Cómo un grupo de periodistas se unió para salvar una histórica revista de Portugal: “Los lectores no están en venta”
Lo que comenzó con unos cálculos “a ojo” en un “papelito” durante una asamblea de trabajadores –en la que se anunció el despido colectivo y el cierre de la empresa que publicaba más de una decena de revistas–, se convirtió en un movimiento de resistencia sin precedentes en el periodismo portugués. Una iniciativa que recaudó más de 200.000 euros en nueve días. Hoy, un grupo de periodistas intenta mantener a flote la popular revista Visão con un objetivo en el horizonte: crear un proyecto sostenible y financiado por quienes lo leen.
Entre estos resistentes está Margarida Davim, que explica a elDiario.es que la decisión de luchar por la revista surgió en un momento crítico. “Hablé con el director [Rui Tavares Guedes] y le pregunté: '¿Qué te parece si llamo a un abogado y le pido ayuda para intentar frenar la liquidación de la revista en los tribunales?”.
Tras la pandemia, la caída de las ventas en quioscos, la disminución de la publicidad y el aumento del coste del papel llevaron al extremo la situación de Trust in News, la empresa propietaria de Visão, que fue acumulando deudas imposibles de pagar, en una espiral que se agravó con los salarios atrasados y la incapacidad de pagar a los proveedores. La empresa dejó de poder enviar las revistas por correo a los suscriptores y fue haciendo recortes, pero todo ello fue insuficiente y, en julio del año pasado, un tribunal decretó el cierre de las revistas y la liquidación de los activos que quedaban.
Al rescate de una revista histórica
Actualmente, solo 12 periodistas producen la publicación, sin personal administrativo ni comercial en el grupo. Lo hacen a pesar de los salarios atrasados, trabajando exclusivamente desde casa desde que fueron desalojados de las instalaciones de la revista a finales de julio de 2025. Entre reuniones a distancia y mucha perseverancia, lograron mantener Visão en los quioscos gracias a una autorización judicial especial que les dio esperanzas de otro desenlace para la revista.
Debido a la insolvencia de la empresa que tenía los derechos de publicación de más de una docena de revistas, el cese de la actividad y la venta de activos era un requisito judicial para que los acreedores de la empresa pudieran recuperar parte del dinero que el grupo Visão les debía. El antiguo accionista intentó recuperar la compañía, pero el plan fue rechazado por la Justicia porque se consideró inviable. Para evitar un largo período de espera en los tribunales hasta que se resolviera la liquidación de la empresa y la venta de los títulos en subasta, a algunos de los periodistas que trabajaban en la revista se les ocurrió proponer la continuación de la publicación de Visão.
El objetivo de seguir publicándola era evitar que el histórico título de la prensa portuguesa, que saca una revista semanal desde 1993, perdiera su valor. Cada uno desde su casa hacen una revista que nunca ha dejado de salir a los quioscos y que ahora vende más que antes de la crisis que afectó a la empresa. Aunque no tiene cifras exactas, Davim habla de unas ventas de “alrededor de 10.000 ejemplares por edición”, un éxito para el panorama mediático portugués.
Después de garantizar que la revista nunca dejara de publicarse, aún faltaban las condiciones para iniciar la nueva fase del proyecto: una estructura que permitiera empezar de nuevo, sin deudas y con la garantía de que la revista Visão pudiera seguir siendo elaborada por los periodistas que ayudaron a construir ese medio de comunicación.
A través de una campaña de crowdfunding lanzada este mes de enero, la docena de periodistas pidió a los lectores que no “cerraran los ojos”. El objetivo era recaudar 200.000 euros, suficientes para cubrir los gastos de los primeros meses, comprar material informático y licencias, garantizar la impresión y adquirir el título en la subasta que aún debe celebrar el tribunal. Este grupo de periodistas ya ha recaudado unos 250.000 euros, procedentes de casi 6.000 donaciones.
Nadie asegura que no vayan a aparecer más interesados en comprar Visão —incluso puede aparecer alguien que pague más y que no tenga ningún interés en seguir publicándola—, pero con la campaña intentan asegurarse de que cuentan con el dinero suficiente para garantizarse que los derechos de publicación de la revista sigan en manos de los periodistas que la hacen cada semana.
Un modelo financiado por quienes lo leen
El equipo que mantiene viva Visão quiere que su nueva estructura pase por una sociedad de periodistas, creada desde cero y blindada contra los intereses externos de los propietarios de los grandes grupos empresariales y mediáticos del país. Margarida Davim subraya que el proyecto que han ideado es financieramente sostenible, respaldado por un plan de negocio a 10 años diseñado con la ayuda de expertos financieros. El objetivo es crecer, contratar a más periodistas, hacer más reportajes y volver a publicar algunas de las revistas que tuvieron que dejar de existir, como Visão Júnior, la única revista de información en Portugal dirigida al público juvenil. Todo ello sin renunciar a la edición en papel.
La publicación puede estar a la venta, pero el equipo que la elabora no está y los lectores tampoco
“El título debe pertenecer a los periodistas y, sobre todo, blindar la cuestión editorial y la cuestión de la dirección”, dice Margarida Davim, quien apostilla que el grupo no acepta la participación de “capitalistas con agendas ocultas”.
El futuro de la revista depende ahora de una subasta por carta cerrada que solo se llevará a cabo tras una evaluación oficial de los títulos. Este proceso de evaluación está en curso y, según Davim, “deberá tardar entre un mes y un mes y medio”. Hasta ese momento, el crowdfunding continúa, lo que mantiene al grupo con la esperanza de conseguir conservar el derecho a publicarla. Sobre todo porque, como recuerda Margarida Davim, “la publicación puede estar a la venta, pero el equipo que la elabora no está y los lectores tampoco”.
La periodista explica que la estrategia está “inspirada en modelos como Le Monde, The Guardian o elDiario.es” y consiste en recuperar la relación con los miles de suscriptores y demostrar que el periodismo especializado y de profundidad, “especialmente en papel”, sigue teniendo un papel fundamental en la democracia. En Portugal solo hay dos revistas semanales de actualidad. Sin Visão, el país perdería otro título histórico en una agonía que ha reducido al mínimo el sector de la prensa.
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