Almería prevé dos chiringuitos en una zona donde promete unas pistas deportivas desde hace 30 años
Un centenar de vecinos de Almería capital están indignados por la decisión que ha adoptado el Ayuntamiento al permitir la instalación de dos chiringuitos junto a sus viviendas. No solo porque se trata de establecimientos que pueden alterar la paz de quienes viven en el entorno del residencial Algaida en Costacabana, sino porque desde hace más de 30 años el Consistorio mantiene la promesa de construir zonas deportivas en el mismo entorno. En concreto, según denuncian los vecinos, en una parcela en la que ahora irá el aparcamiento destinado a estos chiringuitos, que dejarán encajonadas varias viviendas entre los establecimientos y el estacionamiento.
Tal es la indignación de los lugareños que, aparte de organizarse vecinalmente, han acudido directamente al pleno del Ayuntamiento de Almería para reclamarle al equipo de Gobierno, del Partido Popular, explicaciones de lo que para ellos es una falta de consideración y el incumplimiento de una promesa que tiene varias aristas. No en vano, cuando el centenar de familias adquirieron sus viviendas en este entorno de la Algaida a mediados de los años 80, la empresa promotora de los inmuebles dejó una zona cedida al Consistorio para que en él se levantase la citada dotación social y deportiva. Algo que, tras más de tres décadas, nunca se ha producido pese a las incontables promesas que desde los diferentes gobiernos locales les han hecho a los vecinos, según lamentan.
Décadas de promesas
La promesa de construir esas instalaciones deportivas no solo es fruto de décadas de conversaciones entre el Consistorio y los propietarios de las viviendas, sino que en el propio Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Almería, la zona, conocida como Los Eucaliptos, se recoge que la parcela que reclaman los vecinos como zona deportiva, está destinada a ello. Un plan que data de 1998 pero que, casi 30 años después, sigue solo dibujado en un boceto. No hay ni rastro de estas instalaciones, pero sí de los dos nuevos chiringuitos. Uno de ellos ya ha iniciado las obras para su instalación a pie de playa, lo que también genera dudas a los vecinos sobre la posible legalidad del mismo por la ley de costas.
Por lo tanto, los establecimientos de ocio y restauración que van a construirse en esta zona de la Algaida en Costacabana no solo alejan la promesa de una construcción para el uso comunitario sino que, como recuerdan los vecinos, pretende cambiar el decorado y la paz de las familias que allí viven. De acuerdo con los planos a los que ha tenido acceso este medio, los establecimientos de ocio y restauración, que estarán sobre plataforma y no tendrán cimientos clásicos al instalarse en la propia playa, pueden alterar el litoral del entorno. De hecho, los vecinos han expresado al Consistorio sus dudas legales al respecto.
A esas dudas sobre la legalidad de la instalación se suma la preocupación por el impacto directo que estos establecimientos puedan tener en el día a día del barrio. “Empieza a unos 25 metros de las viviendas”, explica José Ruiz, vecino de la zona, en conversación con este medio, quien insiste en que se trata de un entorno “de familias, con niños, donde la tranquilidad es lo principal”. El problema, añade, no es solo la instalación en sí, sino el uso que se prevé: “Con horario hasta las tres de la mañana, los niños tienen que dormir, levantarse temprano para el colegio”.
El malestar vecinal no surge únicamente por la llegada de los chiringuitos, sino por lo que consideran el punto de ruptura tras décadas de espera. “Después de treinta y tantos años, no han construido esas instalaciones deportivas”, lamenta Ruiz, que recuerda que muchas de las viviendas se adquirieron con la expectativa de contar con esos equipamientos: “Compras tu vivienda con el plano, con las pistas dibujadas”. En ese sentido, dice que la situación actual “colma el vaso”, ya que el terreno que durante años ha permanecido sin uso podría acabar vinculado indirectamente a la actividad de los locales, como aparcamiento. Porque no hay otra zona en la que se pueda estacionar con tanta facilidad y porque ya durante los meses de verano muchos visitantes acaban usando el descampado en el que debería haber pistas deportivas para aparcar sus vehículos.
