El polémico festival de electrónica ligado al eclipse cancela su celebración tras intentarlo en Segovia, Soria y León
Se puede decir a estas alturas, a tan solo unos días, que hay una 'eclipsemanía' en los lugares en los que este fenómeno va a ver mejor. Las reservas hoteleras de la franja con mejor visibilidad están cerradas desde hace meses. Algunos piensan que el evento del año, quizás, se puede hacer un poco más redondo si se le añaden un par de ingredientes: naturaleza y música.
Ese era el objetivo de dos festivales que, al amparo del eclipse, habían presentado sus carteles, con la música techno y djs como reclamo: Astral Plane, que se iba a realizar en la estación de esquí de La Pinilla en Segovia, e Iberia Eclipse, que había escogido la localidad soriana de Vinuesa y su entorno al pantano de la Cuerda del Pozo, como sede. Al final, el rechazo de permisos y la oposición de vecinos en Segovia agruparon el evento en uno solo en la localidad soriana y, más recientemente, han obligado a hacer las maletas hasta León, a Cabrillanes de Babia, en la Reserva de Biosfera del Parque de Natural. elDiario.es se ha puesto en contacto con ambos eventos para interesarse por su posición, pero no ha recibido respuesta al respecto.
Sin embargo, apenas unas horas después de conocerse ese último intento de realizar el evento, la organización anunció su cancelación definitiva mediante un comunicado difundido en redes sociales. La organización ha defendido que la decisión de cancelar no ha sido suya, sino consecuencia de la falta de un marco legal con plenas garantías para celebrar el festival.
Astral Plane, de la estación de la Pinilla a juntarse con el de Soria
Astral Plane, según sus publicaciones en Instagram, se promocionaba como un festival que había elegido La Pinilla —en la Sierra de Ayllón— como un enclave con “condiciones privilegiadas para observar el eclipse, con una alta probabilidad de cielos despejados”. El “momento central”, como lo definían, vendría de la mano del dj Kevin Saunderson, “pionero del techno de Detroit”, cuya actuación se alargaría durante cuatro horas y coincidiría con el “instante exacto de la totalidad”. Además, durante el festival se iba a ofrecer charlas y talleres explicando el eclipse.
Entre los reclamos, además de los propios djs, el entorno y la poca contaminación lumínica de la zona. Los precios originales de los abonos generales rondaban los 192,50 euros y las entradas de día entre 66 euros y 77 euros. También ofrecía servicios de 'glamping' en el festival, dirigido a un público internacional.
Todo parecía idílico en las redes sociales desde mediados de agosto de 2025, pero no tenían los permisos municipales ni la organización podía garantizar esta celebración. Colectivos de la zona, como la Asociación ‘Salvemos el Pico del Lobo’ se dirigieron en junio de este año al Ayuntamiento de Cerezo de Arriba, donde se encuentra la estación, y a la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León —que alegó falta de competencias— para pedirles que se revisase si contaban con todos los permisos. Además, llevaron el caso ante la Fiscalía Provincial de Segovia y la Guardia Civil.
El colectivo advirtió de los riesgos ambientales y de seguridad derivados de celebrar un acontecimiento multitudinario durante el eclipse en un lugar que no figura entre los puntos oficiales de observación. Definitivamente, el propio consistorio anunció en junio que no permitía el evento, mientras la organización seguía vendiendo entradas y con la promoción en redes.
El Ayuntamiento de Cerezo de Arriba comunicó en junio que el evento no se había autorizado. A pesar de ello, el festival continuó promocionándose y vendiendo entradas.
Otro festival de 200 artistas
Astral Plane anunció el mes pasado que cancelaba su evento en La Pinilla y se fusionaba con el de Iberia Eclipse, otro festival con una filosofía similar que se iba a realizar en Vinuesa, un pequeño pueblo de 900 habitantes junto al embalse más conocido de Soria. “Dos festivales fundiéndose bajo un mismo eclipse”, presentaban en sus redes, en las que explicaron que las entradas del Astral Plane servirían también para el festival de Vinuesa. El evento tendría más duración, del 10 al 14 de agosto, y sumaban sus carteles hasta los 200 artistas.
La experiencia era similar, aunque los precios eran más elevados: parcelas 'premium', para autocaravanas a 800 euros o 1.600, suites con camas de madera o electricidad entre los 1.800 euros para dos personas, 2.800 euros para seis. Además, se ofrecía una conexión directa desde el aeropuerto de Barajas a Vinuesa por 55 euros por trayecto. La entrada para los días ascendía a 260 euros, con el camping básico incluido.
La oferta que proponían era de tres escenarios con “identidades musicales claramente diferenciadas”: uno de“ techno toda la noche”, otro de “house y breaks al atardecer” y, el último, con “psytrance de día”.
Según la organización, se escogió Vinuesa por su ubicación: el eclipse total durará 1:42 minutos y hay poco riesgo de nubes, una baja contaminación atmosférica y un entorno de montaña con un pinar y a orillas del pantano de la Cuerda del Pozo. El evento lo organizaba Stelzinger GmbH a través de su corporación en España Aguzanieves y otros colectivos internacionales con experiencia en encuentros en torno a eclipses por todo el planeta, el último en 2024 en Texas.
El caos de otro festival y la falta de permisos hacen que se cancele
Sin embargo, tampoco esta localización ha triunfado. A mediados de julio Vinuesa acogió un festival motero que se saldó con una fallecida, varios robos y una sensación de caos, lo que despertó las protestas de vecinos, asociaciones locales. Pocos días después se reunieron varias administraciones públicas e instituciones para analizar los incumplimientos de este evento —que superó con creces el aforo previsto— y el alcalde de Vinuesa ya anunció que no quería repetir la experiencia con otro evento masivo como el que parecía ser el Iberia Eclipse.
