Guatemala: un siniestro trueque de impunidad por olvido
Los verdugos están de suerte. La Corte Constitucional guatemalteca dejó sin efecto la sentencia que condenaba a 80 años de prisión a Ríos Montt, por genocidio y crímenes contra la humanidad. Han vuelto a morir los 2.000 indígenas ixil que ya murieron una vez, entre 1982 y 1983. Han vuelto a desaparecer 250.000 personas, y han vuelto a ser violentadas sexualmente miles de mujeres, a manos de militares y paramilitares. Han perdido otra vez los “oenegeros mercenarios”, difamados por los sectores más conservadores de Guatemala y deslegitimados, por supuesto, por la patronal empresarial. Se han acallado sus voces, silenciadas tantas veces, en favor de la estabilidad y el progreso, porque, como decía Hegel, todo avance exige aplastar flores inocentes en el camino, y cuando los muertos hablan, no hay más remedio que rematarlos a base de olvido.
El derecho a la verdad, la justicia, la memoria y la reparación, que el Derecho Internacional ha reconocido para las víctimas de delitos de lesa humanidad en un buen número de documentos y sentencias, ha sido vulnerado olímpicamente por tres de los cinco magistrados de la Corte Constitucional guatemalteca, ante los ojos atónitos de muchos de nosotros, aunque con la complicidad de algunos, y la persistente indolencia del presidente del país, otrora jefe de inteligencia militar en la dictadura, Otto Pérez Molina.
La anulación de la Sentencia representa un paso más en un proceso de negación que ya parece eterno: no hubo genocidio en Guatemala. Hacer justicia, sería reconocer el daño sufrido, validar las experiencias y las pérdidas dolorosas, y ello exigiría reconocer derechos, reparar a las víctimas, y avanzar un poco más en la reestructuración social. Demasiado pedir. El derecho a la justicia, a la verdad, a la memoria y a la reparación, no pueden desligarse, y es imposible reconocer uno de ellos e ignorar los demás, así que hay que pasar de largo ante las víctimas y no mirar atrás.
Yo de usted no compraría un piso de desahucio
Dicen que si compras un piso procedente de un desahucio, las noches de luna llena y luna nueva, y algunas de cuarto menguante, aparece de la nada, en medio del pasillo, una japonesa horrendamente mutilada, con los ojos como dos bolas de obsidiana y el pecho rasgado con alambre de púas. Aseguran que repta hasta la puerta de cada dormitorio y allí vomita una bocanada de sangre negra justo antes de emitir un sonido que permanece en el cerebro del comprador hasta el fin de sus días. Y dicen que el horror que tal imagen y el sonido que la acompaña producen, devora el cerebro de aquel que osó comprar hasta llevarlo a la locura más criminal.
Cuentan del caso de una familia que encontró su vivienda en las afueras de Madrid en la web Pisos embargados de bancos. A la semana de instalarse, dicen que un lunes soleado del pasado mes de febrero, la cría pequeña despertó con fuertes dolores en los músculos y pequeños sarpullidos en forma de collar en brazos, cintura, muslos, cuello… El doctor aseguró que se trataba de un herpes múltiple, aunque desde luego era un caso extremadamente raro, por su propagación y por la extraña fetidez que desprendía. La niña solo repetía frases inconexas sobre los caracoles, caracoles sin casa. Según cuentan quienes lo vieron, a medida que pasaron los días, el color de la criatura fue tirando hacia un gris verdoso, y las filas de granitos hediondos se reprodujeron por todo el cuerpecillo. Hasta que no mucho después de aquella visita al médico, ya entrada la noche de un día duro y picante, un sonido muy tenue, algo así como la lengua al pasar sobre una piel infantil, se coló en el sueño de la madre con tal nauseabunda viveza que consiguió despertarla con la garganta pegada. Cuando llegó al cuarto de la niña, la cría agonizaba, y la mujer pudo ver cómo miles de babosas regresaban a los cimientos de los que habían salido.
Y eso no es todo. Parece que en una coqueta población cántabra, una mañana, al despuntar el sol, a la hora en la que aún no es amarillo, los dos miembros de una pareja de recién casados aparecieron completamente enajenados y desnudos en mitad de la plaza, con los ojos vueltos hacia adentro y una baba marronosa pintándoles la barbilla. Proferían alaridos animales a medida que se arrancaban la piel de la cara, el cuello, el vientre. Salían de su primera noche en el nuevo piso conseguido en la bolsa inmobiliaria del Santander. Dicen que echaron a andar hacia las rocas y nunca más se supo de ellos.
