eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Nos han herido en Barcelona

La policía desaloja a varias personas de las Ramblas tras el atentado en Barcelona

Tendremos que hablar de lo que nos está pasando. Del odio que crece y se está convirtiendo en uno de los más poderosos motores de este mundo. Motor de destrucción, por supuesto. E insistir en la batalla del miedo, de quienes lo siembran, de aquellos que lo combaten y de los que se dejan vencer por él. De los miles de muertos que, en muy diferentes lugares, produce la irracionalidad. Pero hoy tenemos una herida profunda en el cuerpo, la que nos han abierto en canal por Barcelona.

Hoy entendemos por qué el dolor y la muerte cercanos duelen más. Nos pasó en Madrid aquellos terribles días de marzo. Y resulta que, aun no residiendo en la capital de Catalunya, Barcelona forma parte esencial de nosotros a poco que lo pensemos. Desde luego, forma parte de mi vida sin que lo hubiera advertido con tanta intensidad.

Precisamente, además, en Las Ramblas, en el Barrio Gótico que termina por acercarse casi hasta el mar. Allí nos asombramos de las calles empedradas y los solemnes edificios. Y de los edificios y tiendas de solera cotidiana. Aquella que vendía casas de muñecas, o las de los turrones de verdad. Luego llegarían borrando huellas las cadenas de tiendas, pero sin lograrlo por completo. Allí entrevisté, como periodista, a un Jordi Pujol que todavía era honorable. O a un Lluís Llach que, hablando de la utopía, aseguraba que toda rebeldía nace del amor. Y a Ferrán Adriá en su laboratorio de sueños más que comida, antes de ser famoso y tener varias nominaciones como mejor cocinero del mundo. Con el trabajo de base que, en un piso del barrio gótico, elaboraba junto a aquellos maîtres que tanto crecieron también.

Seguir leyendo »

El ruido como estrategia

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, conversa con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

El apocalipsis va a llegar. Pero en esta ocasión y por desgracia, no lo dice Arrabal. Una horda de pederastas y traficantes de droga inmersos en partidos políticos que merecen la misma denominación, sin distinción, y que pretenden convertir España en una sucursal de la república bolivariana de Maduro, nos acecha.  

El Partido Popular, los únicos demócratas en este mundo apocalíptico, ya saben cómo enfrentarse a ellos. No son en vano un partido revolucionario. Llevan tiempo ensayando la estrategia de la respuesta omnívora ante cualquier pregunta: siempre Venezuela (como antaño otros mantras). Pero las salidas de tono, que ya existían antes de hacerlo Podemos o Maduro, se deslizan hacia la hipérbole excediendo ahora el ámbito político. El contubernio judeo-masónico-comunista-internacional parece resucitar.

Y es que este verano ha sido el de las obscenidades. Inauguró la temporada de soflamas el portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, quien definía a Podemos como "un grupo de pederastas, abusadores sexuales y traficantes de drogas". La penúltima ha sido en Castilla-La Mancha a tenor del pacto de gobierno entre PSOE y Podemos. El minuto de gloria para la también portavoz del PP en el parlamento autonómico, Ana Guarinos. La lindeza, que Podemos "está llena de delincuentes", desde "pederastas" hasta "defraudadores", todo ello sazonado con la transformación de Page en el Maduro manchego y "la imposición de un gobierno social-comunista".

Seguir leyendo »

Xenofobia turística

Barcelona

Como si no bastara con la que está cayendo en el mundo del turismo, el comisario de la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, penetra en profundidades ocultas hasta ahora y asegura en una entrevista publicada en El País el 16 de agosto que lo que existe detrás de la hostilidad al turismo es xenofobia. Ya tenemos la segunda fobia del verano. En la historia del turismo siempre ha existido algo de resentimiento cuando el turista era más rico que el local —lo natural— y algo de xenofobia cuando la relación se invertía y el local empieza a sentir que le arrebatan su espacio. Esto lo digo yo. El asunto puede dar juego.

El resto de las declaraciones constituyen un conjunto de disparates turísticos. Empecemos por señalar mi respeto tanto personal como profesional por Carlos Espinosa, que posee un exitoso currículo tanto en el ámbito público como en el privado, pero que navega en esto del turismo por mares para él desconocidos. Para empezar, la figura del alto comisionado para la marca España es innecesaria en lo que se refiere al turismo, pues ya existe una organización que se ocupa de ese asunto y en la que trabajan decenas de competentes funcionarios a través de una red de 32 Oficinas distribuidas por todo el mundo: Turespaña.

