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Cuando el runrún de la guerra ‘Viene del este’, el inquietante cómic-espejo de la sociedad actual

Fragmento de 'Viene del Este'.

José Antonio Barrionuevo

Granada —

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Una luz que cae del cielo… Al pasar la página, son muchas luces en el cielo. Las viñetas se intercalan con los “booms”. Una chica llega a casa, de fondo siguen sonando las bombas. Después de cada viñeta, un nuevo “boom”. Así arranca Viene del Este, el cómic del jienense Antonio J. Jiménez que edita Blackie Books, justo antes de echar la vista atrás, a muchos días antes. Cambian las viñetas, y ahora el ruido de la guerra llega a través de las noticias de la radio…

“Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”, nos cuenta Antonio J. Jiménez, de Jaén, pero afincado en Granada.

Es un viernes 22 de marzo. Un día cualquiera. La ciudad despierta perezosa y despliega el runrún de la rutina entre sus calles: mientras unos preparan café, otros corren al trabajo. En la radio, las noticias hablan de guerra, crisis energética, desigualdad… Nadie tiene tiempo de prestar atención, mientras la vida sigue. El sol viene por el este y arranca otra hoja del calendario, son 24 horas las que hay por delante.

“La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.

¿Qué nos vamos a encontrar en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, es el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, confiesa Antonio.

Uno de los recursos que utiliza el autor para reflejar esas noticias de la radio es un texto que atraviesa horizontalmente varias viñetas. “Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrún de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etcétera”.

Viñetas nada convencionales

Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.

Una de las señas de identidad de este cómic es que las viñetas no son nada convencionales, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, mensajes de WhatsApp… “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina”, afirma Antonio J. Jiménez.

“Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, añade.

“Capas y capas de información”

Otro recurso que utiliza Antonio son unos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.

Tras este proyecto, Antonio ha retomado la fase de investigación y guion de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarse con Viene del Este. “Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas”.

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