Aznar y Blesa: amigos con derecho a sobres
José María Aznar, gran estadista y mejor persona, se vio obligado esta semana a venir a este país en decadencia para conceder una entrevista en TV y hacernos saber al Gobierno y a los españoles, qué hay que hacer, cómo y cuándo.
Jose Mari no pudo sino criticar al presidente del Gobierno (a quien él mismo eligió a dedo como su sucesor en el Partido Popular) por no saber sacarnos de una crisis que empezó él con la, muy bien traída, ley del suelo. Aunque no todo el mundo sepa verlo.
Qué buena inversión sería comprar a Aznar por lo que vale y venderlo por lo que él cree que vale.
El dinero da la felicidad
Ya saben eso de “cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”. Lo hemos visto mil veces en familias donde todos los miembros se adoran, hasta que un día empiezan los problemas económicos y estalla la guerra, cada uno tira por su lado y adiós a los días felices.
Tengo la sensación de que algo así estamos viviendo en el PP en los últimos años. La pataleta de Aznar es el último capítulo, pero en realidad la derecha española, política y mediática, anda revuelta desde la derrota de Rajoy en 2008: barones que cuestionan el liderazgo, versos sueltos, pulsos internos, fuego amigo, editoriales de destrucción masiva y ajustes de cuentas. Parecía que la victoria en 2011 iba a calmar las aguas, pero ya vuelven a la gresca.
Viviendo en el desvarío
Verlo aparecer, como una apolillada marioneta de cartón piedra, sin asomo de autocrítica, orgulloso de sí mismo hasta el ridículo, ofreciéndose como salvador patrio insustituible, cerró el círculo del diagnóstico: vivimos en el delirio. Fuera de toda lógica, criterio u honestidad. Cuando uno se encuentra inmerso en el desquicie, padeciéndolo emocionalmente, se nublan los sentidos y termina siendo cómplice de la sinrazón. Eso nos está ocurriendo y Aznar y cuanto rodeó su aparición subliminal fue el dato que faltaba.
Es de ver, sentir y sufrir… y no creer. Cada día nuevos impactos que, lejos de aclarar, aturden. Hemos llegado a tal nivel de degradación que parecemos pensar que la vida es así y no tiene remedio. Casi por cualquier lado que se mire. Aznar, dios sol centrado en sí mismo, ni se refirió a Europa. Pero es imprescindible tener en cuenta las desquiciadas políticas de austeridad que el multimando de Bruselas está imponiendo para pagar una crisis que la mayor parte de los ciudadanos no provocamos y en la que se empeña con una desfachatez despiadada. Mientras, los dirigentes políticos la secundan como zombis. O como actores encantados de su papel. La última, la reunión de jefes de Estado y de gobierno que deciden “redoblar sus esfuerzos” contra el fraude fiscal… sin aportar una sola medida. Es decir, se han comprometido a volver a estudiar “la revisión de la directiva sobre fiscalidad del ahorro” para ver si la aprueban antes de fin de año y que los países que buenamente quieran intercambien datos bancarios. En la línea de siempre.
El muerto sí desaparece
Videla ha muerto.
Corrijo: Videla ha muerto y pensábamos que todo acababa ahí.
Pero no.
El caballero de la triste figura
El padrino de la burbuja, Miguel Blesa y la invasión de Irak se presenta como el nuevo salvador de España. No es la primera vez que lo hace, siempre con ese gesto adusto pero lánguido, ensayado porque funciona bien con las señoras mayores, y José María Aznar ya no cuenta con muchos registros más. Sólo le queda repetir su estilo político, el mismo por cierto que condujo al PP a la derrota electoral de 2004. Él no negocia, no transige, no hace propuestas. Marca el camino y deja que los demás agradezcan su sabiduría siguiéndole con la cabeza gacha.
La entrevista de cámara en la Corte de Antena 3 de la noche del martes será definida en los medios de comunicación como el mayor desafío sufrido por Rajoy y el prólogo de su regreso a la primera línea. Es cierto en el primer punto y no lo es -salvo sorpresa mayúscula- en el segundo. No es la primera vez que, ante las insistentes preguntas de la prensa conservadora sobre un posible regreso al Olimpo, Aznar responde con una frase similar a la pronunciada en televisión: "Cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país".
