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Un auto que sonroja

El auto de ingreso en prisión de los líderes de la ANC y Omnium, dictado por la juez Lamela, me produciría bochorno si no fuera porque prima en mí el sentimiento de injusticia y la sensación de estar asistiendo de nuevo a una utilización creativa del Derecho para conseguir que unos hechos encajen a golpe de mazo en un tipo delictivo para después dar gruesos brochazos y cubrir el expediente para justificar un ingreso preventivo en prisión.
No es una cuestión en absoluto política. No hay presos políticos en España. Ahora, tampoco. Sí ha habido y habrá errores judiciales y voluntarismos a la hora de interpretar la ley. No es la primera vez que esto sucede en la Audiencia Nacional. No es un secreto que en la Audiencia Nacional a veces algunas resoluciones tiran por las costuras, aunque yo no me extraño porque hace mucho que un viejo magistrado me explicó el papel tan fundamental que la Casa tenía para el mantenimiento y sostén del Estado.
La razón de Estado también movió injustas acciones contra el entorno de ETA, algunas de las cuales fueron finalmente desautorizadas, pero la cárcel se la habían mamado, oiga. Sólo les voy a mencionar el caso Egunkaria, en el que se dictó prisión preventiva para cinco personas y se cerró un periódico para que luego en una dura sentencia quedara clara la vulneración constitucional que supuso el cierre y se proclamara la absolución de todos los implicados. También el cierre de Egin fue considerado ilícito y la defensas llevaban años clamando por la “trampa jurídica” que hizo Garzón. Y así podría poner más ejemplos. Sólo que en aquellos años muchos consideraron que el fin último de acabar con ETA y con su lucha por la independencia justificaba taparse un poco las narices y lo mismo parece que está empezando a pasar ahora con el intento secesionista catalán. Es el camino del exceso, se lo advertía el domingo y ya está aquí.
Por eso quizá había tanto interés en llevar este asunto a la Audiencia Nacional haciendo un encaje de bolillos, pasando por el Código Penal del franquismo, para convertir en competente a un tribunal cuyos magistrados en pleno ya determinaron en 2008 que no eran competentes para este delito. Es verdaderamente prodigioso. Por eso quizá no se ha investigado por este caso a nadie más arriba de los líderes sociales y los Mossos, porque cualquier otro responsable por encima de ellos estaría aforado al TSJC y acarrearía la perdida de la ya tambaleante competencia. Costuras estas muy tirantes, pero no son las únicas.
Tiene Lamela que apuntalar la sedición, donde muchos ven otros delitos como desórdenes públicos, daños y otros, y en eso emplea parte de su auto. Así en la resolución se relata como, Cuixart y Sánchez, actuaron en la manifestación “alzándose como sus promotores”. Había que meter el verbo alzar aunque fuera con calzador para ir construyendo el tipo de la sedición. Ese “alzarse pública y tumultuariamente”. Así que la juez los alza como promotores, aunque falte con ello al castellano, pues ninguno de ellos se erigió como promotor de la manifestación en aquel momento sino que venían siéndolo desde hace años. Lo de tumultuariamente supongo que se avala por las veces que la magistrada se refiere a los ciudadanos en el auto llamándoles “la masa” “la muchedumbre” y otros sinónimos para designar a los manifestantes. Pero cuando algo no encaja conviene remachar con poca fineza para que entre en el hueco debido.
Así leemos párrafos extremadamente jugosos para ilustrar un delito de sedición que nos relatan como “aunque los llamamientos a las concentraciones iban acompañados de la solicitud de que la concentración fuera pacífica, no se remitió mensaje alguno ni se comunicó a la masa de ninguna forma que no se violentaran los vehículos oficiales”. Ya lo saben los futuros convocantes de manifestaciones: no olviden con la convocatoria recordar que la manifestación es pacífica, que no se salte sobre vehículos, no se quemen contenedores, no se escupa a los policías y no pongan un etcétera puesto que cualquier acción cometida por personas fuera de su control que no esté incluida y advertida en la convocatoria le podría complicar la vida.
Una vez que se fuerza el nada claro nexo entre el tipo objetivo y las acciones que se relatan se construye también con tino de volatinero el ánimo subjetivo que movió a los manifestantes ya que la resistencia era “un medio para asegurar la celebración del referéndum y con ello de la proclamación de la república independiente de Cataluña”. Algo tan directamente inferible, dicho con total ironía, que a estas alturas todavía no sabemos realmente si sucedió.
Y terminado el edificio endeble de la sedición que tuvo lugar ese día -pues sólo se investiga aquí lo sucedido el 20 y 21 y no ninguna otra cosa- se pasa a considerar que ambos activistas deben ingresar en prisión porque en su caso se da no una de las causas constitucionales para decretarla ¡sino las tres!. Para qué nos vamos a quedar cortos. Hay riesgo de fuga de los Jordis porque “las penas son muy altas”. Espero que no metan ahora los jueces de España como preventivos a todos los que se les reclaman penas altas de prisión. Además “hay riesgo de destrucción de pruebas” aunque no se realiza en el auto el más mínimo esfuerzo para motivar esta cuestión dado que debe tratarse de las pruebas de los presuntos cometidos el día 20 y 21 -no de nada más- y no se alcanza a ver cuáles puedan ser. Podría la magistrada haberse molestado en ilustrarnos. Por último, también considera que en los Jordis hay riesgo de reiteración delictiva porque, dice Lamela, ya han demostrado que “han llevado a cabo de forma continua y reiterada actividades de colaboración activa y necesaria en relación con la concentración de personas dirigida a lograr por vías ilegales la independencia” o sea, lo que viene siendo convocar a la peña para manifestarse, quedando claro que aquí lo que preocupa es que puedan volver a sacar a la gente a la calle más allá de que ello constituya un acto de sedición o no.
Espero ansiosa el recurso de los abogados de Cuixart y Sánchez. Quiero que la Sala de lo Penal se pronuncie sobre la competencia de la Audiencia Nacional en el delito de sedición y sobre la motivación de la decisión de arrebatar a ambos lo más preciado para un ser humano que es la libertad. Me consta que otros jueces de la Audiencia Nacional no hubieran dictado este auto nunca. Confío en el sistema así que quiero ver cuándo y cómo para esto. Me enseñaron que cuando un juez tiene alguna duda, la más mínima, sobre la necesidad absoluta de encarcelar preventivamente a alguien es su deber dejarlo en libertad. Y no hay necesidad. Ninguna. La Justicia puede imponerse sin forzar las lindes, por su plena facultad para hacerlo.

