortuna en la vida, sobre todo con el físico.

La pregunta de mi abuela me descolocó por completo. ¿Tenía posibilidades?¿Cómo era eso?¿No era un monstruo? Si al final iba a ser persona y todo… A partir de ahí empecé a cuestionarme ciertas cosas que me había impuesto yo mismo. El hecho de ser discapacitado no te hace ser menos atractivo que si no lo fueras, siempre y cuando uno se quiera a sí mismo y se sepan jugar las cartas que uno tiene.

Esto me plantea muchas preguntas, en qué momento de nuestra vida retrona nos “damos cuenta” de que no podemos gustar a otras personas, es decir ¿cómo funciona ese mecanismo que nos hace llegar a esa falsa conclusión? ¿Cuál es la motivación que hay detrás de eso? ¿Es realmente así o es una ilusión?

¿Tenía posibilidades?¿Cómo era eso?¿No era un monstruo? Si al final iba a ser persona y todo…

¿Nos educan en la diferencia? ¿Somos “especiales” o como otros niños cualquiera? A mí nunca me han dicho que fuera especial por algo, que yo tenía mis cosas, sí, pero como todo el mundo, lo que no logro entender es porqué esa necesidad de uno mismo a autoinmolarse en ciertas cuestiones. Me lo pregunto y no llego a ninguna conclusión.

¿Es la sociedad que nos aliena o somos nosotros mismos quienes lo hacemos? ¿Sómos capaces de superar la opinión que se tiene de nosotros y demostrar que somos mucho más que eso?

¿Construimos nuestra identidad con la imagen que tienen de nosotros, o somos nosotros quienes construimos la imagen con lo que pensamos de nosotros mismos?

Estas cuestiones son apasionantes. La manera de llegar a construir una personalidad, una manera de pensar, una escala de valores, un amor propio, también.

Es curioso cómo una sola pregunta es capaz de destapar una caja de Pandora como aquella. Las preguntas empiezan a brotar y un nuevo campo se amplía. Y ya nada es como antes. Y ahora viene la cuestión. ¿Y las respuestas? Yo no las sé. Lo único que sé que he ido trabajando en mis preguntas para encontrar mis respuestas y cómo he ido solventando las dudas a través de la experiencia.

Aún, a veces, me pregunto ¿sería capaz de gustarle siendo retrón?  La respuesta, amigo mío, está flotando en el aire.

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