Málaga no aprobará nuevos hoteles o apartamentos turísticos en suelo residencial en los próximos tres años
Dentro de diez días y hasta dentro de tres años, en Málaga no se podrán establecer nuevas viviendas turísticas, apartamentos turísticos u hoteles en suelo residencial. Después de meses anticipándose, el anuncio lo ha realizado este miércoles el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, que ha asegurado que el objetivo es “hacer compatible” el “éxito económico y turístico” de la ciudad con que “los malagueños sigan teniendo una ciudad donde vivir y ser felices”. La falta de vivienda asequible en muchas zonas del país es un problema muy acusado en la provincia de Málaga, convertida según algunos informes en la segunda más cara para alquilar, y particularmente en la capital de la Costa del Sol, con incrementos del precio y el alquiler que rondan el 75% en el último lustro.
El equipo de gobierno hará tabla rasa limitando la implantación del uso de hospedaje como alternativo o compatible con el residencial: no más uso hotelero donde hay casas. Como norma general, ni VUT, ni AT, ni hostales, ni hoteles, ni albergues, ni pensiones. Nada. “Defender el suelo residencial”, ha dicho De la Torre este miércoles. Al menos, durante los próximos tres años o hasta que se apruebe el nuevo PGOU que está en elaboración, y donde debe decidirse que ciudad se quiere.
Además de la moratoria al uso de hospedaje se limitará otro fenómeno muy extendido en la ciudad: el cambio de uso de locales comerciales a vivienda sólo podrá hacerse en vías secundarias, y cumpliendo unos estándares mínimos de calidad y habitabilidad. Se trata de evitar la proliferación de “zulos” mal ventilados e iluminados.
La nueva restricción al uso turístico de la vivienda y el suelo llega después del crecimiento exponencial de la figura del apartamento turístico, un refugio para inversores desde la moratoria a las viviendas turísticas (una figura parecida, pero diferente) aprobada hace justo un año. Desde la pandemia, su número se ha duplicado: de 173 registrados en enero de 2021 a 362.
Llega también un mes después de que el alcalde anunciara la restricción sin aprobarla, y de que en estos 30 días se haya concedido licencias para una veintena de nuevos apartamentos turísticos, en esta ocasión a una empresa del alcalde de Estepona José María García Urbano (PP). Y llega, por último, apenas cuatro días después de la cuarta gran manifestación por la vivienda en la capital de la Costa del Sol, que reunió a 25.000 personas según los convocantes, 4.500 según Subdelegación del Gobierno.
“Tardía y poco seria”
El plazo en el que entrará en vigor la nueva restricción será de aproximadamente diez días, según ha anticipado el alcalde. Antes hay que modificar la normativa del PGOU vigente, que es el trámite que ha iniciado este miércoles la Junta de Gobierno Local. Hay cinco días de plazo para que los grupos presenten alegaciones. Luego se convocará un Pleno Extraordinario, previsiblemente la semana que viene, y tendrá que publicarse la modificación en el Boletín Oficial de la Provincia. Entonces quedarán prohibidas las nuevas licencias turísticas en la ciudad.
Mariano Ruiz Araújo, portavoz del PSOE, ha calificado la moratoria de “tardía y poco seria”, porque llega tras años de “inacción cómplice”, y una última temporada en la que se han reconvertido edificios enteros para alojamientos turísticos. Ruiz Araújo, que ha acusado al alcalde de actuar “arrastrado por la presión social”, ha alertado del “efecto llamada” que se puede producir en los próximos días con el previsible registro de solicitudes de licencia de última hora. El alcalde ha intentado espantar ese temor explicando que los técnicos de Urbanismo harán un filtro de las solicitudes, sin explicar muy bien con qué criterios.
Por su parte, Toni Morillas, portavoz de Con Málaga, ha acusado al equipo de gobierno de incumplir el mandato del Pleno aprobado por unanimidad hace menos de una semana, rebajando la moratoria de cinco a tres años y limitándola solo al suelo residencial.
Posible efecto llamada
El regidor no ha aclarado qué pasa con las solicitudes ya presentadas, o que se presenten en los días hasta que entre en vigor la moratoria. El alcalde ha pasado la pelota a los técnicos de Urbanismo, a quien ha atribuido un gran margen de discrecionalidad: “Juzgarán con buen criterio aquellos [expedientes] que venían [de hace tiempo] y los que han venido en el último momento, antes de que me cierren la puerta”.
“Consistencia”, “buena fe”, “intuición”, “experiencia” son los criterios indeterminados que servirán para evaluar si las solicitudes decaen o siguen adelante. “Tratamos de evitar el efecto llamada, por eso somos tan discretos”, ha dicho De la Torre. Lo cierto es que el propio alcalde anunció que estudiaba prohibir los apartamentos turísticos hace más de un mes y que de esto lleva meses hablándose. Sólo en los últimos tres meses se autorizaron 120 nuevos apartamentos turísticos más en cinco edificios, hasta alcanzar los 362 en la ciudad, con más de 9.000 plazas.
Urbanismo tarda años en tramitar estos expedientes. Por ejemplo, García Urbano registró su solicitud en mayo de 2024, y obtuvo la licencia en mayo de 2026. Urbanismo tiene abiertos múltiples expedientes para la concesión de licencia de apartamento turístico, que ahora están en fase de reforma, calificación ambiental o sondeo arqueológico, de modo que la moratoria apenas se dejará notar en los próximos meses, cuando seguirán concediéndose licencias a solicitudes registradas hace tiempo.
Restricciones
Desde hace dos años, el Ayuntamiento ya asume que entre los factores que contribuyen a la falta de vivienda está la consagración al turismo de cientos de casas, locales y suelos en bruto. Así que ahora dice no querer más turistas, sino turistas que “gasten el doble: uno que gaste lo mismo que dos y ocupe menos sitio”, en palabras del alcalde. En esa senda, empezó por poner limitaciones a la vivienda turística hace ahora dos años, exigiendo que las nuevas tuvieran salida independiente; luego impuso una limitación por zonas, prohibiendo nuevas VUT en las que ya supusieran más del 8%; finalmente, en agosto del año pasado empezó a aplicar una moratoria: no más VUT durante tres años.
Sólo esta última medida, la prohibición total, tuvo el efecto de empezar a rebajar la cifra de VUT, que se había disparado por encima de las 13.000, según el registro andaluz. Pero a la vez, tuvo un efecto colateral: los inversores desplazaron sus preferencias a la figura de los apartamentos turísticos, parecida pero diferente a las VUT porque exige que todo el edificio se destine al uso hotelero. El globo se deshinchó por un lado para inflarse por el otro.
La idea del equipo de gobierno era contraprogramar la nueva restricción justo antes de la manifestación, como ha ocurrido en ocasiones anteriores. Pero aquí se ha encontrado con una dificultad jurídica: los técnicos le decían que no era posible limitar la moratoria sólo a los apartamentos turísticos y a los hoteles de baja categoría, como pretendía el alcalde. Así que ha optado por restringirlo todo.
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