Qué se puede decir
Hace bastantes años que escribo “columnas” (sigo usando ese término que nació de la edición en vertical en las páginas de la prensa en papel, irán naciendo nuevos términos para la edición en la Red pero mientras tanto supongo que debo seguir llamándolo así). Para practicar el columnismo no se precisan siquiera estudios, nadie te pide un título ni una especialización, es aceptada la intromisión en el periodismo profesional de personas de discutible capacitación científica: solemos ser de ese campo de la cultura que hace bastantes años se cursaba en la licenciatura de Filosofía y Letras.
Aunque a veces lo practiquen licenciados en Ciencias Económicas, en los últimos tiempos hemos comprobado que la ciencia económica también es más literatura y fábula que ciencia. Todo es mejorable pero, a pesar de esas y otras limitaciones, como lector creo que la columna de opinión es una rama del periodismo útil para contrastar criterios y formarnos uno propio.
Sin embargo, aunque el columnista tenga legitimidad y origen discutibles, se debe sentir obligado a analizar las realidades sociales lo mejor que pueda o, al menos, a ofrecer una opinión razonada; se trata de dar una opinión personal pero sin caer en un subjetivismo extremo en suma. Pero eso cada día cuesta más o, al menos, a mí me lo está costando. Debe de ser la edad.
Además de intentar analizar vagamente lo que nos está ocurriendo, la edad me trae constantemente los recuerdos del último franquismo y de como fue el parto doloroso de esta época que resultó ser una burbuja narcótica, ésta que ha pinchado y se desinfla velozmente. Son dos sociedades y dos épocas diferentes, sin duda, pero también éstas son la continuación de aquellas.
El caso 00.000.014-Z
Cuando escribo estas líneas Cristóbal Montoro no ha sido capaz de dar una explicación, ni siquiera una mentira, sobre el caso que podríamos llamar 00.000.014-Z.
Esa concentración de ceros es el DNI de la infanta Cristina, un documento de identidad tan habitual entre millones de españoles que es lógico que se haya confundido con los de los 13 propietarios de casas, pisos y tierras esparcidos por media España, que haya pasado desapercibido en el trasiego de cuatro notarios, que no haya llamado la atención a cuatro registradores de la propiedad y que no haya merecido una investigación por parte los recaudadores de impuestos, aunque solo fuera por curiosidad.
Falta información, pero la que tenemos asusta; faltan preguntas por contestar, pero las respuestas que conocemos aterrorizan. No hace falta tener más datos para saber que estamos ante un esperpento.
Palitos en la rueda
Debe debatir este martes el Pleno del Congreso una moción de UPyD que pretende acabar con lo que denomina el "privilegio del aforamiento" en España. Hay que decir que los chicos de Rosa Díez -a tenor de las informaciones sobre su propuesta- se van de caña en su estilo populista, confunden cosas y casos y pretenden arrasar con la figura sin pensar bien qué quieren evitar y cómo sustituirla, pero no vienen mal para abordar un tema que en este pielágo de corrupción en que nadamos es importante.
No hay en España 10.000 aforados como pretenden, no al menos en el sentido que nos debe perturbar. De esa cifra, Justicia cuantifica en 7.000 el número de jueces y fiscales sometidos a fuero específico. Este tema nada tiene que ver con lo que plantea UPyD ni supone ninguna disfunción. Se explica fácil. El sistema prevé que no les juzguen sus iguales sino sus superiores, de manera que cada uno está aforado al tribunal superior al que está destinado. Los jueces de un territorio, a su Tribunal Superior, los de la Audiencia Nacional, al Tribunal Supremo y los del Tribunal Supremo... esos sí, al propio TS dado que no hay nada más allá. No puede verse en ello un privilegio, en todo caso una cierta pérdida de derechos ya que todos aquellos aforados al TS no tienen posibilidad de recurso alguno, cosa que tienen todos los demás ciudadanos. Que se lo pregunten a Garzón.