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Campañas machistas contra el machismo. Gobierno de España

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Hace dos días un tipo cogió un cuchillo y se lo clavó a su expareja, la dejó agonizando en un charco de sangre y huyó. Nadie pudo salvarla. Ni años antes de las puñaladas ni después de ellas. No constaban denuncias previas. La mujer, de la que una vez más no sabemos ni el nombre, se había separado de su maltratador sin dejar constancia jamás de la violencia que había recibido. Hemos perdido la cuenta de cuántos casos hay así: mujeres que se separan de su maltratador, mujeres que quieren rehacer su vida y olvidar el pasado, aunque sea sin justicia de por medio. Mujeres que se atreven a huir de la violencia y que quieren creer que la distancia y el tiempo las acabarán salvando. Que él se calmará, que se acabará olvidando de ella, y que todo puede ser diferente a como ha sido hasta ahora.

A ellos, por su parte, les sabe a poco esa macabra oportunidad que les otorgan sus víctimas, no consienten ni por ésas que ellas emprendan sus vidas, aunque le estén perdonando los años de maltrato previo. No lo sienten ni como un perdón porque no hay que perdonar. No reconocen como legítimas las decisiones de sus ex parejas: y no las reconocen porque son mujeres. 

La realidad que se esconde detrás de ese "perdón" no es otra que mujeres que tardan mucho tiempo en asimilar (si llegan a hacerlo) que el trato que reciben por parte de sus maridos o novios es motivado por su género. Que si él las trata como cosas que poder estampar contra la pared es porque así las ven: cosas. Cosas que se poseen, cosas que no tiene voluntad propia, cosas que someter si se rebelan. Porque las cosas nunca se rebelan, no tienen voz: las cosas se tiran a la basura cuando no funcionan.

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155: Por qué no

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Pedro Sánchez, secretario general del PSOE.

Si el Gobierno acaba activando el artículo 155 CE, no será posible poner en marcha la reforma de la Constitución, el gran compromiso que Pedro Sánchez consiguió arrancarle al Presidente del Gobierno

La Constitución no lo prohíbe expresamente, ya que en su artículo 169 impide que se inicie “la reforma constitucional en tiempo de guerra o de vigencia de alguno de los estados previstos en el artículo 116”, pero no dice nada respecto de la “coacción federal” prevista en el artículo 155 CE.

