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Entrevista

Jacqueline Bisset: “Para mí lo esencial es el guion: si algo no está en el texto, difícilmente estará en la pantalla”

Jacqueline Bisset, en el Puente de Piedra de Zaragoza, con el Pilar al fondo.

Esther L. Chamorro

Zaragoza —
2 de mayo de 2026 21:53 h

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En Zaragoza, lejos del ruido y con la serenidad de quien ha atravesado décadas de cine, Jacqueline Bisset ha recibido el 'Dragón de Oro' del Saraqusta Film Festival-Festival Internacional de Zaragoza de Cine de Historia como reconocimiento a una trayectoria internacional que ha sabido moverse entre el gran cine de autor y proyectos más íntimos. A sus espaldas, nombres como Truffaut, Huston, Cukor o Polanski; en su discurso, una idea clara: todo empieza en el guion. Entre recuerdos de rodaje, reflexiones sobre la industria y una mirada crítica hacia los papeles femeninos actuales, la actriz reivindica el valor de la experiencia y la humanidad en la pantalla… y confiesa un deseo pendiente: interpretar a la reina de Inglaterra.

—Ha recibido el “Dragón de Oro” en el festival Saraqusta. ¿Cómo le ha recibido el público de Zaragoza?

Hacía tiempo que no estaba en España y no tenía ni idea de si era conocida aquí o no. La experiencia en Zaragoza, hasta ahora, está siendo muy buena. Ayer, por ejemplo, pasé un día divertido; lo disfruté mucho.

—Ha trabajado con directores como François Truffaut, John Huston, George Cukor, Claude Chabrol o Roman Polanski. ¿Qué aprendió de esa diversidad de miradas? ¿Algún rodaje cambió su manera de entender la interpretación?

No creo que haya aprendido tanto de ellos como podría pensarse, porque para mí lo esencial es el guion, la historia. Si algo no está en el texto, difícilmente estará en la pantalla. Un buen director es vital porque sabe dónde colocar la cámara para captar el momento justo. En una película hay una historia, y el director debe ajustarse a ella y al personaje; eso es lo que finalmente llega al público. Algunos directores con menos experiencia se pierden en la vitalidad del momento. También influye mucho la experiencia de vida. Si no la tienes, no puedes transmitirla, igual que ocurre con los actores. El cine debe representar la humanidad. Ahora que soy mayor, tengo muchas experiencias y tengo muy claro qué me interesa y qué no. Hay cosas que resultan tremendamente aburridas.

—¿No se le ha ocurrido nunca dirigir, con toda esa experiencia acumulada?

Creo que podría ser una buena directora, pero también pienso que el equipo querría irse, porque sería muy exigente. Tengo que educarme para ser menos mandona. Soy Virgo… y se nota.

Me hubiera gustado interpretar a la reina de Inglaterra por su carácter y humor

—Ha vivido grandes cambios en la industria audiovisual. ¿Cuál considera el más determinante?

Los cambios han sido sobre todo técnicos. El formato me da igual, lo importante sigue siendo la historia. La televisión funciona a un ritmo más rápido y los rodajes son más largos, lo que exige mucho esfuerzo. Tener un papel protagonista en una serie puede ser una tortura: cuando no estás trabajando, tienes que esperar, y eso implica guardar energía para cuando te toca actuar. Al principio yo era muy activa entre tomas, socializaba mucho con el equipo, pero me aconsejaron que me reservase para estar más concentrada. Recuerdo que un actor alemán, Maximilian, me dijo una vez que me fuera a mi habitación. Yo era más feliz moviéndome por el set, pero aprendí. Este trabajo requiere disciplina y profesionalidad.

—Su carrera ha sido muy internacional. ¿Cómo ha influido eso en su forma de construir personajes?

Todo influye. Rodar en Europa es más relajado que en Estados Unidos, porque aquí nos gusta más vivir que trabajar. Nos gusta disfrutar del buen tiempo, comer con vino, conversar después… es otra manera de entender la vida. Pero mi trayectoria no es tan típica; no todo el mundo trabaja tanto en Europa como en América.

—Ha participado en numerosas producciones de corte histórico. ¿Qué le atrae de este tipo de proyectos?

No me interesa tanto que una película sea histórica como el carácter del personaje. Me pregunto si tengo el conocimiento necesario para interpretarlo. Cuando hice ‘Anna Karenina’, estaba emocionada y aterrada a la vez: al aceptar el proyecto quise profundizar en el personaje y descubrí que muchos de sus gestos ya estaban en la novela. Era un papel maravilloso. También interpreté personajes religiosos, como María en la miniserie 'Jesús', una producción italiana sobre la vida de Jesús dirigida por Roger Young. Fue un proyecto muy hermoso. Yo no sabía mucho sobre la Virgen, a la que tanta gente adora, y me sorprendió profundamente. Me conmovieron las enseñanzas de Jesús y me llevaron a hacerme muchas preguntas. Sentí una gran responsabilidad. No soy muy religiosa, lo soy a mi manera, pero creo que el mundo necesita esas enseñanzas.

—¿Qué le dejaron a nivel personal aquellos trabajos de época?

He hecho de muchas madres. De esos papeles recuerdo mi ‘periodo islámico’. Tuve una pareja que era turco y en aquel tiempo yo no me vestía muy sexy, con túnicas, influida por el rodaje de la vida de Jesús. Pero él no me lo pidió nunca y sus dos hijos me preguntaban por qué se vestía así. Más tarde, interpreté el papel de una mujer francesa y ellos aplaudieron que yo vistiera ya como una occidental.

Jacqueline Bisset recibe el 'Dragón de oro' del Saraqusta Film Festival

—¿Qué papel cree que tiene la mujer hoy en el cine y la televisión?

Creo que hay cierta confusión. Las mujeres parecen tener que ser como los hombres, y eso no tiene mucho sentido. Hay cada vez más papeles femeninos agresivos en las series, con mucha violencia, luchas y artes marciales, y eso a veces resulta incluso un poco cómico. Hay actrices muy buenas, sin duda, pero no sé si esta tendencia responde a algún tipo de frustración. En plataformas como Netflix veo, en general, mejores papeles masculinos, y no tengo claro hacia dónde se dirige la representación femenina.

—Si pudiera elegir un personaje histórico aún por interpretar, ¿cuál sería?

Me gustaría verme en un personaje algo loco pero no sé cómo me sentiría. Necesito personajes más poderosos. Me hubiera gustado interpretar a la reina Isabel de Inglaterra porque los caracteres de la aristocracia británicos están muy bien definidos. Además, me gusta su sentido del humor, con cierto toque de comedia.

—¿Una gran actriz nunca se retira?

Ahora mismo no estoy trabajando. Estoy centrada en un proyecto personal que me ocupa mucho tiempo.

—¿Qué proyecto le ha dado mayores satisfacciones a lo largo de su carrera?

No lo sé exactamente. Me atrae la complejidad, y curiosamente los papeles que más me han dado no son los más conocidos. Pienso, por ejemplo, en Loren & Rose, o en mi papel como locutora de radio en The Sleepy Time Gal, que es cine independiente y me interesa mucho.

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