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El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

Alvise en Aragón: tiene que haber una salida

El Arde Bogotá, en Miami (Estados Unidos).
10 de enero de 2026 06:00 h

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Se Acabó la Fiesta, el partido del agitador de extrema derecha Alvise Pérez, va a presentar candidatura por primera vez en una elecciones autonómicas. Será en Aragón, donde fue la cuarta fuerza política en las elecciones europeas de junio de 2024, por delante de Sumar y de Unidas Podemos, al sumar 26.512 votos. Casi 20.000 de ellos en la provincia de Zaragoza.

Una buena parte de esos votos los emitieron jóvenes de menos de 35 años. Según el CIS del pasado mes de octubre, hasta el 25 por ciento de los encuestados de esa franja de edad consideran peores los tiempos que les está tocando vivir que los de la dictadura franquista.

En la nostalgia por un pasado que no conocieron confluye un triple sentimiento: el victimismo por la precariedad/desprotección, la anulación del futuro y el resquemor con la generación de los que nacimos en las décadas de los 50 y principios de los 60, hemos tenido trabajos estables y disfrutamos de una pensión después de haber cotizado en muchos casos más de 40 años para mantener en pie los servicios públicos.

El politólogo Oriol Bartomeus explicaba en un reciente artículo periodístico que se sienten “como jóvenes que llegaron al mundo cuando la fiesta ya había acabado y les está tocando recoger los vasos sucios y barrer el confeti”.

Se Acabó la Fiesta es un ejemplo de cómo la extrema derecha digital está sabiendo explotar ese malestar con mensajes tan simples como ofensivos sobre la dictadura de Pedro Sánchez, el feminismo que ha ido demasiado lejos, el agravio hacia los inmigrantes y la generalización de los corrosivos casos para la democracia de políticos corruptos.

En ese contexto, hasta una cuarta parte de los jóvenes menores de 35 años han llegado a la conclusión de que los tiempos anteriores de dictador y partido único, que vuelven a estar muy presentes en el escenario internacional, de refugio en la familia, en la tradición y en el concepto divinizado de la nación, tuvieron que ser mejores.

Alvise Pérez, cercado por varias causas penales en el Tribunal Supremo, viene de pesca a Aragón atraído por la barrera del 3 por ciento para obtener escaño que habrá ponderado que puede superar en la circunscripción de Zaragoza.

El agitador extremista tiene abierta una causa por financiación ilegal (presuntamente recibió de un empresario 100.000 euros en metálico para la campaña de las europeas eludiendo el control del Tribunal de Cuentas). El Tribunal Supremo ya ha pedido el suplicatorio al Parlamento Europeo para que le retire la inmunidad y pueda investigarlo.

Tiene otra por revelación de secretos y acoso a los otros dos eurodiputados elegidos en la lista que encabezaba y que recibió 800.000 votos en toda España. Los acusó públicamente de estar comprados por un lobby armamentístico y filtró datos personales de correos, números de teléfono y lugares que frecuentan.

Una tercera causa por falsear una PCR del entonces ministro de Sanidad y ahora presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Una cuarta por calumnias por vincular sin pruebas a un diputado socialista leonés con la trama del caso “Tito Berni”. Y una quinta por acosar en las redes sociales a la Fiscal de delitos de odio de la Comunidad Valenciana.

Además, suma al menos tres condenas civiles por intromisión ilegítima en el honor de la ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, en el del exministro José Luis Ábalos y en el derecho a la imagen de la periodista Ana Pastor.

Estas son algunas pinceladas del perfil del agitador digital de extrema derecha que vende a los jóvenes el pasado de una Arcadia Feliz autoritaria. Votar a Alvise Pérez, a Vox y al PP de Ayuso, la que calificó de cursis las críticas a la violación del Derecho Internacional en Venezuela por parte de Estados Unidos, es votar por Trump, por Putin y por Xi Jinping.

Es votar contra el modelo de unidad, de bienestar y de respeto al Derecho que representa la Unión Europea. Es votar contra diálogo pacífico para resolver los conflictos representado por la autoridad moral de la ONU. Es votar, en definitiva, por la ley del más fuerte.

En el nuevo orden mundial de Trump, los depredadores del petróleo y de los recursos naturales están pisoteando los principios democráticos. Hasta la FAES de Aznar, el de la mentira de las armas de destrucción masiva de Irak, ha tenido que llamar al orden a su partido, tan súbdito al presidente estadounidense.

Después de 50 años de la muerte del dictador y de 40 de la adhesión a Europa, en España, además de la pedagogía que llega muy tarde, continúa pendiente la asignatura de ofrecer una alternativa de futuro a esos jóvenes que no se sienten comprometidos con los ideales democráticos. El acceso a una vivienda asequible y la independencia económica son esenciales.  

“Tiene que haber una salida, tiene que haber una salida, tiene que haber una para tanto dolor”. Finalizo con el estribillo de la canción “Salvación” del grupo de rock murciano “Arde Bogotá”, un himno generacional de búsqueda de la esperanza en medio del dolor y de la incertidumbre.

* CORRECCIÓN Este artículo indicaba inicialmente por error que Alvise Pérez había sido civilmemente condenado por vulnerar el honor de la hija de Pedro Sánchez, cuando lo fue por vulnerar el derecho del exministro José Luis Ábalos.

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