Empieza el comisionado declarando que "le da un poco de risa el cupo de 623.624 visitantes" fijado por Baleares. ¿Cómo saber quién es turista y quién no? ¿Cómo se ha llegado a esa cifra? Ni una en el blanco. El cupo por supuesto no se refiere a visitantes —recordemos que visitante es el que no pernocta—, ni siquiera a turistas, que sí lo hacen, sino a plazas turísticas de todo tipo y se corresponde con el parque actual de alojamientos legales, incluidas las 50.000 de la llamada bolsa turística, es decir, plazas legales pero no usadas actualmente por diversos motivos. No se distingue entre turista y no turista porque desde el momento en el que la persona se aloja fuera de su domicilio es un turista por definición de la OMT, y porque a efectos del cupo da lo mismo.

Seguir leyendo »

No bajar la guardia, defender la libertad

Dispositivo de los Mossos por el atentado en Barcelona.

Hoy todos somos Barcelona, como en su día todos fuimos/fueron Madrid, Londres, París, Bruselas o Berlín, y también Bagdad o Kabul. Hoy todos estamos con las víctimas y sus familias. También hoy, como ayer, como siempre, tenemos que mantener la calma ante el terror. Aunque cueste, aunque duela. No podemos dar pasos atrás en nuestra libertad, ni en nuestra manera de vivir, no podemos conceder ese triunfo a los asesinos.

Los atentados más sofisticados, como lo fueron los del 11S en Estados Unidos o el 11M en Madrid, han dado paso en los últimos años a los atropellos masivos. Con camiones, como en Niza, con furgonetas o coches, los terroristas ya no necesitan bombas ni tecnología para matar. Tan solo lugares en los que se producen grandes concentraciones de gente. Personas en muchos casos que celebran una fiesta o disfrutan de sus vacaciones, pero a las que une sobre todo que están o viven en ciudades.

Esos espacios de convivencia son los elegidos por los asesinos. Allí saben que hacer daño a muchos con poco esfuerzo es relativamente sencillo y también que el eco de su barbarie está garantizado. Pero precisamente en las ciudades, en las que ya vivimos más de la mitad de la humanidad, es donde se puede hacer mucho para luchar contra el odio de unos pocos radicales. Trabajar por la libertad y la democracia y por dar oportunidades a los más desfavorecidos tiene que ser un camino que no debemos interrumpir.

Seguir leyendo »

El conflicto de El Prat o las externalizaciones 'low cost'

Colas para acceder al control de seguridad del Aeropuerto de Barcelona-El Prat en uno de los paros de los trabajadores de Eulen.

El Consejo de Ministros se ha reunido, con caracter extraordinario, para adoptar las medidas que permitan iniciar una solución arbitral, de carácter obligatorio, que ponga fin al conflicto entre los trabajadores encargados de realizar el control de filtros de seguridad en el aeropuerto de El Prat y Eulen, como empresa adjudicataria de este servicio. El conflicto se prolonga ya desde hace algunas semanas, sin que las partes hayan podido resolver sus diferencias mediante un acuerdo que contemple una mejora salarial y un refuerzo del número de trabajadores encargados de prestar el servicio.

Como en cualquier otro conflicto laboral similar al que ocupa ahora nuestra atención, también en este caso los trabajadores han hecho uso de su legítimo derecho a utilizar distintos medios de presión en defensa de sus pretensiones. Obvia decir que ello ha afectado, en determinados momentos, al buen funcionamiento del aeropuerto de Barcelona en uno de los momentos del año más críticos debido a la afluencia de pasajeros.

Aunque la presión ejercida por los trabajadores no ha quebrado el pulso a la empresa forzando una nueva propuesta que se acomodara mejor a las pretensiones de aquellos, la atención mediática del caso y las quejas de los usuarios sí han motivado la intervención del ministro de Fomento con la excusa, una vez fracasado el acuerdo entre las partes directamente implicadas, de garantizar la seguridad del aeropuerto.

Seguir leyendo »

¿Qué harías por los tuyos?

28 Comentarios

Manifestación por la independencia de Cataluña. (EFE)

"Yo por mi hija, mato, ¿me entiendes? ¡eh! MAAA-TO". Belén Esteban ha sido una heroína popular. La Princesa del pueblo. Suya es esta declamación de contenido universal. La Esteban expresaba, de manera estrafalaria y desmedida –propia del personaje que ha construido– un sentimiento que no nos resulta ajeno. Somos proclives a anteponer las necesidades y aspiraciones de los "nuestros", especialmente nuestros familiares (por los que podemos llegar a estar dispuestos a matar para protegerlos), pero también de los semejantes que sentimos más próximos, a nuestros ídolos y los líderes que nos representan.