Implícitamente, sin embargo, es decir con una interpretación no literal, pero sí sistemática y teleológica, sí puede entenderse que la Constitución lo prohíbe, ya que la finalidad del artículo 169 CE no es otra que evitar reformas en situaciones de emergencia, y nadie discute que, aunque la naturaleza de la emergencia en el caso de la coacción federal es distinta de las emergencias a las que se da respuesta con los estados de alarma, excepción y sitio, la perturbación que puede estar en el origen de la activación el artículo 155 no es de menor entidad que la que puede estar en la activación de algunos de los estados excepcionales del artículo 116 CE.

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Lo que arde y lo que no arde

El fuego azotó este fin de semana el sur de Galicia con incendios en Cotobade, Mondariz y Caldas.

Meses sin esa lluvia tan denostada en esta época en que hemos interiorizado que la economía y la vida misma es estar en una tumbona al sol, y además un viento cálido y seco, favorecen el momento en que estalló una ola de incendios que desbordó a una administración desidiosa. Pero eso no explica por qué ocurren en ese lugar y no en otro.

Si vemos el mapa de la península observaremos que el frente incendiado dibuja un mapa, lo que deberíamos llamar “triángulo eucalipteiro” pues Portugal, Galicia y Asturias, extendiéndose ya por Santander, es el territorio colonizado por la explotación exhaustiva del suelo como plantación de eucalipto (curiosamente, desde un punto de vista histórico es el territorio de la antigua Gallaecia o del reino suevo). Portugal, tras los incendios del verano pasado, ya ha tomado la decisión de cambiar su política forestal para corregir ese monocultivo. Para explicar ese monocultivo del eucalipto, una planta pirófita que no sólo sobrevive al fuego sino que se beneficia del él para extender su dominio, habría que hablar de ENCE, la planta de celulosa en el interior de la ría de Pontevedra. Una instalación que afecta al presente y al futuro de la ciudad y de la ría pero que, además, está determinando toda la política forestal de la Xunta cada vez que gobierna el PP, es decir casi siempre. ENCE es cierto que da trabajo a la plantilla pero deja la carga de contaminación en Galicia y está domiciliada en la Castellana en Madrid, pero es una de las empresas amigas del PP y sirve para lucrar a cargos de ese partido como Isabel Tocino o Carlos del Álamo.

Los costes económicos y sociales de las temporadas de incendios podrían ser ignorados por una política casi siempre irresponsable y antisocial pero como crea situaciones tan dramáticas inevitablemente se transforma en instrumento de lucha política y quien menos escrúpulos tiene lógicamente le saca más partido. Hace diez años, gobernando la Xunta una alianza PSOE y BNG presidida por el socialista Pérez Touriño, Núñez Feijóo no tuvo empacho en fotografiarse con una manguera de jardín haciendo como que apagaba fuego y declaró: “con nosotros no moría gente en los incendios y, con ellos, cuatro personas”.   Diez años después y ya gobernando   exige que la oposición no haga críticas   aunque  han muerto otras cuatro personas y los daños son tan enormes.

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Catalunya: Atresmedia 1 - RTVE 0

Captura de pantalla del programa de La Sexta 'El Objetivo', presentado por Ana Pastor.

La crisis abierta en Catalunya nos ha traído un terremoto también en el tablero de los medios audiovisuales y la información. Atresmedia se erige como la gran triunfadora, a Mediaset no se la espera y RTVE confirma que ya no es referente informativo. TV3 es el ganador en Catalunya.

Atresmedia, con su diversidad de ofertas, La Sexta principalmente, pero también Antena3, se afianza como el gran referente informativo en España. Atresmedia ocupa el territorio que RTVE abandonó a partir de 2012, haciéndose con un espacio que hasta entonces ocupaba la pública. 

Atresmedia y su estrategia de diversificación informativa, de actualidad y entretenimiento ha dado unos resultados magníficos, una programación plural y dirigida a públicos diferentes. Antena3 enfocada a un público más conservador y de más edad y La Sexta a un otro más joven, progresista y urbano. Debemos felicitarles por haber sabido leer la situación sociológica de España una vez que La Sexta se integró en el grupo y no buscar la uniformidad del mensaje. Los informativos y Susana Griso en Antena3 y los informativos, Antonio García Ferreras, Mamen Mendizábal y Ana Pastor en La Sexta han conseguido convertirse en la gran referencia informativa y de actualidad de estos días. Trasladarse a Catalunya para realizar desde allí sus programas ha sido otro de sus grandes aciertos. 