El verdadero problema del aforamiento tiene que ver, sobre todo, con la corrupción. Y es que, seamos realistas, ¿qué otro tipo de delitos pueden cometer los políticos que esté sometido a aforamiento? La proliferación de aforados llegó al permitirse que las Comunidades Autónomas decidieran en sus Estatutos a quién aforaban y a dónde. Así todos optaron por aforar a sus gobiernos y a sus parlamentos y hacerlo al Tribunal Superior de su territorio. Y aquí si tenemos una figura que presenta todo tipo de rugosidades a la hora de castigar adecuadamente en tiempo y forma la corrupción. Palitos en la rueda que a veces funcionan como un verdadero bocado.
España es un AVE
¿Por qué somos el segundo país del mundo y primero de Europa en kilómetros de AVE? Nuestros gobernantes repiten a menudo el dato como un motivo de orgullo, pero ¿es algo como para presumir? ¿Podemos considerar un éxito que solo China (con un territorio veinte veces mayor) nos supere, y que tengamos más alta velocidad ferroviaria que cualquiera de las grandes economías mundiales?
Dijo ayer Rajoy que “somos un gran país a la altura de sus obras”. Lo dijo al inaugurar otra línea de AVE, Madrid-Alicante. Y usó la metáfora del tren, la forma en que este ha “despejado el camino” para “abrirse paso en los terrenos más difíciles”. Igual que el tren supera cualquier obstáculo (un río, una montaña, un desnivel), nosotros como país “somos más que capaces de salir adelante”.
Tesis para reconstruir un proyecto socialista ėtico, participativo y transformador
1. Necesidad de "refundar" el Partido Socialista como eje de transformación social.
El objetivo es crear un proyecto que devuelva la esperanza a la ciudadanía sobre su futuro con medidas creíbles que ayuden a salir de la crisis económico-financiera, de las instituciones y los partidos políticos, a combatir el modelo ideológico del PP y a democratizar el funcionamiento del PSOE. Para abordar todas las cuestiones urgentes es necesario que el proyecto se desarrolle en base a una agenda que tenga como finalidad la necesaria activación de la regeneración democrática del sistema político.
Para que el Partido Socialista recupere su utilidad como actor social ha de ofrecer soluciones a millones de personas desesperadas e indignadas, lo que obliga al PSOE a proponer transformaciones en un sistema económico sin alma y con unos valores neoliberales que han contaminado la política con la corrupción. No se puede obviar la lucha contra unos poderes económicos profundamente antidemocráticos que se apoyan en un mercado especulativo desregulado y que aprovechan la crisis para sembrar la pobreza, la exclusión, la incertidumbre y el miedo, además de secuestrar la soberanía ciudadana ante la impotencia de los gobiernos.
Volvamos al redil
Cada vez son más los españoles que deciden no comprar periódicos, que ponen el telediario para mirarlo como las vacas miran pasar el tren y que sintonizan la radio sólo para escuchar música. No para evadirse de la realidad -Twitter sigue creciendo como herramienta para estar al día-, sino excusándose en que la manipulación mediática es ya tan evidente que se hace insoportable.
Como si ahora fuérais a saber más que los grandes medios.
Los medios tradicionales no entienden cómo podéis estar haciéndoles este feo. Esta rebeldía sin precedentes no tiene razón de ser y nuestros profesionales, los de toda la vida, los que han estado al pie del cañón desde que las noticias se escribían a máquina, no se lo merecen.
Rajoy morirá en la cama
Franco murió en la cama y Rajoy agotará su legislatura. Me temo que así será. Después de un año y medio de gobierno de destrucción masiva, ineptitud y prepotencia del PP, mentiras y corrupciones intolerables y derechona reaccionaria y represiva, no veo signos de una reacción ciudadana masiva que ponga en aprietos a este régimen. Tampoco podemos contar con la oposición. Así que ni siquiera tengo la certeza de que este presidente muera en las próximas urnas. Capaces son la caverna y la desidia de darle otros cuatro años de vida. Franco murió en la cama y Rajoy también lo hará.