La tendencia a favorecer a los miembros del propio grupo ha sido acreditada en condiciones experimentales. Son particularmente interesantes las investigaciones académicas que crean grupos con personas desconocidas entre sí usando criterios arbitrarios. Diversos estudios con experimentos han mostrado como incluso esas agrupaciones pueden conducir a identidades grupales, en que los miembros de esos "equipos" terminan manifestando preferencia por individuos de su grupo recién creado (endogrupo) frente a los de un grupo externo (exogrupo). Bajo ciertas condiciones pueden acabar desarrollando actitudes negativas hacia los miembros del exogrupo.

Un experimento célebre en esta línea es el de Robbers Cave, diseñado por el matrimonio de psicólogos Muzafer y Carolyn Sherif en 1954. En el estudio, veintidós adolescentes que no se conocían entre sí fueron trasladados en autobús a un parque natural en Oklahoma, en dos expediciones de once chicos cada una. Los muchachos acamparon en dos áreas lejanas entre sí, de manera que durante los primeros días la presencia de los 'otros' fuera ignorada. Tras esta primera fase de convivencia aislada fueron agrupados. Antes de la agrupación, se les invitó a poner nombre a sus grupos. Unos escogieron "The Rattlers" (Los Serpientes de Cascabel), los otros "The Eagles" (Los Águilas).

Seguir leyendo »

La gallina Turuleca

31 Comentarios

Trabajadores de Eulen protestan en la T1 del Aeropuerto de Barcelona-El Prat en el tercer día de huelga indefinida.

Lo cantaban los Payasos de la Tele: "Yo conozco a una vecina, que ha comprado una gallina, que parece una sardina enlatada. Tiene las patas de alambre, porque pasa mucha hambre y la pobre está todita desplumada". Buena parte de lo que estamos viendo este verano con el modelo turístico, algunas protestas vecinales y movilizaciones de trabajadores, como los de El Prat, muestra que el turismo no puede ser ni la gallina de los huevos de oro, ni la Turuleca que deba poner dos al día echándole la mitad de pienso.

Los pingües beneficios empresariales deben ir acompañados de sueldos razonables para los empleados y de una ordenación sostenible del turismo, que no pasa por simplificar como "turismofobia" o llamar "radicales" a todos aquellos que pidan algo de sentido común. La gallina Turuleca no va a poner uno, dos, tres y así sucesivamente, sin acabar "loca de verdad", como rezaba la canción.

Lo que se mueve ahora en El Prat me parece un buen síntoma de todo esto. Pudiera ser un "basta ya" que no ha cogido vacaciones. Los trabajadores de seguridad del aeropuerto de Barcelona pueden extender un aviso a navegantes frente a unos cuantos abusos de nuestra época: privatización de lo público, lo de todos, para el suculento beneficio de unos pocos, con sueldos de miseria para la mayoría. La respuesta del Gobierno es decir que "asistimos a protestas radicalizadas" y envía a la Guardia Civil, que también lamenta sus condiciones laborales o ha visto recortadas sus funciones en favor de estas empresas privadas.

Seguir leyendo »

Espirales de mierda

47 Comentarios

Un manifestante con una bandera confederada en la marcha neonazi de Charlottesville (Virginia).

La superficie de nuestras pulidas democracias se ve de forma creciente asaltada por grumos de cieno, de fango pútrido, de mierda, vamos; que suben a borbotones desde los más profundos y oscuros rincones de unas sociedades amansadas y domesticadas.

Estábamos bañándonos en principios que creíamos irreversibles cuando llega una burbuja de lodo y nos estalla en plena cara. Acaba de suceder en Estados Unidos. Es sólo el último episodio, aunque nadie podría decir cuántos avisos más llegaremos a recibir antes de la erupción final. Los racistas se han mostrado con una nitidez que nadie hubiera esperado volver a ver. Ante la violencia que supone la mera expresión de palabras como "supremacismo blanco" y ante la voluntad decidida de quienes no están dispuestos a observar de brazos cruzados cómo destruyen la sociedad que tantas vidas costó construir, Trump sólo ha opuesto una postura de equidistancia inadmisible.

