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Podemos e IU Andalucía pactan primarias conjuntas para elegir a sus candidatos en las autonómicas

Las dos formaciones ratifican la primera gran confluencia de izquierdas, "una alianza entre iguales" y respetando el equilibrio de poderes

El pacto entre Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo tiene alcance regional, pero no se extrapola a todos los municipios, donde harán "seguimiento" para exportar el modelo

El documento suscrito en plena polémica por el chalé de Iglesias contiene la creación del primer órgano de dirección conjunta con 12 miembros, seis de cada partido 

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Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez

Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez

Después de más de un año de negociaciones, Podemos e Izquierda Unida en Andalucía han alcanzado un principio de acuerdo para fusionar sus fuerzas y concurrir juntos a las próximas elecciones autonómicas, previstas para la primavera de 2019. Andalucía es el primer territorio de España donde cristaliza la confluencia de izquierdas, y lo hace con un formato que trata de respetar el equilibrio de poder entre ambas formaciones: el músculo institucional del Podemos de Teresa Rodríguez, que cuenta con 15 diputados en el Parlamento frente a los cinco de IU; y la implantación territorial de la coalición que dirige Antonio Maíllo, con 80 alcaldías y presente en 500 municipios.

La fórmula andaluza de la confluencia ha cuidado mucho la "horizontalidad". Maíllo y Rodríguez querían crear una "alianza entre iguales" y "sin una posición dominante por ninguna de las dos partes", que sirva de espejo a Podemos e IU en el conjunto del Estado. El preacuerdo, aunque es en su mayoría una declaración de intenciones, refuerza la autonomía política de Teresa Rodríguez, a pesar de no haber logrado el margen de acción que lleva reclamándole a Pablo Iglesias más de un año. La alianza entre iguales de Andalucía también refuerza la posición del líder federal de IU, Alberto Garzón, dentro del proyecto Unidos Podemos, donde aún echa en falta "más visibilidad y peso" para IU.

Las direcciones políticas de Podemos e IU en Andalucía han suscrito un documento que deberá ser ratificado este domingo por sus máximos órganos de dirección, y posteriormente sometido a la consulta de las bases en ambas organizaciones. El acuerdo es un punto de no retorno, pero todavía está en fase muy embrionaria: la confluencia carece aún de marca propia ni se ha decidido quién será el cartel electoral. Pese a todo, Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo han ratificado el pacto andaluz haciéndolo coincidir con la mayor crisis de identidad que sufre Podemos desde su nacimiento. 

La formación morada se encuentra en estos momentos abierta en canal, inmersa en una consulta interna a los inscritos, que tienen hasta este domingo para decidir si su líder, Pablo Iglesias, y la número dos, Irene Montero, deben dimitir por la polémica en torno al chalé de 600.000 euros que se han comprado. El asunto del chalé de los dirigentes de Podemos ha tensado la relación con las bases, sobre todo en la corriente Izquierda Anticapitalista, a la que pertenece Teresa Rodríguez, muy crítica con “la falta de coherencia” de Iglesias.

También hay un “malestar general” en el grupo de Podemos Andalucía (e incluso en IU) por esta polémica, de ahí que muchos hayan interpretado el anuncio de la confluencia este fin de semana como un gesto de autoridad de Rodríguez frente a Iglesias (la gaditana lleva año y medio reclamando sin éxito más autonomía política a Madrid). Fuentes consultadas del partido morado aseguran que no está sobre la mesa “en este momento” la posibilidad de una escisión de Podemos Andalucía -a través del registro de la nueva marca que llevará la confluencia con IU- porque los estudios internos demuestran que el nombre de Iglesias y de Podemos aún suman mucho en esta comunidad.

Una de las novedades concretas del pacto es ésta: Podemos e IU mantendrán sus estructuras orgánicas por separado, pero la confluencia será pilotada por un nuevo aparato que asumirá la dirección política del acuerdo -“el grupo motor”- compuesto por 12 miembros, seis por cada formación (también podrá haber miembros de otras formaciones políticas).

Ese grupo motor será el encargado de diseñar la nueva marca electoral, las siglas de este nuevo partido político, una de las tareas más complejas, puesto que las bases de Podemos a nivel federal ya han votado que cualquier marca para una nueva confluencia debe mantener el nombre de Podemos, a lo que IU ha respondido con el mismo parecer. El documento distribuido hoy tan sólo apunta la “voluntad de encontrar una fórmula en la que todos los actores del proceso de unidad se sientan representados”. No da pistas sobre el nombre, pero sí aporta un dato importante: la marca electoral de la confluencia será la misma en las elecciones autonómicas y en las municipales.

Las listas electorales a nivel autonómico -otra de las grandes incógnitas del acuerdo- se elaborarán previa consulta a la militancia de ambas formaciones. Podemos e IU “celebrarán primarias conjuntas” para elegir a sus candidatos. Ambas organizaciones también redactarán de forma conjunta un nuevo programa electoral y un código ético que aúna los requisitos políticos y el compromiso de los integrantes de la confluencia.

El preacuerdo de Podemos e IU es el inicio formal de una alianza electoral de cara a las autonómicas, en manos del primer órgano político conjunto (el grupo motor), pero no recoge ese nivel de concreción respecto a las municipales de mayo de 2019. Del documento se extrae que hay ya una confluencia de izquierdas a nivel regional, pero no existe, por ahora, una coalición similar entre IU y las marcas instrumentales de Podemos en ninguna capital de provincia. Maíllo y Rodríguez no han logrado extrapolar las condiciones del pacto a nivel regional al conjunto de los municipios de Andalucía, donde la relación entre los grupos locales de IU y las marcas afines a Podemos es muy dispar.

En algunos pueblos y ciudades la sintonía es fácil y en otras zonas no tanto. La formación morada acaba de perder su alianza estratégica con la marca Vamos Granada de la capital granadina, donde tendrá que presentarse a las municipales con un nuevo partido. “IU y Podemos se comprometen a articular mecanismos de seguimiento que permitan que en nuestra tierra sea posible candidaturas de confluencia municipal que planten cara a las políticas de siempre, que sea un dique a la derecha - PP y Cs - y alternativa al PSOE”, reza el documento.

La incertidumbre y las expectativas sobre este primer gran pacto de izquierdas en Andalucía no ha derivado, finalmente, en una puesta en escena grandilocuente, porque aún debe ser ratificado por las bases. Podemos e IU han suscrito un preacuerdo de perfil bajo, sin demasiados avances respecto a lo que ya se conocía hasta ahora. A pesar de ello, se ha lanzado el anuncio de la creación en ciernes de una nueva fuerza política autónoma en Andalucía en el momento de mayor debilidad orgánica del líder de Podemos, Pablo Iglesias.

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