Confieso que durante meses albergué la esperanza de que el gobierno del PP no aguantase más allá de 2013. Hace unos meses creí que el escándalo de Bárcenas y su pésima gestión por parte de Génova, le acabarían dando la puntilla a este pésimo gobierno. Pero ahora creo que me dejé llevar más por mis deseos que por la realidad de este país. Y la realidad es que aquí los caudillos se nos mueren de viejos y los presidentes pueden hacerlo rematadamente mal y aún los volvemos a votar para que nos rematen. En España es tristemente cierto que la mayoría piensa que la democracia es ir a votar cada cuatro años.
Asumámoslo: la sociedad española en su conjunto es acomodaticia, sumisa, poco participativa y poco dada a disolver gobiernos por la fuerza de la calle. Aquí solo derrocan gobiernos los militares. La miseria tendría que ser insoportable para que hubiera un estallido y nadie desea que aumente la pobreza. Aquí no habrá Tahrir ni Taksim porque hay una anestesia de años de bienestar y falta de cultura de lucha que insensibiliza a la mayoría. Aquí cuando empiezan a pegar nos vamos corriendo, yo el primero. Aunque eso sí: si fuéramos más correríamos menos. Si estuvieran los 6 millones de parados, todos los desahuciados y sus familias en la calle no habría antidisturbio que nos parara. Si todas las mareas indignadas se plantaran juntas en la calle, Rajoy tenía que salir por Pirineos. Pero el caso es que eso no ha ocurrido ni parece que vaya a ocurrir.
¿Ha estafado también a los taurinos el Gobierno del PP?
Que el Gobierno del PP está estafando a todo el mundo es ya una obviedad. Que está estafando a sus votantes y a todos los ciudadanos del Estado español. Que no solo no cumple con su programa electoral sino que hace exactamente lo contrario de lo que en él anunció. Que no solo no cumple con la palabra de sus líderes sino que inventa un nuevo idioma para incumplirla: los recortes son reformas; la recesión, tasa negativa de crecimiento económico; la subida de impuestos es un recargo temporal de solidaridad; la amnistía fiscal, recuperación de activos ocultos; abaratar el despido es flexibilizar el mercado laboral; congelar los salarios, mejorar la competitividad; al empleo precario lo llaman minijobs; al copago, ticket moderador; la privatización de la Sanidad es una colaboración público-privada; la gestión privada de una empresa pública, optimizar costes. Por no entrar en sus explicaciones cuando los encuentran, y es un día tras otro, con las manos en la masa del botín: estafan robando como vulgares ladrones y estafan justificando como burdos mentirosos.
En su afán estafador, este Gobierno no deja títere con cabeza. Nadie se salva de su avaricia: estafan a los ciudadanos, estafan a sus votantes y estafan a sus afines. Por sorprendente que pueda parecer, su gestión de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) taurina, presentada al Congreso de los Diputados con el aval de 500.000 firmas y cuya pretensión es declarar la “fiesta” de los toros como Bien de Interés Cultural (BIC), tiene todos los visos de ser una estafa más, otra de las suyas. Dejando aparte la cuestión ética esencial sobre la tauromaquia (que se refiere al maltrato a los animales y al fomento de una cultura de la violencia), el proceso que está siguiendo esa ILP despierta muchas sospechas.
El pasado 12 de febrero, la ILP taurina (que coincidió con la ILP sobre la dación en pago) se aprobó a trámite en el Pleno del Congreso, que abrió hasta el 12 de marzo el plazo para la presentación de enmiendas previas a su paso a la Comisión de Cultura. La Comisión Promotora de la ILP lanzó un comunicado de prensa cuyo titular no dejaba dudas sobre la que era su reivindicación principal: “Los toros volverían a Cataluña para La Merced”. Juan Manuel Albendea, presidente de la Comisión de Cultura y taurómaco empedernido, les hizo un desafinado coro: “En septiembre volverán los toros a Cataluña”. Pero desde entonces hasta ahora ese plazo de enmiendas se ha ampliado hasta en 12 ocasiones, dejando atascada la tramitación de la ILP en la Mesa del Congreso. El texto aún no ha llegado a la Comisión de Cultura, donde debe ser votado y al que se añadirían las modificaciones y sugerencias de los grupos parlamentarios.
¿Por qué no voy a poder ver yo tus correos electrónicos?