Nótese en primer lugar el orden de las prioridades. Qué aparece en primer lugar y qué al final. Los dirigentes del PP habrán tomado buena nota. No es que él esté por delante del partido y del país, es que aparece por partida doble. En los dos grandes partidos españoles, la sumisión al líder se supone, pero siempre que esté ya en lo más alto de la pirámide. Antes de que se llegue a ese punto, se hacen los cálculos necesarios sobre las consecuencias que tendrá su ascenso para la supervivencia de cada uno.
Franco y en botella, leche (lo normal)
Tras el Régimen la democracia española se levantó sobre ocultamientos, el juego consistió en que viviésemos como si aquí no hubiese pasado nada y compusiésemos un país unido y todas esas cosas. La división nacional siempre fue evidente y nunca se pudo ocultar que había vascos, catalanes e incluso gallegos que no se veían en la nación española, pero mentar la división social, decir que hubiese dos bandos, eso era una trasgresión en la vida pública. Es evidente que ahora la crisis muestra una profunda división social que nace tanto de un choque de intereses económicos, el gran capital engorda empobreciendo a la mayoría, como de una división ideológica, el Gobierno hace la política ideológica de una secta.
Sea en materia de religión de estado, ley de interrupción del embarazo, ley educativa, tratamiento de las lenguas... Todo se ajusta a una agenda ideológica que en España sólo puede evocar al franquismo y su ideología: una nación militarista, centralizada, castellana y católica, formada por masas sumisas que contemplaban entonces desde la distancia una "lucecita en el Pardo" o a la imagen de un presidente a través de las pantallas de plasma ahora.
Es ahora cuando alguien dice, "¡pero no exageres! ¡ya estás con el franquismo! ¡Seguro que ahora vas a meter a Hitler!".
Religión para nota
Anda Rouco Varela preparando los temas que tendrán que estudiar todos los escolares españoles que opten por el adoctrinamiento en religión católica, asignatura María cuya nota contará a partir de ahora como si de Matemáticas o Lengua se tratara.
Wert ha cumplido lo que se esperaba de él, ha culminado uno de los objetivos para los que fue colocado como ministro de Educación por la FAES y podrá dormir tranquilo pensando en la recompensa de un adosado en el cielo por mucho que peque en la tierra.
La política de derechas “sin complejos” se toma un nuevo éxito y ya solo falta que Gallardón culmine una ley del aborto que nos devuelva a los tiempos de abortar es delito y no derecho, a la mujer como ser inferior, sin capacidad de decidir y sospechosa por quedarse embarazada fuera del matrimonio.
El Código Penal de Gallardón, una reforma made in USA
En el año 2006 los medios de comunicación se inundaron de noticias que aseguraban que habían detenido en España a redes internacionales de piratería en la “más importante operación policial en toda Europa”. La ministra de Cultura, por entonces Carmen Calvo, aprovechó la coyuntura para golpearse el pecho en un discurso en la Biblioteca Nacional reivindicando aquella acción como una de las más importantes durante su cargo. Y así, celebrando el gol mientras señalaba el número de su camiseta, bajó triunfal del atril.
No tardó mucho en llegar la primera resolución, el famoso auto de sobreseimiento de una de las webs denunciadas, la página Sharemula.com. El auto archivaba el asunto porque entendía que enlazar a obras intelectuales no es delito. Y así, a las primeras de cambio, las denunciantes vieron morir su mediática acción judicial cuando apenas acababa de empezar. Tras Sharemula vinieron muchas más resoluciones idénticas y los casos de “la operación más importante contra la piratería en toda Europa” se archivaron sin ir ni siquiera a juicio.
Echando la vista atrás me doy cuenta de hasta qué punto yo era ingenuo en aquellas fechas. Creía que esas resoluciones dejaban claro que los gigantes en el fondo tienen los pies de barro y que se les podía plantar cara. Esa impresión se diluyó cuando EEUU vino a poner a cada uno en su sitio y a demostrar quién manda. El informe 301, de cuya redacción se encargan las multinacionales del entretenimiento estadounidenses, puso a España en la lista negra de los “países más piratas”, y ello porque la resolución Sharemula era el mayor ejemplo “de la frustración” de la industria con “los procesos judiciales en España”. El anterior Gobierno fabricó la vacuna para paliar toda esa frustración y redactó la Ley Sinde, que fue aprobada por el Gobierno actual. Con la Ley Sinde-Wert han sustituido a los jueces que no daban la razón a la industria del entretenimiento y ahora es el Ministerio de Cultura el que tiene la facultad de decidir sobre estos casos en una vía administrativa creada al efecto.