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España desde Colombia

Llevo tres semanas en Colombia, un país al que vine para conocer sobre el terreno su proceso de paz. Aterricé en Bogotá precisamente el 26 de septiembre, justo cuando se cumplía un año de la firma de los Acuerdos de La Habana entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y a pocos días de que se cumpliera también un año del decepcionante plebiscito por el que el 2 de octubre de 2016 el pueblo colombiano dijo no a esos Acuerdos. Pocos días antes de mi llegada, el pasado 5 de septiembre, el Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la otra organización insurgente que sigue activa en Colombia, habían pactado asimismo el primer cese al fuego bilateral, provisional hasta enero de 2018 y en aras de culminar el conflicto armado con las negociaciones de la mesa de Quito, Ecuador, instalada en febrero de 2017.

He entrevistado a actores importantes en el proceso de paz colombiano: ex presidentes de la República como Ernesto Samper, que también fue embajador en España, presente en las negociaciones de La Habana; ex comandantes de la cúpula de las FARC, como Carlos Antonio Lozada, principal responsable del desarme de la organización, presente en las negociaciones de La Habana; ex guerrilleros del ELN como León Valencia, creador de la prestigiosa Fundación Paz y Reconciliación; mujeres y hombres de la insurgencia fariana, en la zona veredal de Icononzo, Tolima, espacio territorial de capacitación y reincorporación de ex combatientes de las FARC; un ‘gestor de paz’ del ELN cuyo nombre no puedo desvelar porque no tiene permitido conceder entrevistas; senadores (equivalente a diputados) del Partido Liberal y de Polo Democrático. Todos ellos se han sentado con sus enemigos a negociar la paz. Cuando ha sido preciso, han recurrido a la mediación.

Conocer de cerca los avances del proceso mientras seguía de lejos los acontecimientos del procés ha sido muy extraño. En Icononzo pude ver con mis ojos la caseta, hoy vacía y candada, donde la guerrilla guardaba las armas que entregó, mientras en las pantallas veía cómo la Policía y la Guardia Civil atacaba con sus armas a la ciudadanía, inerme, catalana. Mientras unos y otros, en Colombia, me han ido repitiendo como un mantra imprescindible la palabra paz, desde España me han ido llegando tambores de guerra, algunos tan esperpénticos como la jura de bandera en una frutería extremeña o el nuevo colchón patriótico de una empresa murciana.

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¿Crecimiento sin industrialización?

A muchas de las economías más pobres del mundo les está yendo bien, a pesar de los bajos precios mundiales de las materias primas de los cuales tienden a depender. El crecimiento económico en el África subsahariana se ha desacelerado precipitadamente desde el año 2015, pero esto refleja problemas específicos en tres de sus economías más grandes (Nigeria, Angola y Sudáfrica). Se proyecta que Etiopía, Costa de Marfil, Tanzania, Senegal, Burkina Faso y Ruanda logren un crecimiento del 6% o más este año. En Asia, lo mismo es cierto para los casos de India, Myanmar, Bangladesh, la República Democrática Popular Lao, Camboya y Vietnam.

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Ajedrez en Catalunya

Al día siguiente de la declaración de independencia (en diferido y en forma de simulación), Carles Puigdemont publicaba una imagen en su cuenta de Instagram. En ella se observaba un fragmento de un tablero de ajedrez, en el que las blancas adelantaban un peón. El que el president se coloque con las piezas blancas supongo que no es casualidad, pretendiendo con ello mostrarnos que lleva la iniciativa. Infiero no obstante que ni Puigdemont ni sus asesores son realmente muy duchos en el ajedrez, porque de haberlo sido, no hubieran elegido precisamente un movimiento de peón y sí cualquier otra pieza. Cuando un peón avanza, ya no hay vuelta atrás y reduce las posibilidades de maniobra (de cuya práctica tan orgulloso se muestra el bloque independentista). Un movimiento de peón y sin vuelta atrás, hubiera sido una verdadera Declaración Unilateral de Independencia (DUI).

