La Justicia confirma 25 años de cárcel para un entrenador cadete por agredir sexualmente a dos menores
La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha ratificado la sentencia del pasado septiembre de la Audiencia Provincial de Ávila que condenó a 25 años de cárcel al exentrenador del Real Ávila cadete de fútbol, M.A.S.P.E., como autor de dos delitos continuados de agresiones sexuales durante un año sobre dos menores.
Asimismo, la sentencia confirmada ahora, condenó al extécnico, que permanece en la cárcel desde diciembre de 2022 y que se declaró “culpable” en el juicio celebrado hace un año, a indemnizar a cada víctima con 70.000 euros.
El fallo consideró al exentrenador “autor criminalmente responsable” de dos delitos “continuados de agresiones sexuales sobre personas menores de 16 años”, por los que fue condenado a 12 años y medio de prisión por cada uno de los dos delitos.
El pronunciamiento ahora del alto tribunal de Castilla y León, contra el que cabe la posibilidad de presentar recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, se produce tras el recurso de apelación planteado por la defensa del condenado, así como por la entidad deportiva.
En este último caso, el TSJCyL estima “en parte” su recurso de apelación interpuesto por dicha entidad “en el solo extremo de declarar su responsabilidad civil como subsidiaria respecto de la del acusado principal, pero no solidaria con el resto de los obligados al resarcimiento acordado”.
Y ello, porque el fallo declaraba la responsabilidad civil “subsidiaria y solidaria entre sí” de la entidad deportiva y de la aseguradora, manteniéndose el resto de los pronunciamientos realizados en su contra.
La sentencia, además de los 25 años de prisión, también prohibía a M.A.S.P.E. aproximarse a menos de 500 metros a las dos víctimas y comunicarse con ninguna de ellas durante el tiempo de 10 años superior a la pena privativa de libertad que se le ha impuesto.
Igualmente, la Audiencia Provincial le impuso 10 años de libertad vigilada, en cada caso, “a concretar y a ejecutar con posterioridad a la ejecución de la pena privativa de libertad”, así como otros 10 años de inhabilitación especial, tras salir de la cárcel, para cualquier profesión u oficio que conlleve contacto regular y directo con menores de edad.
Durante el juicio celebrado el 3 de diciembre de 2024, el ahora condenado admitió los hechos al ser interrogado por el juez al inicio de la vista oral, lo que redujo el proceso a una mañana, ya que tanto el fiscal como la acusación particular que representaba a las dos víctimas y las defensas del Real Ávila y Generali Seguros, renunciaran a las pruebas testificales y periciales.
Al ser preguntado por su letrado sobre si se sentía arrepentido, el acusado dijo que “por su puesto”, al tiempo que dijo estar dispuesto a someterse a las terapias necesarias mientras permanezca en la cárcel.
Según los escritos de acusación, M.A.S.P.E. contactó con sus víctimas, que en aquel momento tenían 14 años, a través de perfiles en la red social Instagram, haciéndose pasar por una mujer que amenazaba a los tres con difundir los mensajes y videollamadas de contenido sexual que se intercambiaban.
Según reiteró durante el juicio la acusación particular, estos hechos han causado un “grave daño para la formación, salud y estado psicológico y emocional de los menores”, que en algunos casos se ha traducido en su rendimiento escolar, relaciones familiares, cambio de círculo de amigos y abandono de la práctica del fútbol.
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