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Hantavirus contra coronavirus: cinco razones claras por las que este brote no es equiparable a la pandemia

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Antonio Martínez Ron

8 de mayo de 2026 22:22 h

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“Los virus mutan, el COVID-19 empezó de una forma y luego los vectores de contagio cambian”. Estas palabras del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, explotan políticamente las dudas que tienen algunos ciudadanos, con la pandemia aún en la memoria. “Si es difícil que el contagio entre humanos se pueda dar, ¿por qué hay siete contagiados en el mismo barco?”, continuó el político en declaraciones a la Cadena SER. “Son dudas que yo me hago, que se hacen los profesionales de la sanidad pública canaria y que nadie sabe contestarme”.

La realidad es que la comunidad científica sí tiene respuestas claras sobre este número de casos y no es verdad que el brote infeccioso a bordo del crucero MV Hondius conlleve un riesgo similar al de la pandemia. Virólogos y epidemiólogos explican por qué las características de este brote de hantavirus, que ha dejado tres fallecidos y obligará a la embarcación a atracar en las islas Canarias, no tiene nada que ver con el SARS-CoV-2. Estos son sus argumentos para quienes tengan dudas.

1. Ni es nuevo ni ha mutado

El hecho de que se hayan producido contagios de persona a persona no es una prueba de que el virus haya mutado ni es cierto que nos encontremos ante un nuevo patógeno. Este miércoles se confirmó que se trata de Andes virus (ANDV), la única variante en la que se ha documentado transmisión entre humanos. Y, aunque parezca raro, esto es una buena noticia. “Si hubiera sido una de las otras variantes, habríamos tenido sospecha de que hay un virus que mutó”, explica Gaspar Domínguez, el especialista en salud pública que coordinó la respuesta al último gran brote de hantavirus en la Patagonia. “El virus Andes se está comportando como se comporta, que es transmitiéndose entre humanos. No hay elementos que hagan sospechar que hubo un cambio en la genómica del virus”.

“Estamos ante un virus conocido, no es como cuando apareció el coronavirus, que era una variante de la que no teníamos ni idea”, señala Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. “Pertenece a una especie muy concreta, la especie Andes, en la que sí se ha demostrado transmisión limitada entre personas, y que probablemente es lo que esté ocurriendo en el barco”. ¿Puede cambiar, como dice el presidente canario? “Claro”, responde López-Goñi. “Los virus viven mutando y por eso hay distintas especies o tipos de hantavirus, pero lo normal es que no cambie el modo de transmisión. Un virus no cambia de manera de transmisión de un día para otro, no tenemos ningún dato científico que apoye la idea de que este virus vaya a mutar y a transmitirse de una manera muchísimo más rápida”.

2. Es menos propenso a mutar

Por sus características morfológicas, además, la capacidad de mutación de los hantavirus es mucho menor que la de los coronavirus en general. “Este virus tiene tres fragmentos de ARN y su capacidad de mutación está mucho más limitada que en el caso de los coronavirus”, explica Noemí Sevilla, directora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA-CSIC).

Este virus tiene tres fragmentos de ARN y su capacidad de mutación está mucho más limitada que en el caso de los coronavirus

Noemí Sevilla Directora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA-CSIC)

“Los coronavirus han hecho muchas infecciones simultáneas en humanos, porque sí nos tienen a nosotros como huésped”, prosigue. “Esto supone una mayor cantidad de ciclos de replicación para escapar al sistema inmune. Los hantavirus, en cambio, están adaptados a replicar en su reservorio, que son los roedores. Para ellos, el humano es un callejón sin salida”.

3. Diferencias de propagación  

La principal diferencia entre hantavirus y coronavirus está en sus capacidades de propagación y mortalidad. Los primeros pueden causar enfermedades mucho más graves, con tasas de mortalidad más elevadas, pero su transmisión entre humanos es muy limitada, y eso marca su menor alcance epidemiológico. “Si hubiera sido la COVID, habría más de 100 contagiados en el barco”, observa el epidemiólogo y especialista en salud pública Joan Caylá. “A pesar de que esto se ha dado en un espacio cerrado, los afectados en principio eran solamente ocho”. 

