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INTERNACIONAL

Francia aprueba una ley para prohibir a los supermercados desperdiciar comida

Los bancos de alimentos y otras organizaciones de caridad celebran la ley que obliga a los grandes comercios a donar la comida que no se vende y les impide echar a perder alimentos para desalentar a los que buscan comida en la basura

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Las grandes superficies son responsables del 11% de la comida desperdiciada. EFE

Francia se ha convertido en el primer país del mundo en prohibir a los supermercados que tiren o destruyan la comida que queda sin vender, obligándolos, en cambio, a donarla a organizaciones de caridad y bancos de alimentos.

Según la ley aprobada por unanimidad por el Senado de Francia, a partir del próximo miércoles las grandes cadenas de supermercados no podrán tirar a la basura los alimentos en buen estado que estén cerca de su fecha de consumo preferente. Gracias a la medida las organizaciones caritativas podrán entregar a las personas sin recursos para alimentarse millones de platos de comida gratis cada año.

La ley deriva de una campaña multitudinaria impulsada por compradores, activistas que luchan contra la pobreza y aquellos que se oponen al desperdicio de comida. Un concejal, Arash Derambarsh, fue quien inició la campaña que terminó en una petición de ley. En diciembre se aprobó un proyecto de ley en la Asamblea Nacional, cuya presentación estuvo a cargo del ex ministro de Industrias Agroalimentarias Guillaume Garot.

Los activistas de la campaña francesa esperan poder convencer ahora a la UE para que se adopten medidas similares en los otros Estados miembros.

Los bancos de alimentos celebraron la ley. Ahora comienza la ardua tarea de buscar los voluntarios, camiones, depósitos y lugares de refrigeración necesarios para gestionar el incremento en las donaciones provenientes de comercios y empresas alimentarias.

A los supermercados también se les impedirá que echen a perder la comida a propósito, una práctica habitual para evitar que la gente que hurga en la basura coma de sus contenedores. En los últimos años, cada vez más y más familias, estudiantes, personas sin empleo y sin hogar se han estado alimentando en Francia de lo que se tira a los contenedores de basura de los supermercados por las noches. Encuentran en ellos productos aptos para el consumo, que se arrojan a la basura cuando la fecha se acerca a su límite de consumo preferente.

Algunos supermercados rocían con lejía los alimentos que se tiran para, según se dice, evitar intoxicaciones alimentarias provocadas por el consumo de productos provenientes de la basura. Otros almacenan deliberadamente estos alimentos en almacenes cerrados donde luego los recolectan los camiones de basura.

Los gerentes de los supermercados de 400 metros cuadrados o más tendrán que firmar contratos de donación con organizaciones de caridad. De lo contrario, sufrirán penalizaciones, que incluyen multas de hasta 75.000 euros o dos años de cárcel.

Según Jacques Bailet, director de la cadena de bancos de alimentos francesa Banques Alimentaires, la ley es "positiva y simbólicamente muy importante". En su opinión, la moda creciente entre algunos supermercados que ya donaban comida se verá sustancialmente reforzada.

Carros en el Banco de Alimentos de Valencia.

Carros de supermercado en un banco de alimentos.

"Lo más importante es que podremos mejorar la calidad y la diversidad de los alimentos que obtenemos y distribuimos, gracias a que los supermercados estarán obligados a firmar un contrato de donación con las organizaciones de caridad. Si hablamos de nutrición equilibrada, en este momento nos encontramos con un déficit de carne, frutas y verduras. Esperamos que esta ley nos permita conseguir esos productos", ha explicado Bailet.

10 millones de platos

Hasta el momento, en Francia, los bancos de alimentos recibían 100.000 toneladas de productos como donación, de las cuales 35.000 procedían de los supermercados. De acuerdo con Bailet, tan solo un incremento del 15% en alimentos procedentes de supermercados significaría que podrían entregarse 10 millones más de platos de comida al año.

Por su parte, los bancos de alimentos y las organizaciones de caridad estarán obligados a recolectar y a almacenar la comida en condiciones higiénicas adecuadas y a repartirla con "dignidad". La comida se debe entregar a un banco de alimentos o a un centro en el que se promueva el contacto humano y la conversación, y no a organizaciones que simplemente la entreguen en la calle, por ejemplo.

Algo aún más importante es que la ley simplifica la forma en que la industria alimentaria entrega el excedente de algunos productos directamente a los bancos de alimentos. Hasta el momento, si una fábrica de productos lácteos hacía yogures con marca de algún supermercado, donar el excedente era un proceso largo y tedioso. A partir de ahora será mucho más rápido y fácil. "Esto es de suma importancia para los bancos de alimentos porque esa es la verdadera fuente de productos de calidad, los que vienen directo desde las fábricas", explicó Bailet.

Según Derambarsh, el concejal municipal de Courbevoie (a unos ocho kilómetros al noroeste de París) que promovió la campaña inicial, "el próximo paso será pedirle al presidente, François Hollande, que ejerza presión sobre Jean-Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea) para que esta ley se aplique en toda la UE". "Esta batalla es solo el comienzo. Ahora tenemos que pelear contra el despilfarro de comida que representan los restaurantes, las panaderías y las cafeterías de escuelas y empresas", dijo.

Carrefour, la cadena de supermercados más grande de Francia, recibió de buena gana la ley, ya que podrá aumentar la cantidad de donaciones de comida que la cadena ya está acostumbrada a hacer.

Por el momento, Francia está un paso por adelante de países como el Reino Unido, donde el gobierno mantiene un acuerdo voluntario con el sector de supermercadistas y minoristas, mediante el cual se intenta llevar a un mínimo lo que se desperdicia en alimentos y en envoltorios de la cadena de abastecimiento, pero en el que no se establece ningún objetivo. Sin embargo, en septiembre del año pasado, el diputado del Partido Laborista Kerry McCarthy presentó ante la Cámara de los Comunes un proyecto de ley que regulaba el desperdicio de comida en el Reino Unido con cláusulas muy similares a las de ley francesa.

De las 7,1 millones de toneladas de alimentos que cada año se desperdician en Francia, 67% provienen de los consumidores, 15% de los restaurantes y 11% de las tiendas. Cada año, se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida en todo el mundo.

Según un informe del año pasado, los hogares del Reino Unido desperdiciaron 7 millones de toneladas de comida en el año 2012, una cantidad que habría llenado el estadio de Wembley en Londres nueve veces. Unas 17 millones de toneladas de emisiones de CO2 por año están vinculadas al despilfarro evitable de comida por parte de los hogares en el Reino Unido.

Traducción de Francisco de Zárate

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