Dudas legales
Los vecinos cuestionan además que el proyecto responda a una necesidad real del entorno. En los escritos registrados ante el Ayuntamiento sostienen que la zona carece de tejido turístico o comercial que justifique este tipo de instalaciones y que “el beneficio perseguido será, en todo caso, para el empresario”. También ponen en duda los argumentos municipales sobre la demanda existente y advierten de que, en la práctica, la concurrencia empresarial ha sido mínima.
Además, han elevado sus reclamaciones por la vía administrativa, solicitando incluso la revisión del procedimiento de adjudicación de los chiringuitos. En ese sentido, denuncian una posible “vulneración de normas esenciales de la contratación pública”, al considerar que ambos lotes podrían haber recaído en un mismo entorno empresarial pese a que el pliego limitaba a uno el número máximo adjudicable por licitador. Según recogen en un escrito al que ha tenido acceso este medio, las dos ofertas presentadas tendrían vínculos entre sí, tanto por la identidad del administrador como por las condiciones prácticamente idénticas de las propuestas. Al respecto, el Consistorio ha respondido desestimando la reclamación alegando que quienes la interponen no tienen potestad para hacerlo y que, por lo tanto, aunque la misma persona se haya presentado para obtener la licencia de los dos chiringuitos a través de dos figuras jurídicas, no es desestimable por ese motivo.
A estas dudas se añaden las relacionadas con el sistema de saneamiento previsto. Al no existir conexión a la red general, los chiringuitos funcionarían con depósitos estancos para la recogida de aguas residuales, que serían retiradas periódicamente. Sin embargo, los vecinos cuestionan la viabilidad de este modelo al considerar que las previsiones de uso incluidas en la documentación son insuficientes. “Ese cálculo de consumo de agua es totalmente irreal”, sostienen, en referencia a una estimación de cuatro descargas de cisterna al día para el uso de los aseos.
El Ayuntamiento defiende el proyecto
Desde el Ayuntamiento, sin embargo, se defiende la legalidad del proyecto y se descarta cualquier modificación. La concejala de Obras Públicas, María Sánchez, insiste en que “este ayuntamiento vela siempre por el interés general frente al interés particular” y asegura que los establecimientos cuentan con todas las autorizaciones tras un procedimiento “completo de evaluación interadministrativa”.
En esa misma línea, Sánchez rechaza que se trate de locales de ocio nocturno, como denuncian los vecinos, y aclara que “son establecimientos expendedores de comida y bebida sin música”. Además, insiste en que “las instalaciones proyectadas se encuentran plenamente amparadas por el marco normativo vigente” y que “no concurren en este momento elementos que justifiquen ni su reconsideración ni su reubicación”.
Por su parte, desde el área de Deportes se reconoce el retraso en la ejecución de las instalaciones prometidas, aunque se plantean alternativas distintas a las reclamadas por el vecindario. El concejal Antonio Casimiro asegura que “las pistas, tan ansiadas, que todos estamos deseando, han vuelto a retomarse sus obras” y defiende que en la zona del solar podría tener más sentido otro tipo de uso: “Podría ser más operativo una zona de trepa y de juegos para los niños”.
Mientras tanto, los vecinos mantienen su oposición al proyecto y no descartan nuevas acciones. “Llevamos un año de lucha desde que nos enteramos”, explica Ruiz, que asegura que el barrio se está organizando para intentar frenar la instalación o, al menos, modificar su ubicación. El conflicto, lejos de cerrarse, sigue abierto en Costacabana, donde el solar que durante décadas simboliza una promesa pendiente se convierte ahora en el epicentro de una nueva disputa entre el Ayuntamiento y quienes viven a escasos metros de la playa.
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