No es la primera vez que desde el independentismo se utiliza la figura del ajedrez como metáfora del procés. Es una figura ideal para reforzar esa idea de que, enfrente, tienen a un adversario muy grande pero muy torpe, al que los independentistas derrotarán con su superior astucia. Pero lo cierto es que, si hubiera que buscar algún deporte que simbolice lo que hemos visto hasta ahora, estaríamos más bien ante un partido de tenis en el que ninguna de las partes (afortunadamente) ha decidido intentar anotar puntos decisivos. Precisamente, el haberlo evitado es lo que nos ha dado una oportunidad que tendremos que aprovechar, transformando todo entonces sí en una partida de ajedrez; una partida de ajedrez en la que lo primero es respetar las reglas (las mismas para ambos contendientes) y en la que lo ideal es que se firmaran las tablas, para que ninguna de las emociones complicadas en este proceso se sienta humillada y/o derrotada. Unas tablas que nos permitieran precisamente pasar de las emociones a las razones…y de las analogías competitivas a la política.

Y hace mucha falta la política. La ausencia de ella, la elección de la senda binaria de enfrentamiento, ha resucitado en las calles a nuestros más viejos fantasmas (los buitres acechan ante la expectativa de la tragedia). Pero si algo hemos visto estos últimos días, precisamente coincidiendo con la mayor tensión en todo el proceso, es también la aversión de la mayoría de la ciudadanía española (también en Catalunya) al enfrentamiento. Quiero pensar que ello es derivado de una cultura adquirida en estos 40 años, en los que la resolución de conflictos se ha realizado por las reglas de la democracia y a través de acuerdos. ¿Qué es el parlamentarismo sino un sistema basado fundamentalmente en la composición? ¿Se nos ocurre otra manera de establecer las reglas más básicas de la convivencia que no sea por medio del acuerdo y/o el sometimiento al imperio de la ley? 

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En La Colonia Peruana no solo se sirve pollo

Pasacalles nada que celebrar. Madrid Río, 12 de octubre de 2017.

El restaurante que está al lado de mi casa en Madrid se llama La Colonia Peruana. Cada vez que, siguiendo la tradición patria, me como un pollo a la brasa con la mano, pienso que es una ironía cósmica. Es el tipo de sitio en el que recuerdo que el día que Felipe Borbón fue proclamado rey, todos los periódicos de Lima se convirtieron en el Hola. Se hablaba de un rey como se habla del Rey, porque está muy normalizado que los reyes de España nos importen más a los peruanos que cualquier otro monarca del universo. Cuentan que durante el virreinato, aunque el rey de España nunca pisó el Perú, se celebraban todos sus nacimientos, bodas y comuniones como si estuviera ahí. Por ejemplo, para la proclamación de Felipe IV en 1622 se construyó un altar sobre el que se colocó un retrato suyo de tamaño natural, alrededor del cual se montó un fiestón que duró meses. Pero son otros tiempos. Desde que los borbones se dan el trabajo de pisar las excolonias, Felipe VI es infaltable en cada toma de mando. Y si a algún gobierno populista se le ocurre cuestionar a Repsol se lía parda.

Cada año el tema de la celebración del 12 de octubre como fiesta nacional de España es un tema de candente debate. He leído que a algunos ya les parecen cansinos los reclamos por algo que pasó hace 500 años (sic), qué por qué sentirse culpables, que por qué sentirse víctimas. Pero ¿todo acabó, ya todo terminó, y quedan mil heridas en el alma?

Ojalá solo se tratara de cierta huachafería, como la que perpetra la burguesía limeña encasquetándose sombreros españoles y tomando vino en bota, soñando que están en las Ventas de Madrid y no en la Plaza de Acho de Lima. Pero no. La antigua división en una república de españoles y una república de indios de nuestro virreinato se ha actualizado en un país de Marca Perú versus el Perú real. Un país en el que la desigualdad, el racismo y las relaciones jerárquicas, directamente heredadas de unas pautas coloniales –las culturas andinas y afroperuanas están muchas veces asociadas a la servidumbre, por ejemplo–, son aún formas de relacionarnos, de nombrarnos, de leernos.

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Descubriendo los límites

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Oriol Junqueras y Carles Puigdemont.

En el reino de la naturaleza no existe la libertad. Existen el azar y la necesidad, pero no la libertad. La libertad solo existe en la sociedad y existe porque los seres humanos necesitamos ponernos límites a nosotros mismos para hacer posible la convivencia. 

El límite es el elemento constitutivo de la libertad. Es lo que hace posible la autonomía personal con un mínimo de seguridad sin la cual no es posible la convivencia. La libertad, nos enseñó Montesquieu, es “la sensación que cada uno tiene de su propia seguridad”. Sin seguridad no hay libertad. Y sin límites no hay seguridad. De ahí la importancia de la democracia, es decir, la importancia de que los límites los impongan los propios ciudadanos directamente o a través de representantes democráticamente elegidos.

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