Cordón sanitario a la extrema derecha en Portugal: figuras de la derecha apoyan al candidato socialista en las presidenciales
En estos días existe un consenso atípico en torno a un candidato a las elecciones presidenciales en Portugal, cuya segunda vuelta se celebra este domingo. António José Seguro suma apoyos y promesas de voto procedentes de casi todo el espectro político, desde el Partido Comunista hasta los más liberales. El hombre que presentó su candidatura en junio del año pasado sin apoyos, y que en octubre sumó el apoyo natural del Partido Socialista —ya que era su antiguo líder—, ha visto en las últimas semanas cómo decenas de personalidades de la derecha salían en defensa de su candidatura.
La razón es simple: al otro lado está el líder de la ultraderechista Chega, André Ventura, que promete “sacudir el sistema y cambiarlo desde dentro”.
La transformación de António José Seguro de antiguo líder del Partido Socialista a figura de consenso institucional que trasciende las fronteras de su propio campo partidista no sorprende. La derecha moderada, que actualmente gobierna el país en minoría, se ha dado cuenta de que la estabilidad de las instituciones depende de un presidente que actúe como un árbitro predecible y no como un elemento provocador de crisis constantes. La propia posición de la derecha moderada estaría en peligro si el candidato de extrema derecha obtuviera este domingo un resultado significativo en las urnas.
El expresidente de la República y primer ministro elegido por el partido de centroderecha PSD, Aníbal Cavaco Silva; diputados y antiguos líderes de la derecha; el primer presidente elegido en democracia, Ramalho Eanes, y diputados del partido liberal ya han declarado públicamente que votarán al candidato de centroizquierda.
A pesar de las discrepancias ideológicas, sabemos que António José Seguro no atentará contra los valores democráticos y humanistas
Incluso aquellos que se opusieron a Seguro cuando era líder de los socialistas, entre 2011 y 2014 –como el antiguo vice primer ministro conservador, Paulo Portas–, apoyan ahora al aspirante “moderado y defensor de la estabilidad y la democracia”. Todos los principales candidatos a las elecciones presidenciales que no pasaron a la segunda vuelta también anunciaron su voto para António José Seguro.
Una carta abierta publicada hace poco más de una semana suma más de 6.500 firmas de personalidades vinculadas a la derecha. “A pesar de las discrepancias ideológicas, sabemos que António José Seguro no atentará contra los valores democráticos y humanistas, ni contra los derechos, las libertades y las garantías de los ciudadanos”, dicen. Y eso basta para romper las barreras ideológicas.
En el campo del candidato de extrema derecha, son pocos los que han salido en su defensa. De hecho, prácticamente solo los militantes del partido ultra admiten públicamente apoyar a André Ventura.
El candidato ultra aprovechó el hecho de no contar con el apoyo de figuras destacadas para autodenominarse “el candidato del pueblo contra las élites”, difundiendo por todo el país carteles con el mensaje en el que se podía leer: “Cuando todos están en contra de un hombre es porque él va por el camino correcto”.
Ventura ha pedido este jueves el retraso de la segunda vuelta de las elecciones las inundaciones y daños causados por los temporales que han azotado Portugal. “Francamente, creo que no estamos en condiciones de tener elecciones”, ha afirmado, agregando: “Votar es un deber, pero podemos prescindir [de él] una semana”.
Estas parecían unas elecciones sin historia y con un ganador desde el principio, pero hay mucho más en juego este domingo
Lo que está en juego
Portugal elige este domingo al presidente de la República para los próximos cinco años, en una segunda vuelta inédita en 40 años, entre un candidato moderado de centroizquierda y el líder de la extrema derecha, que ha acumulado candidaturas a diversos cargos en los últimos años para aumentar su tiempo en antena: concejal, diputado, eurodiputado y ahora, por segunda vez, presidente de la República, Ventura se ha presentado a todos los puestos.
Tras conocerse, el 18 de enero, los dos nombres que pasaron a la segunda ronda, estas parecían unas elecciones sin historia y con un ganador desde el principio, pero hay mucho más en juego este domingo, en particular, el futuro del Gobierno y de la propia derecha en Portugal.
A pesar del apoyo recibido por parte de la derecha, el primer ministro, Luís Montenegro, no ha manifestado su apoyo de forma explícita. Los analistas políticos atribuyen el silencio del líder del Gobierno al hecho de que Montenegro necesita al partido de extrema derecha Chega para garantizar la estabilidad gubernamental hasta el final de la legislatura.
