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El Miteco desbloquea el Nudo Mudéjar de Andorra, aunque reduce el principal proyecto por razones medioambientales

Central térmica de Andorra

Esther L. Chamorro

24 de febrero de 2026 13:19 h

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El Nudo Mudéjar de Andorra comienza un proceso de desbloqueo tras la declaración de impacto ambiental (DIA) del Mininisterio de Transición Ecológica y el Reto Demográfica, un documento que, aunque reduce el ambicioso proyecto de energías renovables de la filial de Endesa, Enel, deja la vía abierta para que la eléctrica reformule el proyecto y ponga en marcha el plan de acompañamiento comprometido tras el cierre de la central térmica de Andorra hace casi seis años, que se cobró casi 500 empleos en la zona minera turolense.

La DIA, que está pendiente de publicarse esta semana en el Boletín Oficial del Estado (BOE), ha frenado posiciones de los parques en proyecto, si bien ello no tiene por qué afectar a la potencia en términos de megavatios (MW), que quedaría en torno a dos tercios de lo previsto. La potencia de evacuación está vinculada a los 1.200 MW que generaba la térmica, pero el proyecto impulsado por Enel Green Power España (EGPE), filial de Endesa, dentro del denominado Nudo Mudéjar, solicitaba una cantidad superior, 1.844 MV —entre eólica, fotovoltaica y almacenamiento en baterías—, con lo que aspiraba a convertirse en el mayor desarrollo renovable de España. Dicho macrocomplejo quedará reducido a casi el 60% tras la DIA del Miteco, que considera ambientalmente incompatibles buena parte de las instalaciones previstas.

El plan original contemplaba siete parques eólicos, siete plantas solares fotovoltaicas (hibridadas con los parques eólicos), dos sistemas de almacenamiento con baterías, 14 subestaciones eléctricas y 154 kilómetros de líneas de alta tensión.

La inversión prevista oscilaba entre 1.300 y 1.800 millones de euros y formaba parte del concurso público convocado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) tras el cierre de la central de carbón en junio de 2020. El objetivo era doble: descarbonizar el sistema eléctrico y compensar la pérdida de empleo en las comarcas mineras.

Sin embargo, la evaluación ambiental ha obligado a eliminar 104 de los 156 aerogeneradores proyectados, descartar por completo dos parques eólicos (Empeltre y El Castillo), suprimir una planta solar (San Martín), reducir hasta un 50% la superficie de otras cuatro plantas fotovoltaicas y recortar la mayor instalación de baterías, lo que supone que 1.000 MW quedan fuera del desarrollo inicial, tal y como informa 'Heraldo de Aragón'.

Plan garantista: impactos críticos sobre la biodiversidad

La razón del recorte es claramente ambiental por el impacto acumulativo sobre especies protegidas y espacios de alto valor ecológico. La resolución ambiental concluye que varias infraestructuras afectan a zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), áreas críticas y territorios de nidificación y espacios vinculados a la Red Natura 2000.

Entre las especies sensibles figuran el águila real, el águila perdicera, el alimoche, el cernícalo primilla y la alondra ricotí, algunas catalogadas como vulnerables o en peligro de extinción.

Los riesgos no se limitan a la colisión con aerogeneradores o líneas eléctricas. También se señala fragmentación y pérdida de hábitats, alteraciones geológicas y contaminación lumínica significativa en un radio de hasta 35 kilómetros. Este último aspecto es especialmente relevante porque podría comprometer la aspiración de la zona a convertirse en destino de turismo astronómico.

Además, el proyecto deberá cumplir condiciones estrictas como el soterramiento parcial de líneas de alta tensión, instalación de dispositivos salvapájaros cada cinco metros y distancias mínimas de hasta cinco kilómetros respecto a nidos y áreas de descanso de determinadas aves.

A juicio del alcalde de Andorra, Rafael Guía, el plan es “garantista” porque el respeto riguroso de estrictos parámetros ambientales puede evitar futuras judicializaciones.

Desbloqueo a un plan para la comarca

Pese al varapalo, el proyecto no se paraliza. Alrededor de 800 MW han obtenido aval ambiental tras quince meses de análisis técnico y múltiples informes autonómicos y estatales, por lo que el Nudo Mudéjar seguirá siendo una de las mayores actuaciones renovables del país, aunque lejos de la magnitud inicialmente prevista.

Sin embargo, la reducción de potencia no es solo un ajuste técnico: tiene consecuencias económicas directas. EGPE había estimado más de 6.300 empleos durante la fase de construcción hasta 2029; alrededor de 500 empleos duraderos vinculados a un plan de acompañamiento industrial e iniciativas asociadas como fábricas de componentes, plantas de reciclaje de paneles solares, centros logísticos o ampliaciones turísticas.

La empresa depositó 221 millones de euros en garantías ante el ministerio para asegurar el cumplimiento de los compromisos socioeconómicos. Ahora, con el proyecto recortado casi a la mitad, el alcance real de esas inversiones queda en revisión.

No obstante, el alcalde de Andorra valora positivamente que el ministerio “haya desbloqueado el proyecto, porque era el pretexto para no desarrollar el plan de acompañamiento” que la comarca lleva esperando casi seis años. Rafael Guía recuerda que el cierre de la central generó la pérdida de casi 500 empleos directos e indirectos. Desde entonces, de los 370 trabajadores estables, muchos han sido desplazados por la empresa a otros parques pero los de las subcontratas han tenido que salir fuera a trabajar, si bien, la mayoría siguen empadronados en la localidad. “No somos optimistas, somos prudentes, porque la actividad económica no es la misma que hace cinco años”, admite Guía, quien aplaza su valoración final hasta conocer la reformulación del proyecto que deberá presentar Endesa.

‘Renovables sí, pero no a cualquier precio’

El caso del Nudo Mudéjar ilustra un punto clave de la transición energética para sustituir el carbón por renovables pero no es simplemente cuestión de instalar megavatios. La planificación debe equilibrar producción eléctrica, biodiversidad y desarrollo territorial.

El Ministerio ha optado por permitir el avance del proyecto, pero imponiendo una “compatibilidad efectiva” entre generación renovable y preservación ambiental, tal como recoge la DIA comunicada a Endesa el pasado 17 de febrero. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicará la declaración dos años después de que el Miteco abriese el proceso de información pública. Fuentes de Endesa, que no han querido ofrecer una valoración sobre la decisión ministerial, han confirmado que tienen un mes para analizar la declaración ambiental y trabajar en un replanteamiento, fase en la que ya se encuentran trabajando equipos de la eléctrica.

El ajuste aplicado al Nudo Mudéjar marca un precedente, del que estarán más o menos satisfechos los colectivos y plataformas que hace una semana anunciaron una demanda penal conjunta contra los macroproyectos renovables de la empresa aragonesa Forestalia, si bien el nudo de Enel, como el de otras grandes empresas, no se incluyen en las reclamaciones de un despliegue renovable que consideran prioritario, pero no a cualquier precio.

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