Si hubiera sido la COVID, habría más de 100 contagiados en el barco

Joan Caylá Epidemiólogo y especialista en salud pública

Caylá recuerda que el ritmo de reproducción (R0) de la covid-19 llegó a ser altísimo, mientras que el hantavirus a duras penas logra que un infectado contagie a otra persona bajo circunstancias normales. “El problema de este virus es que la letalidad es muy alta, del 30 y el 40%. Por esto explica que haya habido tres muertes”. Cuando la infección se complica, añade, desencadena rápidas fiebres hemorrágicas con severo compromiso renal o pulmonar para los que no existe un tratamiento antiviral específico.  

“La gente habla de virus y piensan que son todos iguales. Son muy diferentes”, añade Noemí Sevilla. “Tú imagínate que estás en Madrid y te cruzas con una persona; no te vas a contagiar con hantavirus y sí te podrías contagiar con un coronavirus. Esa es la diferencia entre un virus y otro”. Además, la mortalidad de un coronavirus es muchísimo menor. “Conocemos muy bien los sistemas con los que trabajamos y sí que estamos preparados para lo impensable y sabemos las capacidades que tienen los patógenos con los que trabajamos”, sentencia la directora del CISA-INIA-CSIC. “Yo transmitiría tranquilidad a la población de que este virus no es un coronavirus”.

4. El ‘efecto encierro’ 

Si el hantavirus se transmite tan mal, ¿por qué hay tantos infectados en el crucero? En realidad, en términos relativos son muy pocos y una prueba la baja capacidad de este patógeno para transmitirse. “Hay 8 contagiados en el barco porque es un sitio confinado, cerrado, donde estás en contacto, donde compartes todo”, recalca López Goñi. El caso es muy excepcional por eso, y muy diferente de la forma en que actuaría el virus en otras condiciones. “En el crucero, la persona que se contagió inicialmente tuvo más posibilidad de infectar al resto porque estaba en un ambiente muy confinado”, afirma Noemí Sevilla. “Coexisten muchas personas en un espacio pequeño, entonces en ese sentido pues era favorecedor la transmisión persona a persona”. 

Gaspar Domínguez documentó el brote de Andes virus (ANDV) en la localidad de Epuyén en 2019, que infectó a 34 individuos y 11 de ellos fallecieron (con un 30% de letalidad). En este caso, recuerda, el R0 estuvo por encima de 1 porque había muchas personas en un espacio muy pequeño y para algunas bastó con estar muy cerca de una persona con una carga viral muy alta para inhalar partículas infectadas. “Por eso hubo personas que produjeron 5 casos nuevos y otros cero casos nuevos”, señala.

5. ¿Y los casos dispersos?

¿Qué pasa con los alrededor de 30 pasajeros que se bajaron hace semanas del barco? Las autoridades han confirmado que muchos fueron regresando a sus países y al menos uno de ellos está ingresado en un hospital de Suiza con síntomas de hantavirus. ¿Podrían producir nuevos focos del virus? “Es poco probable, pero no hay que descartar que alguno de esos casos acabe infectando a otro por un contacto estrecho, por eso hay que saber dónde están y que estén en vigilancia, y saber si tienen síntomas o no”, asegura López-Goñi.

En ocasiones anteriores, como el brote de 2019 en la Patagonia, la baja reproducibilidad del virus hizo que el brote se apagara, aunque hubo personas que lo transmitieron a otros después de la fiesta. “En aquella ocasión cuando se diseminaron, se controlaron pronto”, explica Gaspar Domínguez. “Si ocurriera, por ejemplo, que en diez días más empiezan a aparecer casos remotos, ahí habría que alertarse. Pero yo creo que todavía estamos dentro del comportamiento esperable para lo que ya conocemos en el pasado”.

“Conviene recordar que el virus Andes lleva bastantes años circulando en Argentina y han sido siempre brotes muy concretos que no ha trascendido a una gran epidemia, porque la capacidad de transmisión entre personas es limitada”, recuerda López-Goñi. “No ha habido grandes explosiones y llevan años con él. No es esperable que se extienda por algunos casos que anden sueltos por ahí”.

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