Un eventual apoyo al aspirante socialista podría romper las relaciones con Chega hasta el punto de precipitar la celebración de elecciones anticipadas, pero algunos miembros destacados del PSD critican que la decisión de Montenegro de mantenerse al margen de esta segunda vuelta de las presidenciales no se haya debatido dentro de su partido. En la primera ronda, el candidato apoyado por el Gobierno, Luís Marques Mendes, quedó en quinto lugar con solo el 11% de los votos.
El contraste entre los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta no podía ser más evidente. Ventura ha basado su campaña en una promesa de ruptura, comprometiéndose a utilizar todos los poderes constitucionales para forzar una recomposición del sistema político; mientras que António José Seguro se posiciona como garante de la estabilidad y el diálogo entre partidos.
Cuando los fuertes vientos de la tormenta Krisitin destruyeron la ciudad de Leiria, en el centro de Portugal, la noche del 28 de enero, Seguro estuvo sobre el terreno varios días, mostrándose cercano a la población. Públicamente, los pocos momentos de campaña estuvieron marcados por la contención y las peticiones de apoyo para las personas que sufrieron la tormenta. A modo de ejemplo, el presidente del Ayuntamiento de Figueira da Foz y antiguo primer ministro elegido por el conservador PSD, Pedro Santana Lopes, dijo, en los primeros días de la tormenta, que nadie del Gobierno le había llamado para preguntarle si necesitaba ayuda para su municipio y que solo lo había hecho Seguro.
Por su parte, André Ventura se grabó cargando media docena de palés de agua en un pequeño coche que se dirigía a Leiria, en un momento que el alcalde de Leiria consideró “una puesta en escena”. Ventura ha aprovechado para desgastar al Gobierno asegurando que las ayudas a las poblaciones y empresas afectadas “son insuficientes” y ha criticado “la respuesta descoordinada” a la catástrofe, ya que, más de una semana después de la tormenta, 76.000 hogares siguen sin electricidad.
El gran objetivo del líder ultra nunca ha sido ser elegido presidente de la República, sino conseguir el apoyo popular suficiente para hacer daño al Gobierno y poder ganar unas elecciones generales
Ventura quiere ser “líder de la derecha”
En estos días, figuras de la derecha moderada trabajan discretamente para movilizar a su electorado que, aunque descontento con los bajos salarios y con el deterioro de los servicios públicos, teme aún más la incertidumbre de un mandato disruptivo liderado por una figura radical.
Para Ventura, una victoria este domingo significaría obtener más del 31% que obtuvieron los partidos de derecha en las elecciones legislativas de 2025. El gran objetivo del líder ultra nunca ha sido ser elegido presidente de la República, sino conseguir el apoyo popular suficiente para hacer daño al Gobierno y poder ganar unas elecciones generales.
Si termina con más del 31% de los votos el domingo, Ventura querrá salir de estas elecciones con la imagen de “líder de la derecha”, después de haber forzado la imagen de “líder de la oposición” tras los comicios generales de 2025, a pesar de haber obtenido menos votos que el Partido Socialista –aunque tenga dos diputados más en la Asamblea–.
Al menor error del Gobierno, la extrema derecha se prepara para hacer caer al Gobierno, forzar elecciones e intentar ganarlas: ese es el objetivo de Ventura desde que abandonó la derecha democrática y lanzó su proyecto político en 2019.
Por su parte, el candidato socialista, que solo necesita el 50% de los votos (sin contar los votos en blanco ni los nulos), pide un voto reforzado para dar una “legitimidad reforzada” a su elección.
Por mucho que el candidato de extrema derecha haya intentado decir que estas elecciones eran entre “un socialista y todos los que no se identificaban con el espacio socialista”, la encuesta realizada por el Centro de Estudios de la Universidad Católica publicada este miércoles muestra que la mayoría de los portugueses ven estas elecciones como una disputa entre “un moderado y un extremista”. Y, en esa elección, el 67% no tiene dudas en elegir al candidato moderado António José Seguro.
Aun así, el principal reto del candidato socialista es garantizar que sus votantes no se desmovilicen ante una victoria casi segura, en particular aquellos que no pertenecen a su espacio político. Con el mal tiempo que ha marcado las últimas semanas en Portugal, la participación es una de las grandes incógnitas de estas elecciones y la abstención puede dar lugar a algún tipo de sorpresa. Entre un político ultra y otro moderado, más de 11 millones de portugueses están llamados a elegir este domingo al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa.
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