El Ayuntamiento visontino rechazó la semana pasada que se celebrara el festival dados los informes desfavorables de la Junta de Castilla y León y la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). Además, tuvo en cuenta el recelo de la población local y el miedo a los incendios forestales —este mismo miércoles se registró un fuego—, puesto que en la comarca de Pinares Burgos-Soria se encuentra el mayor pinar de Europa.
En el pleno, la organización del evento defendió que contaban con planes de colaboración con el comercio local, las instituciones y la mejora ambiental, y que tenían intención de realizar otras actividades en el futuro.
“Estamos destrozados”
La decisión fue unánime: no se autorizaba el Iberia Eclipse. “Estamos destrozados”, lamentó la organización a través de redes sociales. “Los informes oficiales no recogían ninguna objeción técnica a nuestro proyecto. Lo ocurrido en otro festival en este paraje, semanas antes del nuestro, pesó demasiado al final. Estaba fuera de nuestro control”, publicaron.
Sin embargo, el Ejecutivo autonómico emitió un informe que recomendaba no realizar ninguna actividad hasta otoño debido a la necesidad de restauración, además de la existencia de un alto riesgo de incendios. Tampoco lo recomendaba la CHD, que emitió dictámenes desfavorables debido a que la promotora no había aclarado lo “suficiente” su identidad jurídica, según expresó la Subdelegación del Gobierno en la provincia.
El festival también acaba cancelado en León
En este momento, la organización contactó con sus clientes, que no llegaban a las 3.000 entradas de aforo que tenían pensado para darles opciones de reembolso o la forma en el que “este viaje puede continuar”. En concreto, la siguiente parada pasaba por la comarca de Babia, en León, aunque la propia organización no ha confirmado su ubicación exacta.
Después de unos días, la organización del Iberia Eclipse anunció que seguían adelante. “La Luna no se cancela”, apuntaban en otro comunicado en Instagram. “El camino hasta aquí ha cambiado más de lo que jamás imaginamos, pero la razón por la que comenzamos este viaje sigue esperándonos en el cielo”.
En un principio no se fijó la ubicación exacta del festival, aunque sería en la provincia de León, lo que ha levantado el recelo de algunos de los asistentes: “En un precioso nuevo hogar, a una hora de León, España, la luna pasará frente al sol. La luz desaparecerá. El paisaje cambiará. Y estaremos allí, juntos”. Días después, acotaron a “las montañas de León” y ya avanzaban que el evento sería “más pequeño y sencillo”.
Sin embargo, apenas unas horas después de conocerse el nuevo emplazamiento, la organización ha anunciado la cancelación definitiva del Iberia Eclipse. “Este no es el final que imaginábamos”, comenzaba el comunicado difundido en redes sociales, en el que asegura que, pese a contar con “el pleno apoyo del municipio local” y haber cumplido todos los requisitos técnicos, los permisos finales fueron retirados por circunstancias que afirman desconocer.
Las explicaciones ofrecidas por la organización, sin embargo, contrastan con la información trasladada por el Ayuntamiento de Cabrillanes. El alcalde, Emilio Martínez, ha asegurado a este medio que la organización ya le había comunicado su intención de renunciar al evento.
La organización del festival ha comunicado a los asistentes que podrán solicitar el reembolso íntegro de sus entradas mediante un enlace enviado por correo electrónico y ha defendido que renunciaba a celebrar el evento porque “operar sin absoluta certeza legal no es una opción” y porque no estaba dispuesta a comprometer la seguridad de los asistentes.
Red Natura y Reserva de la Biosfera
En principio, el lugar escogido Cabrillanes de Babia, una localidad del Parque Natural de Babia y Luna, un espacio protegido que forma parte de la Red Natura 2000 y es considerado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera al acoger especies protegidas como el oso pardo cantábrico y el lobo ibérico.
Para la celebración en este nuevo sitio, la organización había parado la venta de entradas y esperaba que el público que no haya reclamado su devolución se trasladase a este nuevo emplazamiento. Eso sí, justificaban en su web que, en vez de “rendirse” han preferido “recordar” por qué empezaron y optar por “algo más fiel al origen”.
Antes de la cancelación, el alcalde Cabrillanes había confirmado a este diario que la organización les había preguntado por los terrenos disponibles en la localidad. El Ayuntamiento les había pedido que presentaran los informes pertinentes y los planes teniendo en cuenta “toda la protección” que tiene la zona: Parque Natural, Red Natura 2000, zona especial protección de aves el riesgo de incendio.
En ese momento, según ha comentado a Martínez, los vecinos del pueblo llamaron al regidor para interesarse por el tema. La respuesta de la Alcaldía es que iban a esperar a ver esos informes, aunque aseguró que “a lo mejor hasta por el tema de plazos es imposible de cumplir”, puesto que solo queda una semana para el eclipse y eran necesarios “muchos informes”.
CGT León ha mostrado su rechazo al festival por el riesgo de incendios, los peligros para la fauna y flora así como los posibles problemas de seguridad. El sindicato ha reclamado a las administraciones que sean “transparentes” cuando se dan permisos y se informe a los ciudadanos de las “características del evento, de las empresas que están detrás de los festivales y de las medidas de prevención de riesgos que se van a implementar”. “Todo esto se debe hacer con la suficiente antelación para permitir el derecho a la ciudadanía de presentar alegaciones y pedir información”, han defendido.
Con esta decisión se pone punto y final al recorrido de un festival que intentó celebrarse primero en La Pinilla, después en Vinuesa y, finalmente, en Cabrillanes de Babia, sin llegar a obtener el marco legal necesario para abrir sus puertas en ninguno de los tres emplazamientos. La conservación del patrimonio natural parece haber ganado una batalla contra los macroeventos.
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