Qué gracia me ha hecho ver a los detractores de la propiedad intelectual en internet escandalizados por la violación de esa otra propiedad intelectual que ellos llaman intimidad.
Más allá de la glosas orwellianas, las revelaciones del espía Edward Snowden sobre la violación de la sagrada privacidad burguesa por parte de los Estados Unidos ponen otra vez sobre la mesa el debate sobre la propiedad intelectual en internet.
La intimidad es el último reducto de la propiedad, una parcelita en cuya puerta todos (incluso los comunistas) hemos colocado un cartel que dice “Prohibido el paso. Propiedad privada”. No es ninguna casualidad que la intimidad, eso que llamamos vida privada, naciera al mismo tiempo que el capitalismo, a finales del siglo XV.
Los productores de hambre
"¡Deme pan! ¡Tome el dinero! ¡Deme pan!" Esta insoportable escena transcurre en abril de 2008 en una panadería en el centro de El Cairo (Egipto). El cámara filma desde el interior de la tienda, que está protegida de la calle por una hilera de sólidos barrotes de seguridad. Decenas de mujeres vestidas con chador negro y de niños se apiñan en torno a los barrotes, y tienden desesperadamente las manos implorando al panadero que les venda una aiche (torta de pan). Fuera hay un bullicio espantoso entrecortado de gritos, lloros e insultos. Así es como murió Amal, de 43 años, durante un tumulto ante una panadería.
Un año después de la crisis de la tortilla en México, en la primavera de 2008, estallaron en 37 países de Asia y África varias revueltas del hambre. En Túnez, Camerún, Costa de Marfil o Senegal la policía antidisturbios reprimió violentamente las manifestaciones a golpe de gases lacrimógenos y de porras eléctricas. Si de la noche a la mañana 75 millones de personas cayeron en la pobreza extrema y el hambre, es porque en el mercado internacional se disparó el precio de las materias primas agrícolas, como el trigo, el maíz o el arroz, los cuales "representan, ellos solos, casi dos terceras partes de la alimentación mundial". Según la FAO, "el índice de los precios de los productos alimentarios pasó de 139 a 219 entre febrero de 2007 y febrero de 2008. Los mayores aumentos fueron los de los cereales (índice 152 a 281) y los productos lácteos (índice 176 a 278)". El precio del trigo llegó a "los 400 dólares la tonelada en abril de 2008, dos veces más que el año anterior, mientras unos años antes había rondado los 50 dólares por tonelada", como señala Sylvie Brunel en su libro Nourrir le monde, vaincre la faim. Por lo que se refiere al precio del arroz, llegó a su nivel más alto en diez años, como en Bangkok, donde pasó de 250 a 1.000 dólares por tonelada.
"Varios factores son el origen del aumento de los precios de los productos alimentarios de base en 2008 —explica Jean Ziegler, que al inicio de la crisis ocupaba el puesto de Olivier de Schutter—: el aumento de la demanda global de biocarburantes, la sequía y, por consiguiente, las malas cosechas en algunas regiones, el nivel más bajo de las reservas mundiales de cereales en treinta años, el aumento de la demanda de carne y, por lo tanto, de cereales por parte de los países emergentes, el elevado precio del petróleo y, sobre todo, la especulación." En efecto, "después de la implosión de los mercados financieros, causada por ellos mismos", aquellos a los que Jean Ziegler denomina los "tiburones tigres", a saber, los Hedge Funds (fondos de inversión), "migraron a los mercados de materias primas, sobre todo a los mercados agroalimentarios". "Los fondos especulativos se introdujeron en los mercados agrícolas, lo que provocó un aumento de la volatilidad", confirma en Le Monde Laetitia Clavreul, la cual precisa: "Desde 2004 los fondos especulativos empezaron a interesarse por este sector considerado infravalorado, lo que explica el desarrollo de los mercados a plazo. En París la cantidad de contratos sobre el trigo pasó de 210.000 a 970.000 entre 2005 y 2007". Y Jean Ziegler insiste citando un informe de la FAO: "Solo un 2% de los contratos a plazo (futures en inglés) concluyen efectivamente en la entrega de una mercancía. Los especuladores revenden el 98% restante antes de la fecha de expiración".
