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Las posiciones se enrocan ante la recta final de la cumbre climática de París

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Las posiciones se enrocan ante la recta final de la cumbre climática de París

Las posiciones se enrocan ante la recta final de la cumbre climática de París

Los países en desarrollo, con las potencias económicas India y China a la cabeza, se enrocaron hoy en su exigencia de que las naciones ricas sean las que asuman el mayor peso del acuerdo climático que se espera aprobar el viernes en la cumbre del clima de París (COP21).

Cuando las negociaciones entran en su recta final, los países del grupo conocido como Basic -Brasil, China, India y Suráfrica- han trazado públicamente sus líneas rojas, para el que sería el primer acuerdo verdaderamente global de reducción de emisiones de efecto invernadero.

Apenas una hora después de este envite, la Unión Europea (UE) y los 79 países que forman el grupo África, Caribe y Pacífico (ACP, por su siglas en inglés) anunciaron su alianza a favor de un acuerdo "legalmente vinculante, inclusivo, justo, ambicioso, sostenible y dinámico", en palabras del comisario europeo Miguel Arias Cañete.

Cañete reiteró una y otra vez que es necesario actualizar el reparto de responsabilidades para que aporten más a la lucha contra el cambio climático economías potentes consideradas en desarrollo, como China o India.

"Estas negociaciones no son sobre 'nosotros' y 'ellos'. Estas negociaciones son sobre todos nosotros, tanto los países desarrollados como aquellos en desarrollo, buscando un terreno común y soluciones juntos", recalcó hoy el comisario.

El gesto de hoy ha buscado contrarrestar los mensajes a la baja de los socios menos ambiciosos, pero lo cierto es que la fuerza real negociadora del frente UE-ASEP es limitada frente a la postura obstrucionista de India, el rechazo chino a cuestiones clave o la negación de Estados Unidos a aceptar un acuerdo vinculante.

La UE y la ASEP tienen en común que apuestan abiertamente por un acuerdo ambicioso, por lo que sus socios cuentan con que no ejercerán un bloqueo, dado que cualquier acuerdo sobre la mesa será mejor que nada para sus negociadores, lo que les coloca en una posición de mayor debilidad, indicaron a Efe fuentes diplomáticas.

Las negociaciones esta semana están en manos de los ministros, es decir, en un plano político de alto nivel en el que se tienen que resolver las cuestiones más espinosas y acercar posturas, con vistas a poder cristalizar los avances en un borrador del pacto mañana a primera hora.

Sin embargo, las fuentes consultadas por Efe indicaron que esta posibilidad podría complicarse, lo que a su vez abre la puerta a que la cumbre se prolongue más allá de la medianoche del viernes, como ha sucedido en ocasiones anteriores.

La jornada discurrió con una sucesión de reuniones bilaterales a varias bandas, donde Estados Unidos y China siguen teniendo la clave del acuerdo, según varias fuentes consultadas, mientras que de cuando en cuando se celebran reuniones -en el llamado Comité de París- con todas las partes para tratar de poner en común lo avanzado.

Esto ha generado también un enfrentamiento con otras partes implicadas de manera menos intensa en la "cocina" de la cumbre, en particular con los países que tradicionalmente se inclinan por un acuerdo de mínimos, como los de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), Malasia o Rusia.

La transparencia también es una cuestión clave dentro del diseño del futuro acuerdo y un punto en el que varios países, como China e India, se muestran especialmente duros en cuanto a sus potenciales obligaciones de informar sobre lo que hacen.

Una posible salida sería la posibilidad de que Pekín acepte un sistema de "transparencia reforzada", aunque la UE está empujando por un "mecanismo único de transparencia", es decir, un sistema que se aplique a todos los países por igual, con un cierto margen de flexibilidad para las naciones menos desarrolladas.

Sin embargo, los países en desarrollo -encabezados por los Basic- juegan aquí la carta de la diferenciación y piden que se les marquen diferentes obligaciones y exigencias respecto a las naciones ricas, perpetuando así el esquema del Protocolo de Kioto y poniendo en cuestión el alcance global del posible acuerdo de París, según las fuentes.

La misma línea se mantiene en otra discusión clave, la de la financiación. China estaría dispuesta a incluir una referencia en el acuerdo sobre la necesidad de ampliar la base de donantes a la financiación contra el cambio climático, una reivindicación clave para la UE.

Eso sí, Pekín daría este paso siempre y cuando sea sobre bases voluntarias, lo que significa que la parte obligatoria solo la asumirían los países desarrollados, que deberían "asumir el liderazgo" en esta cuestión, indicaron a Efe fuentes diplomáticas.

María Tejero Martín

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