La equidistancia es la mayor trampa moral en la que puede caer un pueblo. La manipulación ha conseguido que millones de personas crean que ante situaciones terribles es posible no posicionarse y que consideran virtuoso mantener una postura a medio camino. Aristóteles marcó el punto medio, el equidistante, como el virtuoso entre dos extremos viciosos. Ambos extremos deben ser moralmente malos para que la virtud se sitúe en ese punto. Por eso es evidente que entre el bien y el mal no hay equidistancia posible. Sólo cabe posicionarse junto al bien. Entre el racismo y el antirracismo, sólo cabe alinearse firmemente con la igualdad esencial de todos los seres humanos. Si nos presentan un dilema entre el fascismo y los antifascistas, sólo contra el fascismo estaremos ejerciendo la virtud.

Seguir leyendo »

Los asesinos de mujeres y Juana Rivas

183 Comentarios

Pancarta de la manifestación del 7N. / Marta Borraz

El anteúltimo hombre español asesino de una mujer es un antropólogo vasco, de Bilbao, se llama Héctor Menchero y se fue hasta Ecuador para asesinar a la que fue su mujer, con la que tenía una hija.

Con este crimen llegamos a las 34 mujeres asesinadas por hombres en España y a las 103 en Ecuador en lo que va de 2017. Una matanza. Matanza que sobrecoge aún más si en vez de hacer una contabilidad anual –como si pudiéramos poner el mortal cuentakilómetros a cero cada uno de enero– recontáramos las mujeres asesinadas desde que hay estadísticas en España: más de mil. Más que ETA.

El antropólogo vasco, 45 años, asesinó a Paola, un mujer ecuatoriana, ingeniera de sistemas, de 43 años, que había abandonado a su asesino hace seis años por maltrato y se había ido de Bilbao para vivir en Ecuador, creía que sin miedo, con su hija.

Seguir leyendo »

Fascismo, la complicidad del silencio

44 Comentarios

Neonazis, simpatizantes de Alt-Right y supremacistas blancos participan en una marcha en la noche antes de la manifestación 'Unite the Right' en Charlottesville, Virginia.

Agosto se nos tiñó de nazi. Se desparramó el depósito que a duras penas lo contenía. Y se plasmó el sábado 12 de agosto en la ciudad universitaria de Charlottesville, en el Estado de Virginia que albergó la capital de los Confederados en la Guerra de Secesión norteamericana. Una nutrida representación, masculina, blanca, violenta, irracional, fascista, armada hasta con fusiles de asalto, sembró de odio y sangre las calles para hacer alarde de la superioridad que creen ostentar. Una mujer –Heather Heyer, 32 años– asesinada, una veintena de heridos, múltiples apaleados, una sociedad con una profunda brecha en el corazón. Las impactantes imágenes grabadas por HBO dejan poco lugar a la imaginación para saber la dimensión de lo qué está ocurriendo. 

"Una injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes", decía Martin Luther King, el líder de los derechos civiles que caería abatido por esta misma intolerancia en 1968. El despertar del nazismo latente en un país es una amenaza para todo el mundo libre, podríamos parafrasear. No es insignificante lugar los Estados Unidos de América, lo que le añade gravedad. Y no cabe tregua. El sábado en Charlottesville emergió cuanto se venía gestando, lo que llevó a Donald Trump al poder. El presidente que tardaría 48 horas en condenar la violencia de los partidarios de la supremacía blanca, obligado por una intensa condena a su reacción inicial. Cuando, hablando de "distintas fuentes", enarboló la bandera de la falsa equidistancia siempre, siempre, culpable. Este martes recuperó la versión de "las dos partes", culpables ambas y con buena gente ambas en su interior, y dijo que la prensa había tratado injustamente a los manifestantes neonazis a los que justificó. Trump no abandona a los suyos. Las felicitaciones más efusivas -dentro de un clima de desolación- han sido las de un par de líderes del KuKluxKlan  agradeciendo a Trump "la condena a los matones de izquierda que nos atacaron". 

El brote estadounidense se produce en la sociedad de la confusión, donde voces insistentes tratarán de minimizar y establecer paralelismos con cualquier otra tendencia. No la hay. El fascismo destruye la sociedad. Basado en la idea de la supremacía, de la superioridad de la raza blanca sobre las demás, buscan imponer su dominio por la fuerza. Tras la raza superior van los hombres superiores sobre las mujeres inferiores, y todas las "perfecciones" que se atribuyen. Salen al calor de Trump, sin duda. Muchos lo han señalado. Los nazis precisan un líder y el tosco personaje que ocupa la Casa Blanca jugó todos los números para serlo.

Seguir leyendo »